20 de septiembre de 2020 | Actualizado 12:19
Still

La chispa de un taller alemán de motores eléctricos

Hans Still fundó en 1920 la multinacional intralogística que lleva su apellido a partir de un pequeño taller de reparación de motores en Hamburgo

Tendencias como la automatización, la digitalización o el uso de combustibles alternativos son un constante en la industria intralogística actual. Las centros industriales y los logísticos se reinventan para optimizar sus procesos, igual que un día se transformaron para incorporar maquinaria con el objetivo de facilitar y multiplicar la labor de sus trabajadores. En este ámbito, un joven alemán de 22 años jugó un papel primordial. Hans Still inauguró en 1920 un pequeño taller de reparación de motores eléctricos en la calle Spaldingstraße de Hamburgo (Alemania) con solo dos empleados. Cien años después, más de 60 productos componen la gama de Still, con un total ocho plantas de producción y 286 oficinas de venta en todo el mundo.

El negocio de Hans Still eclosionó tras la Primera Guerra Mundial con la progresiva electrificación

El establecimiento del primer taller de reparación de motores en los años veinte marcó para Still el punto de partida para el desarrollo futuro de carretillas elevadoras, máquinas de almacén y sistemas para la logística integral. En la postguerra de la Primera Guerra Mundial, se inició una carrera de fondo que llega hasta nuestros días: la electrificación progresiva de la logística. Hans Still visualizó nuevas oportunidades de negocio y, tan solo un año después de la apertura, comenzó a desarrollar sus propios productos. Por primera vez, los presentó en la Feria de Leipzig de 1924, donde expuso pequeños generadores portátiles y transformadores, entre ellos, el icónico ‘Lichtstation Matador’.

El rápido crecimiento de la empresa propició que, en 1932, cambiase su sede al distrito de Billbrook de la misma ciudad, donde hoy día todavía mantiene sus oficinas centrales. A las puertas de la Segunda Guerra Mundial, Hans Still inició el desarrollo de productos militares como luces de búsqueda antiaeronaves que fueron categorizadas como vitales para la guerra. Poco después, el fundador de la empresa se incorporó como miembro de la organización nacionalsocialista y, posteriormente, fue nombrado líder de defensa económica. A principios de 1945, la marca ya disponía de más de 1.500 trabajadores y triplicaba la producción de principios de la década.

La mitad de las plantas de producción de Still se encontraba en ruinas tras la Segunda Guerra Mundial

No obstante, la falta de mano de obra por el reclutamiento de soldados y los bombardeos llevó a que aproximadamente el 30% del personal de Still estuviese compuesto por trabajadores forzados de países como Bélgica, Francia, Grecia o Italia, al igual que también sucedió en otras fábricas alemanas. Al término de la contienda, la mitad de sus plantas de producción acabó en ruinas y su plantilla se redujo a unas 500 personas. Posteriormente, Still contribuyó al fondo de ayudas a las víctimas del nazismo creado por el Gobierno alemán.

La ‘hora cero’ de la compañía requirió el reimpulso del negocio y la estrategia de Still pasó por volver a sus raíces reparando motores eléctricos y transformadores. No obstante, el conocimiento adquirido en los años previos le permitió lanzar en 1946 de la transpaleta eléctrica EK 2000. De hecho, un año después de su salida al mercado, Deutsche Bundesbahn (hoy conocida como Deutsche Bahn, DB) realizó un cuantioso pedido de este modelo. A partir de entonces, Still se centraría en la movilidad específica de vehículos industriales y dejaría de manera progresiva la producción de generadores de energía.

Un cuantioso pedido de DB a Still motivó su especialización hacia la movilidad y la intralogística

A esta innovación se le añadiría poco después, en 1949, la primera carretilla elevadora de la marca, la EGS 1000. El negocio volvió a despegar y Still desarrolló maquinaria para clientes alemanes y del exterior. Por ejemplo, fabricó y exportó carretillas elevadoras para empresas de transporte urbano en Italia y Japón o camiones eléctricos Still EXL 1500 para las fuerzas británicas. Sin embargo, estos avances se verían pronto ensombrecidos por la muerte de Hans Still y su mujer en 1952, que perdieron la vida en un accidente de tráfico. También un gran incendio en las instalaciones de la empresa destruyó en 1961 su producción de dos meses, aunque no hubo que lamentar ninguna víctima. Tras este suceso, Still impulsó un ambicioso programa de inversión en diferentes proyectos, entre los que se encontraba la construcción de un nuevo edificio de oficinas.

LLEGADA DE STILL A ESPAÑA
En España, la compañía fue fundada por el Grupo Stockling, de Dornach (Suiza). La empresa se constituyó legalmente el 18 de septiembre de 1962 y, posteriormente, transfirió en 1984 sus acciones en España a Still GmbH. Su sede siempre se ha ubicado en Barcelona, pero también cuenta con una delegación en Madrid y otra en Sevilla.

10 HITOS QUE MARCAN LA HISTORIA DE STILL

EXPANSIÓN TRAS LA CAÍDA DEL MURO DE BERLÍN
Con la caída del muro de Berlín, se presentaron nuevas posibilidades de expansión para la marca hacia los mercados del Este de Europa, a lo que le seguiría en 1994 su llegada a Asia con la primera representación en Singapur. Además, la empresa intralogística presentó su carretilla elevadora eléctrica R20, que definió como “el resultado de 50 años de desarrollos”, durante este periodo. Casi a las puertas del nuevo milenio, en 1998, Still concibió el diseño RXX para su maquinaria, un proyecto futurista con mejoras para aumentar la seguridad de los conductores y la capacidad de carga.

En cuanto a sus iniciativas destinadas a la reducción de las emisiones de CO2 se refiere, no sería hasta principios de los 80 cuando Still volvería a centrarse en la movilidad eléctrica y en la producción de híbridos diesel-eléctrico, después de lanzar en 1965 su primer camión completamente diesel al mercado. De hecho, en 1983, Still presentó una carretilla elevadora de propulsión híbrida y, en 1996, desarrolló el modelo R70 propulsado con aceites vegetales. “La sostenibilidad es, y será, un criterio de decisión crucial para nuestros clientes y, por lo tanto, un factor competitivo a tener muy en cuenta”, han puntualizado desde la empresa. En la actualidad, Still lidera diferentes proyectos como el Blue-Q, un piloto automático inteligente que permite el ahorro de hasta el 20% de energía de la maquinaria, además de recortar costes.

La caída del muro de Berlín abrió nuevas posibilidades de expansión para Still hacia el Este de Europa

Ya en el nuevo milenio, la marca ha desarrollado soluciones de software específicas para el sector de la intralogística, como los gestores de flota. De esta forma, la introducción de portales de servicios digitales, como Still Report o la aplicación web Still Nexxt, han ayudado a optimizar los procesos de las industrias. Por otra parte, en 2013 nació el proyecto Still iGo para estudiar soluciones de automatización. Un año después Still lanzó iGoEasy, un sistema de vehículo de guiado automático (AGV). Asimismo, entre sus últimas incorporaciones se encuentra la carretilla elevadora eléctrica RXX 60-20/35, que salió al mercado en 2019.