3 de julio de 2020 | Actualizado 15:10
Pere Navarro, delegado especial del Estado en el Consorci de la Zona Franca de Barcelona | M.V.
Pere Navarro Delegado especial del Estado en el Consorci

“La impresión 3D nos ofrece nuevos horizontes e imaginar cosas antes impensables”

Perfil

Pere Navarro
Pere Navarro
Pere Navarro se inició en el mundo de la política como concejal en el Ayuntamiento de Terrassa (Barcelona) en la década de 1980, para pasar posteriormente a ser su alcalde durante una década, hasta 2012. De 2011 a 2014, combinó su cargo de primer secretario del Partido Socialista Catalán (PSC) con el de alcalde y con el de diputado en el Parlament de Catalunya, de 2012 a 2015. Desde 2018, ejerce su actual cargo de delegado especial del Estado en el Consorci de la Zona Franca de Barcelona.

Los terrenos que ahora conforman la Zona Franca de Barcelona pasaron a ser de titularidad pública hace aproximadamente cien años. Nadie podía imaginar entonces que, un siglo después, sus fábricas imprimirían objetos, la energía de sus máquinas provendría de fuentes renovables o que algunos de sus desarrollos se basarían en nubes intangibles que almacenarían datos de gran valor para la industria. El delegado especial del Estado en el Consorci de la Zona Franca de Barcelona (CZFB), Pere Navarro, explica las transformaciones que marcarán el futuro de estas instalaciones logísticas e industriales, cuya extensión equivale a una cuarta parte de la ciudad de Barcelona.

El Consorci prevé un incremento en el importe neto de la cifra de negocio del 5% para este 2020, hasta alcanzar los 51 millones de euros. ¿Qué inversiones priorizarán?

Esta cifra tiene un secreto: los presupuestos están basados en la gestión de un patrimonio que, en sí, vale algunos miles de millones de euros. Por lo tanto, aunque en total el presupuesto es pequeño, conseguimos resultados de explotación muy importantes. Con este presupuesto haremos dos cosas: aumentar aún más el patrimonio, con lo cual se incrementan las posibilidades de obtener recursos posteriormente; y mantener el nivel de beneficios para realizar inversión, probablemente para construir nuevos edificios que sirvan como espacios de actividad económica.

Por ejemplo, ¿el D Factory?

Exactamente. Ahora estamos construyendo su primera fase, de 17.000 metros cuadrados para la industria 4.0. Queremos servir de atracción para este tipo de empresas y no solo se basará en impresión 3D, sino que pretendemos que también haya robótica, inteligencia artificial (IA), blockchain… La caja de la D Factory estará lista el día antes del SIL, en el mes de junio, y ya tenemos contactadas a las empresas que se instalarán allí. Se trata de una fábrica y por su puerta saldrán prototipos y objetos de diferentes materiales. En total, dispondrá de 90.000 metros cuadrados.

El D Factory no solo se basará en impresión 3D, sino que también habrá robótica, IA o blockchain”

¿Para cuándo se prevé el desarrollo de la segunda fase?

Nos gustaría comenzar a construirlo y buscar inquilinos en el momento en que comience a funcionar la primera fase. Nuestra petición de alquiler es para amortizar la inversión, por eso no es tan exigente desde el punto de vista de los beneficios como si fuésemos un privado, ya que perseguimos también un beneficio social. Queremos poner a disposición de las empresas un espacio con unas condiciones mejores de las que se encuentran en otros sitios.

Por otra parte, ya prácticamente se cumple un año de la inauguración de la 3D Factory Incubator. ¿Ha cumplido sus expectativas?

No solo las ha cumplido, sino que las ha superado. La inauguramos hace un año y la previsión era que, en cinco, se incubasen 100 empresas, es decir, veinte por año. En doce meses, hemos acogido a 34, de todo tipo de ámbitos. Ahora miraremos si en la planta de abajo podemos imprimir con metal, debido a su peso, y con materia orgánica, como alimentos. En este sentido, pensamos en ampliar la incubadora, porque necesitamos más espacio. O aquí, o en la D Factory.

