5 de junio de 2020 | Actualizado 17:33
Mafran Martínez

Debemos pensar

Si las crisis son momentos de oportunidades y de aprendizaje, esta extraña que nos ha tocado vivir, que nos ha venido sin esperarla, es un momento aún más adecuado para analizar qué ha pasado y en qué debemos mejorar. Esta crisis cambió la logística, que se desquebrajó en cuando cayó la actividad. El fin del sector terciario acabó con buena parte de la demanda y tras ello, nos frenó en seco.

Todos los puertos van sufriendo bajadas, más o menos importantes. Hay tráficos que han bajado muchísimo (todo lo relacionado con el sector servicios) y otros han sobrevivido. Incluso algunos productos han disparado su venta, como el chocolate y o los elementos electrónicos. La flexibilidad y la capacidad de adaptación ha sido, otra vez, un factor clave.

El trabajador es responsable si tiene responsabilidades y no lo es si se dedica a hacer lo que le mandan

Cambió la forma de trabajar, enseñándonos un nuevo mundo laboral. El teletrabajo no ha sido un impedimento al rendimiento, sino un impedimento al control, que, jefes tradicionales ejercían sobre sus subordinados. El trabajador es responsable si tiene responsabilidades y no lo es si se dedica a hacer lo que le mandan. Es necesario educar en la responsabilidad y el educador debe ser el jefe. No con cursos o con charlas, sino en el día a día. Aprender a delegar, trabajar por objetivos y por tareas. Con supervisión, pero con libertad.

Nos cambió a nosotros mismos. Cuando acabemos este confinamiento, nos daremos cuenta de que hemos sido capaces de convivir telemáticamente y no ha pasado nada. Hemos podido vivir sin papel y nadie ha sufrido por ello. El Covid-19 ha hecho más por la transformación digital que los 20 años anteriores de seminarios y coaching. La necesidad aprieta.

Y mientras tanto, las ciudades respiran. La naturaleza invade nuestras junglas de asfalto para demostrar que el hombre sólo tiene prestado ese territorio y que, en realidad es de ella. Han desaparecido las boinas de contaminación de las grandes ciudades, se ha reducido las emisiones y hasta se respira mejor. Se ha demostrado que somos nosotros y sólo nosotros los que contaminamos y nos ha enseñado que podemos hacerlo mejor.

El Covid-19 ha hecho más por la transformación digital que los 20 años anteriores de seminarios y coaching

Ahora es el momento de aprender de estos cambios para pensar en el futuro. Debemos pensar en un futuro más robusto frente a estas incidencias. Un mundo donde la logística sea flexible y se adapte a los cambios de la demanda. A superar las fronteras y a vivir con ellas.

Debemos pensar en un futuro donde la gestión de los recursos deje de hacerse por jerarquía y pase a hacerse por objetivos, donde el trabajador sea consciente y responsable de su trabajo. Este cambio es fundamental para que el teletrabajo sea algo más que una anécdota.

Debemos pensar en un futuro en el que la tecnología no esté de paso. Donde los sistemas se hablen unos con otros. Sistemas conectados que ayuden a las personas a la mejor opción. La comunicación telemática debe ser el centro de la comunicación del futuro.

Debemos pensar en un futuro en verde, donde dejemos de hacer daño al planeta, con nuevas energías y menos desplazamientos. Tenemos las herramientas, ahora debemos poner la voluntad.

Debemos aprovechar el momento. ‘Krisis’, en griego, significa ‘decisión’. Pues decidamos: construyamos un futuro verde, tecnológico y colaborativo. Será nuestro futuro.