18 de agosto de 2019 | Actualizado 16:33
Juan Miguel Sánchez

A donde no sabes, por donde no sabes

Doy las gracias a Aitor Vieco por invitarme a colaborar en El Mercantil, un proyecto serio e importante que aporta diferencias de enfoque, datos, e información en un sector muy complejo. Tengo como lema de mi vida esa frase tan intuitiva que dejó escrita el místico y poeta Juan de la Cruz, “para venir a donde no sabes has de ir por donde no sabes”. A veces este tipo de acertijos sirven para destaponar la excesiva racionalización que ponemos en resolver los problemas, y abre sendas diferentes a proyectos para los que no sabemos ciertamente ni cuál es la meta ni siquiera si hay una ruta (caminante, no hay camino, se hace camino al andar, según Antonio Machado). A veces solo sabemos que debemos andar, que queremos dejar el lugar que ocupamos, que el reto es llegar a dónde no sabemos, y que una intuición nos dice que hay que ponerse en marcha hacia no se sabe qué, que hay que arriesgar.

Existen tareas en las empresas y en las administraciones que requieren de mucha dosis de intuición. Sabemos muy poco de todo, del universo y las funciones mentales, de la sociedad y del ser humano, y esa gran extensión de incógnita la rellenamos con palabras como buenamente podemos, cada vez son más los estudios y el saber a nuestro alcance, ¡pero es tan difícil saber lo que se sabe y ponerlo en orden! El conocimiento es otra apariencia. Mejor sería partir de un sincero “solo sé que nada sé”, como decía Platón que dijo Sócrates, y ello sería, al menos, bastante sabio, porque supone entrar en la realidad y la verdad al mismo tiempo. Nunca hubo una sola persona que conociera todo lo que sabía el conjunto de la humanidad, pero ahora menos, porque ahora entramos desaforadamente en el momento de la inteligencia artificial y cada vez perdemos más el control de todo si es que alguna vez lo tuvimos. Ser conscientes del desconocimiento y de la incertidumbre es lo más honesto.

Nos cuesta entender que la inseguridad es el aire que respiramos, que el mapa no es la realidad

Voy a una asamblea de empresarios de transporte y se dice en varias ocasiones que estamos viviendo un momento de gran incertidumbre, y suena extraño, porque haciendo memoria siempre he oído esa frase en el sector de la logística. En realidad, en la historia de la humanidad, jamás ha existido un momento de certidumbre, y sí más bien momentos de ilusión (ilusión de ilusionista). Desde todas las esferas queremos trabajar por la seguridad total, como una quimera, y no paramos de escudriñar en eso que llamamos el futuro para ver si alguien nos da una clave mágica que nos permita adelantarnos, sin darnos cuenta de que lo que vendrá es lo que estamos trayendo. Nos cuesta entender que hay que vivir a la intemperie, que la inseguridad es el aire que respiramos, que el mapa no es la realidad. Y todo se va volviendo menos físico y más etéreo. ¿Piratas que bloquean empresas de logística con sus ciberataques y piden a cambio protección “modelo feudal” con un donativo en criptomonedas?… La política, el derecho, la economía, la nube, las redes sociales, el conocimiento, el big data, la inteligencia artificial. Por todo ello, escribo hoy para este nuevo medio y les digo: bienvenidos a esto que llamamos humanidad, el vértigo de la hoja en blanco cada día, el desafío de nuevos retos: para llegar a lo que no sabes has de ir por donde no sabes.