La impresión 3D tiene aplicaciones que ni nosotros conocemos todavía”

Es decir, se puede aplicar la impresión 3D en ámbitos aparentemente poco relacionados, como el culinario.

E incluso al alpinismo. El deportista Sergi Mingote vino a visitarnos y se puso de acuerdo con una empresa para que le fabrique un silbato mediante impresión 3D que pese menos. Con el ahorro de 300 o 400 gramos podrá llevar más agua o alimentos, algo que se agradece a más de 7.000 metros de altura. A este respecto, seremos pioneros en el alpinismo mundial en la fabricación de piezas de impresión 3D. Es decir, que este tipo de impresión tiene aplicaciones que ni nosotros conocemos todavía. Nos ofrece nuevos horizontes e imaginar cosas que antes eran impensables, simplemente porque no podían realizarse.

De hecho, Colombia se ha interesado por esta incubadora. ¿De qué forma planea el Consorci apoyarla, en línea de la internacionalización de sus servicios?

Nuestro plan estratégico da gran importancia a la internacionalización. Ya no estamos solo en el área metropolitana de Barcelona, sino que intentamos crear redes en dos ámbitos en los que consideramos que somos pioneros: la logística y la impresión 3D. En cuanto a la logística, hemos acordado con Colombia celebrar el SIL Américas en Barranquilla. Para ellos es una oportunidad económica que les ayuda a posicionarse y a nosotros también nos interesa, porque son países con muchas oportunidades. Somos un enlace entre Europa y América Latina y lo hacemos desde la confianza personal.

Probablemente colaboraremos con Nueva York en el desarrollo de un D Factory”

¿Y en cuanto a impresión 3D?

Buscamos replicar en la zona franca de Bogotá una incubadora. Les hemos facilitado nuestros conocimientos y colaboración, no para obtener un beneficio económico, sino para exportar la marca Barcelona y la del Consorci de la Zona Franca. Con esta misma red internacional también fuimos a Nueva York, donde probablemente también colaboraremos. Visitamos el New Lab, en los muelles de Brooklyn, y queremos inspirarles para desarrollar el D Factory. Aunque ya imprimen en 3D, extrañamente no experimentan con este tipo de impresión.

¿Hay algún avance con Adif respecto a la transformación de la playa de vías que delimitan Barcelona y L’Hospitalet? ¿Qué uso se le daría?

No está prevista la transformación de la playa de vías, pero sí que hubo un primer contacto con Adif para saber si necesita la utilización del 100% de ellas o si hay una parte que podría transformarse. Iniciamos las conversaciones y las continuaremos ahora que contamos con un Gobierno, sobre todo con los equipos técnicos. No hay ningún problema desde el punto de vista del planteamiento inicial, pero es importante que ellos den su opinión, porque sacar estructuras ferroviarias del territorio es fácil, pero volver a implantarlas es complicado. Si hay alguna posibilidad de aprovechar estos terrenos, lo haremos, porque seguro que junto a los diferentes actores se nos ocurren muchos usos. Constatamos que existe un espacio muy importante de muchos metros cuadrados, preguntamos si es imprescindible para las infraestructuras ferroviarias y estamos a la espera de la respuesta.

Más que limitar la presencia de los aviones se debe reducir su impacto en el medio ambiente”

¿Prevén participar en el desarrollo de la ciudad aeroportuaria de Aena en Barcelona-El Prat?

Es una posibilidad, aunque somos evidentemente muy respetuosos. Aena tiene la responsabilidad de desarrollarla, pues son los propietarios. Pero hay una voluntad de diálogo con el entorno. Aena prevé en estos momentos dos proyectos: la ampliación de la T1 y el desarrollo de una ciudad aeroportuaria detrás de la T2 dedicado a actividades logísticas de industria 4.0 y servicios aeroportuarios. Luego también se encuentra el tema de los aviones y las emisiones, que considero que es un debate equivocado. En un momento en el que el mundo es tan pequeño, no podemos limitar los vuelos. Más que limitar la presencia de los aviones se debe estimular que estos tengan menos repercusión en el medio ambiente, igual que se está transformando el parque móvil de vehículos, ya que es muy importante que Barcelona sea un hub aeroportuario.