18 de septiembre de 2019 | Actualizado 15:19
William Phelps Eno en uno de sus viajes a París para asesorar en movilidad | The Eno Center of Transportation

El primer pacificador del tráfico urbano de la historia

Se cumplen 110 años desde que la Gran Manzana adoptara las tesis de movilidad de Williams Phelps Eno, hito que lo catapultó a la fama

El tráfico era ya una terrible pesadilla en ciudades como Nueva York a inicios del siglo XIX. En lo que constituye la antesala de los actuales planes de movilidad, William Phelps Eno ideó una serie de reglas sencillas y cortas para ordenar la presencia en las calles de toda clase de vehículos (incluidos los carritos de bebé) y peatones en un código de circulación urbana. El texto, sucinto y claro, fue adoptado por la ciudad de Nueva York en 1909 y convirtió a William Phelps Eno en el primer pacificador del tráfico urbano de la historia.

Se cumplen 110 años desde que la Gran Manzana adoptara las tesis de Williams Phelps Eno, hito que lo catapultó a la fama. Otras ciudades estadounidenses y grandes urbes europeas como París o Londres requirieron sus servicios para ordenar y apaciguar sus calles. De hecho, diseñó los flujos de la rotonda del Arco del Triunfo de la capital francesa o Columbus Circle en Nueva York. Hoy día, no podríamos circular y movernos de la forma que lo hacemos sin la conjunción de algunas de sus entonces disruptivas propuestas: calles de un solo sentido, rotondas, uso de la señal de Stop en cruces congestionados, límites de velocidad… No es de extrañar que haya pasado a la historia como el padre de la seguridad vial, aunque ha sido mucho más que eso.

William Phelps Eno (1858-1945) fue el menor de nueve hermanos. A pesar de lo que pudiera pensarse por una prole tan extensa, no provenía, precisamente, de una familia con problemas económicos. Todo lo contrario. Su padre, Amos R. Eno, fue un conocido inversor inmobiliario multimillonario de la ciudad de Nueva York. Por tanto, no podemos afirmar aquello tan manido de que fue un pionero que empezó desde una situación precaria. En todo caso, esa holgada situación económica fue la que le permitió dedicarse a la labor por la que hoy es recordado.

“Nadie sabía exactamente qué hacer, ni los conductores ni la policía sabían nada sobre el control del tráfico”
William Phelps Eno

En la primavera de 1867, Billy, como era conocido en su entorno familiar, contaba con nueve años. Fue con esa edad cuando vivió una situación que marcaría su desempeño personal posterior para pacificar el caos circulatorio urbano. Aquí sí podemos afirmar también aquella idea freudiana tan manida de que la infancia marca gran parte de nuestra vida posterior. Acompañado de su madre, se dirigían en una elegante calesa desde casa, situada cerca de la Quinta Avenida, hasta las oficinas de su padre en Lower Broadway. Aún no habían llegado los vehículos a motor, pero el caos y la confusión ya eran más que evidentes. “Solo había una docena de caballos y carruajes involucrados, y todo lo que se necesitaba era una pequeña orden para mantener el tráfico en movimiento”, recordaba años después William Phelps Eno. Sin embargo, “nadie sabía exactamente qué hacer, ni los conductores ni la policía sabían nada sobre el control del tráfico”.

Muchos años más tarde, se graduó en la Universidad de Yale y comenzó a trabajar en los negocios familiares. Sin embargo, William P. Eno renunció a su carrera empresarial en 1899 para dedicarse a tiempo completo y durante el resto de su vida a disfrutar de sus aficiones (equitación, navegar, la ópera, el arte, el boxeo, labores sociales…) y también a la mejora de las condiciones del tráfico. De hecho, lo que le empujó a proponer cambios en la gestión de la movilidad fueron los retrasos que debía afrontar con su mujer para asistir al teatro o la ópera y que, en más de una ocasión, les habían impedido llegar a tiempo al espectáculo. Todo empezó con un artículo de protesta y también de propuesta de soluciones a través de un texto publicado en ‘The Rider and Driver’.

Fue el inicio de un cambio progresivo, pero continuo, en la movilidad de la ciudad. Se fueron incorporando algunas de sus soluciones, hasta que Nueva York adoptó de forma completa el llamado ‘Rules of the road‘. El texto recogía cuestiones que hoy día nos parecen de sentido común, pero que ni mucho lo eran en la época de Williams Phelps Eno. La llegada de los vehículos a motor no hizo otra cosa que acrecentar la importancia y la relevancia de la codificación del tráfico propuesta por Billy, especialmente para mitigar los accidentes y reducir la congestión ante la presencia masiva de vehículos en las calles (el video que acompaña este texto da buena cuenta de ello). Como siempre se recuerda, no deja de ser paradójico que William Phelps Eno haya pasado a los anales de la historia como el gran pacificador del tráfico urbano y nunca obtuviera el carnet de conducir.

Para conocer en profundidad la historia de este pionero en movilidad, no hay mejor forma que acceder a The Eno Center for Transportation y a la lectura del libro ‘Eno, the man and the foundation: A chronicle of transportation’, de John A. Montgomery. La fundación creada por William P. Eno continua su labor, ahora centrada en los retos y desafíos del futuro, como por ejemplo el vehículo autónomo y su impacto en la movilidad y el transporte. Tras 110 años de la adopción de ‘Rules of road’, se avecina otro cambio de paradigma en la movilidad urbana, quizás más profundo que el planteado por William Phelps Eno.