10 de diciembre de 2019 | Actualizado 21:37

El blockchain emerge como tecnología para el sector logístico en 2019

Un estudio de BCG concluye que la implementación de esta nueva tecnología en el sector logístico es “más lenta de lo que podría esperarse”
Istockphoto

El blockchain está alcanzando su momento de maduración idóneo, lo que, unido a determinadas circunstancias ajenas, colocan a esta tecnología en el punto de mira de este año. Así lo aseguran los expertos basándose en tres factores. “Las nuevas regulaciones que aparecerán durante este año, las pruebas de concepto que lanzarán al mercado los grandes consorcios y la concepción del blockchain ‘as a service’ crearán los estímulos suficientes para que las empresas se pongan las pilas para implementar esta nueva tecnología”, ha asegurado el consejero delegado del Blockchain Institute & Technology (Blintech), Lluís Mas. 

La misma idea se apunta desde el Centro Español de Logística (CEL) en su estudio ‘Oportunidades de la tecnología blockchain para la gestión de la cadena de suministro’. Según este informe, el año 2019 se vislumbra como el ejercicio en el que aparecerán multitud de aplicaciones y desarrollos basados en pruebas de concepto previas que serán llevadas a la realidad. Un ejemplo de esto es el de la compañía Chaingotech, que en 2018 realizó dos pruebas de concepto, “una con un transitario y otra con Mahou San Miguel”, que este año pasarán ya a la fase de producción, según apunta el consejero delegado y cofundador de la empresa, Andrés Garrido.

Teniendo en cuenta el Gartner Hype Cycle, que indica cómo evolucionará una tecnología con el tiempo, el blockchain ya ha pasado la fase del pico de expectativas infladas y está en plena bajada hacia la depresión de la desilusión, ha manifestado Mas. Así, le quedan dos fases: la pendiente de la iluminación (empiezan a cristalizar nuevas implementaciones con más formación) y la meseta de la productividad, cuando la adopción generalizada comienza a despegar. Por eso, “ahora es el momento de formarse en esta tecnología y empezar a implementarla”.

Sin embargo, según un estudio de Boston Consulting Group (BCG) que analiza los resultados de una encuesta a directivos de más de 100 compañías logísticas y de transporte, la aplicación del blockchain por parte de las empresas de este sector está siendo “más lenta de lo que podría esperarse, teniendo en cuenta las previsiones de los beneficios potenciales”. El estudio apunta que tres cuartas partes de los directivos consultados afirman estar explorando oportunidades sólo de manera superficial o que no han pensado en absoluto en esta nueva tecnología, aunque reconocen, en su mayoría, sus potencialidades. ¿Cuál es el problema, entonces?

FALTA DE FORMACIÓN
La mayoría de expertos consultados al respecto por El Mercantil coinciden en que falta formación. Para Ignasi Sayol, de la consultoría Inprous, el problema es que, cuando se menciona esta tecnología, “se asocia siempre a las criptomonedas, un tema especulativo e inestable, y el blockchain es mucho más que eso”. De hecho, añade Ignasi Sayol, “en el entorno logístico, la herramienta clave no son los tokens, son los smart contracts”. Esta idea es compartida también por el director de la consultora Solutions & Decisions, Miquel Serracanta: “En tecnología tendemos a caer en los términos del momento, lo que está de moda”. Además, “cuando hay desconocimiento, hay corrientes que aprovechan para nombrar como blockchain cosas que no lo son. Así es como se confunde todo, se confunde blockchain con trazabilidad de productos, por ejemplo”. Por su parte, Andrés Garrido, de Chaingotech, apunta que “esta tecnología tiene un componente de complejidad importante y el desconocimiento por parte de las empresas es muy elevado”. Para Garrido, el hecho de que no exista aún legislación al respecto también genera desconfianza.

