4 de abril de 2020 | Actualizado 17:13
Jon Sojo

¿Puertos sostenibles?

Llegados a este punto, donde es ya incuestionable el calentamiento global y el efecto que el mismo tiene sobre nuestras vidas y planeta, aun más si cabe sobre generaciones venideras, nos surge a menudo la pregunta de qué podemos hacer para contribuir a mitigar el mismo. Nuestros puertos han recorrido mucho camino, pero todavía queda un mundo por recorrer.

La forma más simple y eficaz de que los puertos dejen de contaminar sería reducir su uso y tráfico. Esto es algo inconcebible con los flujos y la economía actuales. Por tanto, es necesario echar mano de la innovación industrial y nuevas tecnologías que nos permiten ya mover la misma cargan con alimentación alternativa al petróleo. Porque lo que no nos explicó bien Greta, es que reducir la emisión de gases invernadero no será posible sin una inversión adecuada en tecnología e innovación (palabra que no conseguimos escuchar en dos campañas electorales ni en debates de investidura…).

Greta no nos explicó bien que reducir emisiones no será posible sin inversión en tecnología e innovación

A escala global, hay operadores que han invertido en electrificar sus patios, RTG de diésel mayormente, y ya planifican sus nuevas terminales ‘full electric’. Tenemos ensayos e implementación de combustibles alternativos para tractores o incluso barcos. Aunque posiblemente sea el ‘cold ironing’ o alimentación eléctrica de los buques amarrados la tecnología que logra, en mayor medida, resultados destinados a reducir la emisión de CO2 en puertos; como demuestran fehacientemente ejemplos como Los Angeles y Long Beach en EEUU o, más cerca, los países escandinavos.

Con la IMO 2020 recién entrada en vigor y tras la presentación por la presidenta de la Comisión Europea del Pacto Verde o Green Deal, queda claro que esta cuestión está en las agendas de los gobiernos y cuerpos reguladores, con ambiciosos objetivos también para nuestro sector. Para que estos se puedan alcanzar, son necesarias medidas concretas que regulen e impulsen el uso de tecnologías como la alimentación eléctrica de los buques una vez en puerto. Soluciones de vanguardia que, dicho sea de paso, darían un espaldarazo a la cadena de suministro que invierte en industria verde y que, en muchos casos, encuentran muy cerca de nuestros puertos fabricantes de referencia.

La inversión en infraestructura portuaria no garantiza por sí misma la sostenibilidad del sector

Existen directivas europeas en este sentido (2014/94/EU) con la mente puesta en 2025, que naufragarán por genéricas y bien intencionadas en aquellos Estados miembro donde no se concreten de manera local. Es un escenario ideal para que el nuevo Gobierno español entrante impulse, a través de Puertos del Estado, dinámicas ya existentes y ayude en su implementación, regulando favorablemente y apoyando a todos los actores implicados. La inversión en infraestructura portuaria no garantiza por sí misma la sostenibilidad del sector si no están a bordo para su uso los diferentes protagonistas, terminales, autoridades portuarias y navieras (por supuesto), entre otros.