5 de junio de 2020 | Actualizado 17:33

FGC inicia las pruebas entre la mina de Súria y la nueva terminal de ICL en Barcelona

El operador ferroviario ha realizado los primeros ensayos esta semana, que se han acompañado también con pruebas de carga de barcos en la terminal portuaria
Autoridad Portuaria de Barcelona

La nueva terminal de ICL en el puerto de Barcelona, que empezará a operar el próximo mes de junio, ha recibido esta semana los primeros trenes desde la mina de sal y potasa en Súria (comarca del Bages, provincia de Barcelona). Estos primeros servicios ferroviarios operados por Ferrocarril de la Generalitat de Catalunya (FGC) con la nueva terminal se han complementado también con las pruebas de carga de barcos.

Según han explicado en un comunicado conjunto la Autoridad Portuaria de Barcelona, FGC e ICL Iberia, “inicialmente se han realizado dos circulaciones diarias, pero FGC prevé que se incrementen gradualmente”. Se calcula que, cuando esté plenamente operativo, el nuevo servicio ferroviario transportará más del doble de toneladas de potasa hasta el puerto de las que se transportaban hasta ahora, han añadido.

La nueva terminal portuaria de ICL Iberia en Barcelona comenzará sus operaciones en junio

FGC opera en la línea entre Súria y el puerto con convoyes de 21 vagones, número que ICL prevé aumentar hasta 24, y 290 metros de longitud. Cada vagón puede mover 40 toneladas de peso y, por lo tanto, en cada convoy se transportan hasta 900 toneladas limpias de potasa. FGC, que ha suscrito un contrato con ICL por 30 años, ha realizado una importante inversión con la adquisición de cinco locomotoras duales (diésel-eléctricas) a la compañía Stadler. Este nuevo material rodante comporta una reducción del 66% en el consumo de gasóleo, entre otras ventajas de sostenibilidad y medioambientales.

“La nueva terminal de sal y potasa que ICL Iberia ha desarrollado en el muelle Álvarez de la Campa es una pieza capital del proyecto industrial que la compañía desarrolla en la cuenca minera del Bages, puesto que garantiza una logística marítima de gran capacidad para dar una salida eficiente y sostenible a sus crecimientos de producción futuros”, han señalado. La infraestructura, que ha comportado una inversión de 77 millones de euros, incluye un muelle de 460 metros de longitud, dos shiploaders de 52 metros de altura, dos almacenes de 22.000 metros cuadrados, una terminal ferroviaria en ancho métrico con cuatro vías de 450 metros de longitud y una estación de descarga de camiones. La nueva terminal tiene capacidad para operar hasta cuatro millones de toneladas anuales de sal y potasa.