“Esta tecnología tiene una complejidad importante y el desconocimiento es muy elevado”
Andrés Garrido Consejero delegado Chaingotech

En este sentido, Lluís Mas ha constatado que “la comunidad blockchain ha hecho un paso de gigante. Hay gente que se está formando, pero queda mucho por hacer”. Hasta ahora era difícil, pero en la actualidad ya existe formación reglada para las empresas. El consejero delegado de Blintech ha explicado que toda tecnología crítica se implementa por fases. “Actualmente estamos en la fase del blockchain as service”, es decir que existen aplicaciones desarrolladas que permiten implementar ventajas de cadena de bloques al software actual de la empresa para que, más tarde, se implemente de manera completa.

Siguiendo con el estudio de BCG, éste apunta que los mismos obstáculos que esta nueva tecnología podría ayudar a superar en el sector de la logística son los que están impidiendo su implementación. El socio de BCG y coautor del informe sobre blockchain, Andrew Schmahl, ha manifestado que “al aumentar la transparencia, el blockchain puede rebajar la desconfianza que a menudo existe dentro de las operaciones que implican a varias compañías de la industria”. Sin embargo, “esta misma desconfianza hace que sea difícil reunir a los diversos participantes de la industria en un ecosistema común de blockchain”. Según ha señalado Miquel Serracanta, “la manera de mejorar las cadenas logísticas es una mayor transparencia y visibilidad. El blockchain ayudaría a aumentar la transparencia, pero las empresas perderían poder en las gestiones. Es decir, los riesgos van asociados a la pérdida de poder y eso es muy difícil de aceptar para las empresas”. 

“Es muy difícil de aceptar para las empresas la pérdida de poder en las gestiones derivadas del blockchain”
Miquel Serracanta Director de la consultora Solutions & Decisions

Para Ignasi Sayol, un proyecto blockchain es como cualquier proyecto de tecnologías de la información, “así es como debemos contemplarlo”. Sayol considera que es necesario definir el caso de uso, hacer un piloto y después utilizarlo en un entorno controlado para ir ampliándolo progresivamente. “Así es como estamos implementando los proyectos de blockchain en logística. La hoja de ruta en el entorno empresarial es crear blockhains privados, que se consorciarán progresivamente para dar lugar a ecosistemas más grandes”, una idea que comparte el Centro Español de Logística (Cel) en el estudio antes citado. Según este estudio, no se espera una solución genérica de blockchain para logística. “Es necesario indagar en soluciones propias y desarrollos, buscar qué aporta esta tecnología en cada negocio”.

“La hoja de ruta es crear blockchains privados, que se consorciarán progresivamente para dar lugar a ecosistemas más grandes”
Ignasi Sayol Presidente de Pimec Logística y director de Inprous

El estudio de BCG concluye que sería de gran valor para las compañías del sector resolver esta situación. Los beneficios incluyen mejoras en la velocidad, la trazabilidad, la seguridad de la carga y los procesos de facturación y pago. Tales beneficios pueden generar reducciones sustanciales de costes, ayudando a aliviar la intensa presión por los márgenes experimentada por muchas compañías de la industria. 

¿QUÉ ES EL BLOCKCHAIN?
El blockchain o cadena de bloques es una tecnología que permite la transferencia de datos digitales con una codificación muy sofisticada y de una manera completamente segura. Para hacer un símil, es como el libro de contabilidad de una empresa donde se registran todas las entradas y salidas de dinero. El blockchain es un libro de acontecimientos digitales. 
¿Cuáles son sus ventajas? Esta transferencia no requiere de un intermediario centralizado que identifique y certifique la información, sino que está distribuida en múltiples nodos independientes entre sí que la registran y la validan sin necesidad de que haya confianza entre ellos. Una vez introducida, la información no puede ser borrada, sólo se podrán añadir nuevos registros, y no será legitimada a menos que la mayoría de ellos se pongan de acuerdo para hacerlo. Junto al nivel de seguridad que proporciona este sistema frente a los piratas informáticos, encontramos otra enorme ventaja: aunque la red se cayera, con que sólo uno de esos ordenadores o nodos no lo hiciera, la información nunca se perdería o el servicio, según el caso del que hablemos, seguiría funcionando.