5 de junio de 2020 | Actualizado 17:33
Jon Sojo

Estándares portuarios e innovación

Existe una tendencia generalizada en calificar a la industria portuaria de conservadora o tradicional. Suponiendo que la entendamos en función de las terminales de contenedores actuales, y echando un vistazo atrás en la historia, comprobaremos que los primeros contenedores datan de 1956 y la primera grúa de contenedores tipo STS, una Paceco, entró en servicio en enero de 1959 en California, EEUU. Este hecho, que constituye el primer verdadero estándar en la industria, sirve para ponerle fecha de nacimiento a un sector, el del contenedor, que con seis décadas de funcionamiento y avances remarcables es demasiado joven para la fama que gasta.

¿Es el corto recorrido del contenedor el culpable de que no existan a día de hoy unos estándares mínimos en la industria a los que agarrarnos? Sin duda, puede ser un factor a tener en cuenta, además de otros como la fragmentación del sector, y la falta de diálogo y grupos de trabajo específicos al respecto hasta día de hoy. La irrupción en escena de la automatización y digitalización como tendencias, y la necesidad de los diferentes equipos de interactuar entre sí y compartir datos para su optimización, han puesto de nuevo de actualidad el debate sobre estos estándares que sin embargo siempre estuvo latente.

Es imperativo y urgente una estandarización en los significados de la terminología

Desde la asociación de fabricantes de maquinaria portuaria (Pema), por ejemplo, se han impulsado numerosos trabajos neutrales y recientemente se ha alumbrado junto con la federación de puertos privados europeos (Feport), y el liderazgo de algunos de sus miembros, otra plataforma ya independiente para tratar este tema en los puertos 4.0. Es imperativo y urgente, como así constatan la mayoría de operadores portuarios privados, llegar a un lenguaje común, una estandarización en los significados de la terminología, algo tan simple como definir con exactitud un movimiento. Se permitiría así a los operadores optimizar su maquinaria y los datos que manejan, y ahorrar parte del tiempo que consume esa pequeña Torre de Babel que hoy en día es una terminal, con tecnologías y equipos de fabricantes diferentes.

Las incertidumbres sobre cómo será el mundo post Covid-19 no debe frenar el esfuerzo en innovación

Para ello, será necesario que los principales fabricantes de equipos y operadores portuarios encuentren puntos de encuentro en los diferentes foros abiertos u otros que puedan surgir en el futuro. También que sepan mantener el equilibrio entre encontrar un lenguaje común, y evitar la tentación de estandarizar allí donde no es necesario, parando así el reloj de la innovación en un sector extremadamente necesitado de la misma. Conocí de primera mano esta experiencia en el sector del cable, donde el número de actores se ha venido reduciendo de manera drástica, y los industrialistas con un alto grado de innovación ven cómo su adaptabilidad en tiempos cambiantes es clave en el desarrollo de su éxito.

Las incertidumbres sobre cómo será el mundo post Covid-19 no debe frenar el esfuerzo en innovación, sino todo lo contrario. Basar los nuevos desarrollos para nuestras terminales sobre lenguaje e indicadores comunes e identificables facilitará la tarea de los operadores, a la vez que aumentará la competitividad y en consecuencia debiera dar un empujón para que nuevos desarrollos e ideas vieran la luz.