22 de noviembre de 2019 | Actualizado 17:24
Mariano Fernández

150 años de comunicación y diálogo

Todas las declaraciones relativas al futuro deben de utilizar datos de acontecimientos pretéritos. Aun las más exageradas fantasías no dejan de referirse siempre a algo que ha sido observado en el pasado. El propósito esencial de una declaración consiste en comunicar algo comprensible y solo se puede ser inteligible hablando en términos
de experiencias por las que otros pasaron. En este sentido, todas las declaraciones referentes al futuro son interpretaciones del pasado.

En el transcurso de los 150 años de la historia moderna del puerto de Barcelona y en su diferentes etapas, las declaraciones siempre fueron concernientes al futuro y derivadas de propuestas probadas y comprobables del pasado, que se proyectaban en expectativas e intenciones. Las primeras se basan en el comportamiento pasado e interfieren en las posibles tendencias para el futuro. Las segundas, hay que mirarlas observando el pasado como una sucesión de intenciones realizadas o no y relacionadas con metas deseables, considerando el futuro como meta y no como expectación pasiva.

Donde hay diálogo es más fácil el entendimiento, los acuerdos y el desarrollo de la actividad y los proyectos

La comunicación es un proceso esencial en la gestión de cualquier proyecto. Comunicar propositos, dar a conocer metas, hacer comprender cómo lograrlas, compartir emocionalmente expectativas y desafíos, comprometer el logro y comprometerse a apoyar a que se logre cumplir por los grupos de interés. Agradecer el cumplimiento y destacar que ello permite confiar en quien cumple y que quien cumple reiteradamente se hace confiable.

Todas las partes interesadas influyen en el desarrollo del puerto, ya sea directa o indirectamente y el diálogo permanente entre todos los stakeholders, sus experiencias en las parcelas de sus competencias y la máxima transparencia en la gestión son y seguirán siendo el motor del desarrollo sostenible de las próximas décadas del puerto de Barcelona.
Donde hay diálogo es más fácil que haya entendimiento, que se produzcan acuerdos y que ello facilite el desarrollo de la actividad y de los proyectos.

Sir Winston Churchill dijo una vez que “se necesita valor para ponerse de pie y hablar pero también se necesita valor para sentarse y escuchar”. La libertad de expresión, el respeto, la paciencia, la tolererancia y la sinceridad tienen que estar siempre presentes. No se puede hablar de diálogo sin estos valores. Desde la memoria del pasado, la realidad del presente y la incógnita del futuro, considero que la comunicación y el diálogo han de seguir siendo los pilares sobre los que se asiente el puerto de Barcelona