24 de marzo de 2019 | Actualizado 21:47

El Aeropuerto de Barcelona se consolida como hub exportador de mercancías peligrosas

La mayor parte de carga corresponde a industrias ligadas con su territorio, como la química, la farmacéutica, los perfumes o la electrónica de consumo
Cola de un avión de DHL en el Aeropuerto de Barcelona-El Prat | Aena

Las exportaciones de mercancías peligrosas del Aeropuerto de Barcelona suponen más del 6% del volumen embarcado en 2018, un porcentaje elevado si se compara con el registrado en otras instalaciones aeroportuarias. La cuota de este tipo de productos suele situarse en el 3% en muchos aeropuertos comparables. La revisión y declaración de este tipo de carga supone “una complejidad adicional, lo que aumenta el porcentaje de envíos que registra alguna incidencia”, ha concluido el último informe del Observatorio Aéreo de Barcelona, elaborado por la consultora GPA para la Cámara de Comercio de Barcelona. No obstante, esto parece no frenar su crecimiento a nivel global. Según IATA, cada año se realizan en el mundo unos 1,25 millones de estos envíos. Además, la asociación de transporte aéreo prevé que esta cifra crezca el 4,9% anual.

Las mercancías peligrosas más exportadas desde el Aeropuerto de Barcelona-El Prat “suelen ser las inflamables, las corrosivas, las tóxicas, los contaminantes del medio ambiente y las relacionadas con las baterías de litio”, ha explicado la directora de la empresa DGM en Barcelona, Diana Sánchez. No obstante, puntualiza que realmente se expiden, de manera regular o puntual, mercancías peligrosas de toda clase. Éstas se transportan a todo el mundo, “pero siempre muy condicionadas por las rutas aéreas existentes”. En la actualidad, el aeropuerto está ampliando sus rutas intercontinentales directas y esto se refleja en los principales destinos a los que se dirigen las mercancías: los países asiáticos, América del Norte, Latinoamérica y el África Subsahariana.

Se exportan este tipo de mercancías peligrosas y no otras, tal como ha explicado Diana Sánchez a El Mercantil, “porque están relacionadas con las principales industrias de la zona”. Los sectores económicos e industriales catalanes que las utilizan son especialmente el químico, el farmacéutico, el perfumero y el de la electrónica de consumo. En muchos de estos segmentos, Barcelona-El Prat lidera la exportación española por vía aérea.

Barcelona-El Prat encabeza el ranking de exportación española por vía aérea de gran parte de productos catalogados como mercancías peligrosas

La exportación de mercancías peligrosas de DHL Express desde las instalaciones aeroportuarias de Barcelona son principalmente baterías de litio y muestras de diagnóstico con hielo seco. No obstante, también exportan en menor medida productos químicos, principalmente de fábricas de perfumes y aromatizantes: “Este último sector muestra una clara diferenciación en volumen de envíos desde Barcelona respecto al resto de España”, según el operations performance en España de la empresa DHL Express, José Barta. No obstante, la compañía nunca transporta a través de su red sustancias explosivas, gases tóxicos, sustancias infecciosas o radioactivas. Por su parte, el consejero de seguridad de DSV España, Sergi Hernandez, ha informado de que para la compañía danesa las mercancías peligrosas representan entre un 10% y un 15% de las exportaciones desde Barcelona por vía aérea.

Estas empresas eligen aeropuertos como el de Barcelona para reducir los tiempos de tránsito lo máximo posible. “Estos aeropuertos nos dan la posibilidad de enlazar a diario con nuestros grandes hubs europeos y ofrecer así a nuestros clientes entregas de 24 horas en toda la UE y algunos otros destinos, y en los tiempos mínimos para el resto de países” ha afirmado Barta. De hecho, DHL Express tiene el mismo tipo de tránsito con estos productos que con la mercancía general, siempre y cuando “estén correctamente preparados y el cliente tenga su cuenta autorizada para transportar mercancías peligrosas” a través de su red.

Desde la compañía especializada DGM Spain constatan que empresas con productos de alta densidad optan por aeropuertos alternativos al de Barcelona

No obstante, algunas compañías, por su complejidad de securización y las características de las comprobaciones que se realizan en Barcelona, están optando por hacer salir sus mercancías peligrosas desde otros aeropuertos aparentemente menos conflictivos. La directora de la oficina de DGM en Barcelona puntualiza que es “muy habitual” que empresas con productos de alta densidad, que resultan opacos a los rayos X y con características que no los hacen compatibles, utilicen los servicios de otros aeropuertos. Éstos, por práctica operativa o tecnología, les aseguran menos incidentes para su aceptación. Por ejemplo, en cuanto a analizadores de trazas explosivas y perros detectores de explosivos se refiere.

¿QUÉ SE CONSIDERA MERCANCÍA PELIGROSA EN EL MODO AÉREO?
Para que una mercancía sea considerada peligrosa debe cumplir una serie de condiciones estipuladas en diferentes reglamentos. Concretamente, en el caso del transporte aéreo, el texto de referencia es la ‘Reglamentación sobre mercancías peligrosas’ de IATA y las instrucciones técnicas de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). “Los criterios básicos son que sea un artículo o sustancia capaz de poner en riesgo la salud, la seguridad, la propiedad o el medio ambiente, y que esté incluido en la lista de mercancías peligrosas de la reglamentación”, según la directora de DGM en Barcelona. “Muy resumidamente, existen nueve clases diferentes de mercancías peligrosas, que engloban a una veintena de tipologías de peligro y que se concretan en miles de sustancias y artículos posibles”, ha simplificado Diana Sánchez.

Este tipo de mercancías se encuentran presentes en muchos sectores industriales y económicos: desde compañías químicas que fabrican aromas, hasta las que producen materiales para la construcción o para la industria pesada. “En los últimos tiempos, la mercancía peligrosa que más se transporta a nivel mundial son las baterías de litio”, afirma el operations performance en España de la empresa DHL Express. Estas baterías se utilizan en millones de dispositivos electrónicos y es, según ha reconocido, “uno de los retos para el transporte aéreo más importantes”.

Para transportar este tipo de mercancías se deben tomar medidas específicas, indicadas en la reglamentación de la IATA. Éstas deben ser embaladas mediante instrucciones concretas y ser marcadas, etiquetadas y documentadas de manera específica según el tipo de sustancia o artículo. “Es importante verificar también el tipo de avión, las limitaciones de los países y de las aerolíneas, entre otros”, explica el consejero de seguridad de DSV España, Sergi Hernández. Por su parte, José Barta recuerda que los embalajes “deben asegurar durante todo el transporte que nadie pueda entrar en contacto por accidente con las mercancías peligrosas que contienen”.

REGLAMENTACIÓN DE LAS MERCANCÍAS PELIGROSAS
Cada año, la IATA publica una edición nueva de esta reglamentación, que es en la que se basan las compañías aéreas para regular el transporte de las mercancías peligrosas. Esta, a su vez, se basa en el anexo 18 del Convenio de Chicago sobre aviación internacional; y en las instrucciones técnicas de la OACI, que obtienen la información del comité de expertos de Naciones Unidas. “Es una forma de unificar los criterios en a mayoría de países del mundo, por los que los conflictos se minimizan”, explica José Barta (DHL Express). No obstante, puntualiza que existen variaciones aún más restrictivas según el estado y el operador: “Por ejemplo, una línea aérea puede determinar que en sus aviones no se pueden cargar materiales corrosivos aunque la reglamentación lo permita, o un país puede decidir que a sus aeropuertos no pueden transportarse materiales radioactivos”, explica Barta.