15 de agosto de 2020 | Actualizado 14:59

Las perturbaciones de la supply chain dificultan la producción de dispositivos tecnológicos

Los problemas en la cadena de suministro también ha reducido el 8% el envío de productos informáticos en el primer trimestre de 2020
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Los productos de electrónica de consumo, especialmente los dispositivos informáticos, se encuentran en una encrucijada con la emergencia sanitaria del coronavirus. Por una parte, el teletrabajo y el aumento del tráfico en la red durante el confinamiento ha aumentado de forma artificial y transitoria la demanda de ordenadores, entre otros bienes tecnológicos. Sin embargo, los problemas en las cadenas de producción y de suministro también han generado pronunciados descensos en el mercado de los gigantes globales del sector.

De hecho, la OMC advertía recientemente de que los sectores con cadenas de valor más complejas, como el de los productos electrónicos, sufrirán mayores dificultades en esta crisis. Según un informe elaborado por la consultora Canalys, el transporte de dispositivos informáticos ya ha sufrido una caída del 8% en el primer trimestre de 2020, en comparación con el mismo periodo del pasado ejercicio. Según la consultora, es la mayor contracción de este mercado en los cuatro últimos años. A pesar de que la demanda se ha visto disparada estos meses debido al confinamiento, el stock de muchos de estos productos se ha reducido de forma inevitable. En este sentido, muchas empresas se han visto obligadas a adquirir grandes cantidades de ordenadores para que sus trabajadores puedan realizar el trabajo desde casa, así como los hogares con niños, que también han comenzado a seguir sus clases en línea. Este primer impulso en las ventas se ha frenado paulatinamente, según indica el análisis de la consultora, debido a los retrasos en la producción y los problemas logísticos a nivel mundial. 

Según las cifras del estudio, se han vendido unos 53,7 millones de ordenadores en el primer trimestre de 2020. El ranking de ventas lo encabeza Lenovo con 12,8 millones de unidades vendidas (-4,4%), seguido por HP con 11,7 millones de ordenadores (-13,8%) y Dell, con 10,5 millones (1,1%). En quinto lugar, se ha posicionado Apple, con una caída en sus ventas del 21% y la venta de 3,2 millones de unidades.

Los expertos vaticinan una caída más acusada en la demanda de estos productos en los próximos meses

A medida que transcurra el segundo trimestre, los expertos de Canalys explican que se impondrá la baja probabilidad de que las empresas mantengan su gasto en tecnología para sus oficinas, mientras que muchos hogares ya se habrán equipado para afrontar el confinamiento. “Algunas empresas tecnológicas se han visto beneficiadas en la primera parte de este periodo extraordinario, pero en los próximos meses esperamos una disminución significativa”, prevén desde Canalys.

PROBLEMAS DE SUMINISTRO PARA EL SEGUNDO SEMESTRE DE 2020
Por otra parte, con la reapertura de las fábricas en China, los proveedores de ordenadores afrontarán diversos desafíos para gestionar la cadena de suministro y la producción de dispositivos en los próximos tres a seis meses, ha señalado el informe. En el caso de Apple, el brote de coronavirus ya ha generado múltiples problemas para la multinacional. Según asegura un informe de Transport Intelligence (Ti Insight), las unidades de iPhones han escaseado en tiendas de todo el mundo. El principal socio de ensamblaje en China del gigante estadounidense, Foxconn, se vio obligado a detener su producción a principios de febrero por el Covid-19. Además, la compañía con sede en Cupertino también se ha visto afectada por los cierres de otros proveedores en Malasia, Corea del Sur o Europa. Por ello, Apple está experimentando dificultades para obtener muchos de sus componentes, así como para transportarlos, debido al cese de los servicios aéreos de pasajeros y al encarecimiento de la carga aérea, por lo que no se espera un retorno a la normalidad de sus operaciones hasta mediados de abril. Esta dinámica del gigante estadounidense se repite, con ciertas peculiaridades, en todos sus competidores.

Las tecnológicas afrontan grandes dificultades para obtener componentes y mover sus productos

También Lenovo ha visto su cadena de suministro impactada por el coronavirus, así como en la demanda de sus productos en China. Sus fábricas, así como las de sus proveedores, se vieron afectadas por la falta de suministro. El incremento de la demanda y la escasez de la oferta ha motivado para todas las tecnológicas un aumento en el precio de los componentes. Sin embargo, para compensar el cierre de su planta en China, Lenovo traspasó su producción a sus instalaciones en Brasil, que desde entonces ha suministrado a América del Sur y del Norte. Del mismo modo, ha podido cambiar la producción de ordenadores de otras fábricas chinas afectadas a Japón, México y Estados Unidos, mostrando así “los beneficios de disponer una base diversificada de producción y cadena de suministro”, ha reseñado Transport Intelligence.

Por su parte, Intel llegó a sufrir una escasez a finales de 2019 que desembocó en problemas de suministro incluso antes del inicio del coronavirus. Sin embargo, la última declaración de la gerencia sugiere que está afrontando de forma positiva la crisis, operando de manera “relativamente normal” a pesar de disponer de una fábrica en Dalian (norte de China) y las instalaciones de prueba en Chengdu (China), según ha explicado la consultora británica de supply chain. 

Lenovo ha traspasado parte de su producción asiática a Brasil para suministrar al mercado americano

Otras compañías como Jabil, una empresa de servicios de fabricación, ha anunciado que sus ingresos se han visto afectados por “ineficiencias de la cadena de suministro”. La demanda de sus productos ha sido positiva al comienzo de la crisis, no obstante, al igual que el resto de fabricantes, el cierre de su fábrica en China ha durado más de lo previsto. La empresa asegura que “en el futuro cercano el inventario se volverá a abastecer en todas las etapas de la cadena de suministro a medida que los clientes se vuelvan a recuperar confianza”. En definitiva, en los próximos meses, la volatilidad seguirá siendo un gran problema para el sector. Estas variaciones darán lugar a un efecto de “látigo” en toda la cadena de suministro, lo que generará estrés en los inventarios, proveedores, OEM y en el sector logístico, sostiene el informe de Ti Insight.