10 de diciembre de 2019 | Actualizado 21:37

Bruselas investiga las ayudas de la Comunidad Valenciana a Air Nostrum para renovar la flota

El Ejecutivo comunitario duda de que la ayuda de nueve millones de euros tenga un “efecto incentivador” sobre la política de renovación de aeronaves
Air Nostrum

La Comisión Europea ha abierto una investigación para determinar si el plan de la Comunidad Valenciana de conceder ayudas públicas por valor de nueve millones de euros a la compañía aérea regional Air Nostrum para la renovación de su flota es conforme con la normativa en materia de ayudas estatales de la UE. El Gobierno autonómico aprobó en 2018 la concesión a la aerolínea de una subvención de tres millones de euros. Además, contempla conceder otra subvención de seis millones durante el periodo 2019-2020. El objetivo de estas medidas es apoyar la renovación de la flota de la compañía aérea mediante la adquisición de aeronaves más respetuosas con el medio ambiente.

España sostiene que la medida entra en el ámbito de aplicación de las normas en materia de protección medioambiental del reglamento general de exención por categorías (RGEC), por lo que no es necesario notificarla para su evaluación por el Ejecutivo comunitario en virtud de las normas en materia de ayudas estatales. El RGEC y las directrices sobre ayudas estatales en materia de protección del medio ambiente y energía permiten a los Estados miembro apoyar medidas que tengan una incidencia positiva en el medio ambiente. Sin embargo, para ser conformes con las normas de la UE en materia de ayudas estatales, es preciso que estas medidas respeten determinadas condiciones. Se trata, entre otras, de que el apoyo incentive la inversión privada en la opción más respetuosa con el medio ambiente, permita al beneficiario incrementar el nivel de protección medioambiental derivado de sus actividades, se limite al mínimo necesario y no falsee indebidamente la competencia en el mercado único.

LAS DUDAS DE LA COMISIÓN EUROPEA
La Comisión Europea alberga dudas de que la ayuda total por valor de nueve millones de euros tenga un “efecto incentivador”. A este respecto, investigará si la decisión adoptada por Air Nostrum en 2017 de adquirir diez aeronaves Bombardier CRJ-1000 más eficientes en términos de consumo de combustible fue consecuencia directa de la ayuda o si la inversión en la opción más respetuosa con el medio ambiente se habría realizado en cualquier caso, incluso sin la ayuda pública. Cabe recordar que Air Nostrum ya había renovado su flota con 18 aeronaves Bombardier CRJ-1000 antes de 2017 sin ayuda alguna.

Por otra parte, la legislación europea solo se aplica a las medidas en apoyo de las inversiones realizadas por la compañía aérea beneficiaria. En virtud del RGEC, para que un arrendamiento financiero pueda considerarse una inversión, el contrato de arrendamiento financiero tiene que establecer la obligación (y no solo la posibilidad) de comprar la aeronave. Hoy por hoy, la Comisión Europea duda de que el tipo de arrendamiento financiero utilizado por Air Nostrum cumpla esta condición.