4 de julio de 2020 | Actualizado 15:10

El coronavirus pone en riesgo una tercera parte del comercio mundial de mercancías

Es probable que la caída del comercio sea más pronunciada en los sectores con cadenas de valor más complejas, según la OMC
APM terminals

La Organización Mundial del Comercio (OMC) prevé que la crisis sanitaria del coronavirus ponga en riesgo hasta un tercio del comercio mundial de mercancías. Sus estimaciones apuntan a una contracción de entre el 13% (escenario optimista) y 32% (escenario pesimista) durante 2020. Por tanto, los economistas de la OMC cifran el efecto sobre el comercio mundial de bienes para este año en un mínimo de 2,25 billones de euros y un máximo de 5,52 billones de euros.

El organismo multinacional sostiene que la amplitud de la horquilla se debe a “la naturaleza de esta crisis sanitaria sin precedentes y la incertidumbre en torno a sus repercusiones económicas concretas”. Además, “las estimaciones de la recuperación prevista en 2021 son igualmente inciertas, ya que los resultados dependerán en gran medida de la duración del brote y de la eficacia de las respuestas en materia de política”. En la hipótesis optimista, “la recuperación será suficientemente intensa para que el comercio se sitúe cerca de su tendencia anterior a la pandemia, mientras que en la pesimista solo se prevé una recuperación parcial”. Ahora bien, “dado el nivel de incertidumbre, cabe señalar que la trayectoria inicial no determina necesariamente la recuperación posterior”, ha advertido la OMC.

A pesar de estas variaciones, para el director general de la OMC, Roberto Azevêdo, no hay duda de que “el inevitable descenso del comercio y de la producción tendrá dolorosas consecuencias para los hogares y las empresas, además del sufrimiento humano causado por la propia enfermedad”. De hecho, “el comercio ya experimentaba una desaceleración en 2019 antes del ataque del virus, lastrado por las tensiones comerciales y la ralentización del crecimiento económico”, ha recordado la OMC, aunque la situación creada por la crisis sanitaria representa un punto de inflexión.

+25%

El coste de mover bienes desde una fábrica o granja hasta una frontera internacional ha aumentado el 25%

La emergencia sanitaria ha provocado un incremento de los costes comerciales. Este aumento es, a juicio de la OMC, “causado por una variedad de factores”, entre los que cita la afectación de las cadenas de valor globales, la desaparición del transporte pasajeros y las restricciones logísticas. “En la medida en que los productores no puedan absorber el aumento de los costes comerciales, los consumidores tendrán que cubrirlos en la medida en que estén físicamente presentes en el mercado y puedan permitirse pagar más”, ha manifestado la institucional internacional. “Dado que la demanda también está bajo presión por el bloqueo de la mitad de la población mundial, y con muchos desempleados, el efecto neto es una caída dramática en el comercio”, ha concluido la OMC.

Es probable que la caída del comercio sea más pronunciada en sectores caracterizados por la complejidad de los vínculos en las cadenas de valor, sobre todo en el caso de los productos electrónicos y de la industria del automóvil, ha asegurado el organismo. “Las importaciones de los principales insumos para la producción se verán probablemente interrumpidas por el distanciamiento social, que llevó al cierre temporal de fábricas China, lo que ahora tiene lugar en Europa y América del Norte”. Por ello, “la gestión de las perturbaciones de las cadenas de suministro es un desafío”, especialmente en la actual emergencia sanitaria por la multiplicación geográfica y las dificultades para encontrar alternativas de proveedores.

LA EMERGENCIA SANITARIA NO ES LA CRISIS FINANCIERA DE 2008
“Es inevitable que la conmoción económica causada por la pandemia de Covid-19 invite a hacer comparaciones con la crisis financiera mundial de 2008-2009”, sostiene el organismo internacional. Sin embargo, la OMC advierte que pueden existir ciertas similitudes, “pero difiere mucho en otros”. Las revisiones apuntan a que sus efectos sobre la economía serán más pronunciados que la crisis de hace algo más de una década. “Como consecuencia del recurso a restricciones al movimiento y al distanciamiento social con el fin de ralentizar la propagación de la enfermedad, la oferta de trabajo, el transporte y los viajes se ven hoy día directamente afectados como no se habían visto en la crisis financiera”, ha explicado la OMC. Además, también existe otra diferencia esencial: “Se han cerrado sectores enteros de las economías nacionales, como los de los hoteles, los restaurantes, el comercio al por menor no esencial y el turismo, así como partes importantes del sector manufacturero”. En todo caso, la OMC ha recordado que el comercio, “tras la crisis financiera de 2008-2009, no volvió a su tendencia anterior”, evolución que podría repetirse en la actual emergencia sanitaria.

Más allá del comercio de mercancías, la OMC recuerda que el intercambio de servicios “bien podría ser el componente del comercio mundial más directamente afectado por la Covid-19 ante la imposición de restricciones al transporte y los viajes y el cierre de muchos establecimientos minoristas y hoteleros o de restauración”. Sin embargo, los servicios no están incluidos en las previsiones de la OMC sobre el comercio de mercancías, pero “la mayor parte del comercio de mercancías sería imposible sin ellos, por ejemplo, sin el transporte”. A diferencia de los bienes, “no hay existencias de servicios que se puedan retirar ahora para reponerlas en una etapa posterior” y, por tanto, “lo que disminuya el comercio de servicios durante la pandemia puede perderse para siempre”, ha alertado la OMC.