24 de octubre de 2019 | Actualizado 17:33

El chinche apestoso obliga a controlar las exportaciones españolas a Oceanía

España ha sido incluida en la lista de países en riesgo afectados por los controles de exportación hacia Nueva Zelanda y Australia
Tratamiento fitosanitario en buques | Ecotec Fumigation

Las exportaciones españolas hacia Nueva Zelanda y Australia deberán someterse, a partir del 1 de septiembre, a tratamientos de control de plaga de los comúnmente denominados chinches apestosos marrón marmolado. Su nombre corresponde a su denominación en inglés: ‘Brown Marmorated Stink Bug (BMSB), debido principalmente a que, cuando se sienten amenazados, desprenden mal olor.

Este insecto volador e invasor es originario de China, Corea, Japón y Taiwán, y supone una importante amenaza para plantas, árboles frutales y cultivos. Su rápida difusión por vía marítima ha obligado a países como Australia y Nueva Zelanda a extremar las medidas de control sobre las importaciones durante los meses cálidos para controlar su entrada, según ha explicado la naviera CMA CGM. La temporada de control empezará a partir del mes de septiembre donde todas las mercancías serán consideradas “de riesgo” y exportadas desde los países de riesgo potencial, entre los que se incluye a España a partir de este año.  

Australia y Nueva Zelanda han incluido este año también a España como origen potencial de este insecto invasor

“Es el propio cliente el que debe ser responsable de que el cargamento sea sometido a los debidos tratamientos e informes”, han recordado desde CMA CGM. Los buques portacontenedores deberán identificar y etiquetar debidamente sus mercancías como de “alto riesgo” (maquinaria, equipos y vehículos, ladrillos…)  o de “riesgo” (químicos, sal, minerales…). Las mercancías deberán ser tratadas a través de la aplicación de calor, o bien, a través de fumigación con fluoruro de sulfurilo, desde el lugar de origen en caso de tratarse de servicios directos o en los puertos de transbordo.

Se apunta a que el chinche apestoso llegó a Europa a través de contenedores provenientes de Asia y que se ha expandido por el continente a través de los modos marítimo y terrestre. En el continente europeo, se advirtió su presencia por primera vez en Suiza en el 2007, pero desde entonces se ha introducido en países como Alemania, Francia, Italia o España, donde se detectó por primera vez en 2016 en el litoral catalán.