16 de octubre de 2019 | Actualizado 20:06

Las inmologísticas abogan por demoler naves obsoletas para renovar la primera corona

Muchas instalaciones construidas en los años 80 no pueden alquilarse porque no se adaptan a los requisitos contra incendios y a las necesidades actuales
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La falta de instalaciones logísticas en las primeras coronas de las grandes ciudades es una tendencia habitual en los últimos años. Sucede en España, especialmente en los dos grandes núcleos urbanos del país, Barcelona y Madrid, pero es especialmente acuciante en el caso de la ciudad catalana. En los alrededores de Barcelona, existe un gran número de naves desocupadas y, pese a que existe una elevada demanda de alquiler en la primera corona, nadie puede establecer su negocio en ellas. “Vivimos un momento en el que las naves construidas en los años 80 se están quedando obsoletas”, ha explicado el director del departamento de Industrial y Logística en la consultora Forcadell, Gerard Plana. “Hay que encontrar la propiedad que esté dispuesta a vender a precio de solar lo que todavía cree que es una nave”.

El problema surge cuando a los propietarios de estos espacios les resulta imposible alquilarlas. “Muchas naves están ubicadas en una muy buena zona, pero para los requerimientos de hoy en día a veces es mejor derribarlas y crear un producto nuevo”, ha reconocido el gerente general de la consultora Triangle REM, Jesús Fajardo. A esto, Gerard Plana ha añadido que “como no hay suelo industrial nuevo, la renovación del parque pasa por demoler las que no cumplen con la normativa contra incendios, el modelo de altura libre o los parques de maniobras”.

“Hay que encontrar la propiedad que esté dispuesta a vender a precio de solar lo que todavía cree que es una nave”
Gerard Plana Director del departamento de Industrial y Logística en Forcadell

En este sentido, adaptar naves con 40 años de antigüedad a los requisitos de hoy en día resulta en ocasiones bastante complicado. “En un plazo de 25 o 30 años, las necesidades del mercado han cambiado lo suficiente para la forma constructiva de los inmuebles”, ha señalado Jesús Fajardo. Uno de estos requisitos, tal como han apuntado desde Forcadell, es la normativa contra incendios adoptada en 2004, que es común en todas las comunidades autónomas y obliga a cumplir unos nuevos estándares en el ámbito de seguridad. “Existe todo un reglamento para evitar la propagación del fuego muy estricto”, ha recordado el consultor de Forcadell.

No obstante, el gerente general de Triangle REM ha puntualizado que “el verdadero problema es que, dependiendo de la comunidad autónoma, hay una arbitrariedad total por parte de la Administración para asumir, plantear y legalizar este tipo de naves”. En uno de los artículos del real decreto que dio lugar al reglamento, que es genérico para toda la edificación industrial, se abre la opción de salirse del mismo en caso de que se realice un estudio del edificio y de su comportamiento ante un fuego.

“Dependiendo de la comunidad autónoma, existe una arbitrariedad total para legalizar las naves”
Jesús Fajardo Gerente general de la consultora Triangle REM

“Como es algo interpretable, en cada lugar se aplica un criterio diferente”, ha manifestado Jesús Fajardo. El foco del problema, ha continuado el responsable de TRiangle REM, es que “los técnicos de la Administración que firman los informes carecen de una base sólida para poder hacerlo”. Por ejemplo, en Barcelona hay unos estudios de modelización que indican que, independientemente del reglamento, si se plantea una solución que vele por la seguridad de los trabajadores dentro de la nave se acepta.

El segundo motivo principal que explica la desocupación de las naves hace referencia a cuestiones como la altura libre, el espacio del patio de maniobras o los muelles de carga. Estos casos se dan también en otras áreas urbanas españolas como Madrid. “Aunque pasa en todas partes, cuando hay un parque de naves muy grande como en Barcelona se hace más evidente”, ha constatado Plana. Sin embargo, la nueva logística también implica tener en cuenta otros parámetros como las certificaciones medioambientales o la conectividad y automatización de los inmuebles. “Asimismo, cada vez más clientes valoran el bienestar de los trabajadores dentro del inmueble”, ha señalado Fajardo.