20 de septiembre de 2020 | Actualizado 12:19
Mariano Fernández

Resetear la formación

Se está produciendo una revolución profesional en el sector que, a pesar de verse lastrado por la crisis que vivimos, sigue en busca de profesionales con nuevas competencias. En el mundo laboral, se arrastra un cierto confusionismo, al interpretar que lo que haces es solo un trabajo o sientes que aportas tu profesión en el compromiso con lo que haces.

Trabajar, física o intelectualmente, se considera realizar algo por lo que percibes una retribución. Ejercer una profesión exige unas capacidades y competencias relevantes sobre algo que te interesa, que te gusta, que quieres seguir aprendiendo cada día, algo sobre lo que lees, te informas, piensas e innovas. Ir a una oficina, realizar unas tareas y cobrar a final de mes no te enriquece a ti, ni a tu entorno, ni en lo personal ni en lo laboral. La recompensa tarda en llegar, porque requiere invertir horas, formarse, aprender y desaprender y tomar decisiones que no siempre son fáciles.

Las empresas cambian, se crean, se fusionan o desaparecen, pero el profesional permanece

Sin duda, las empresas se verán beneficiadas de tus esfuerzos, pero principalmente serás tú, el profesional, quien más obtendrá. Las empresas cambian, se crean, se fusionan o desaparecen, pero el profesional permanece. Por eso, la inversión que hagas, la estás haciendo en ti mismo.

En el amplio y complejo campo de la actividad de los operadores logísticos y transitarios, las nuevas formas de producción, distribución y consumo que ha modificado el Covid-19 a todos niveles están provocando tiempos de inestabilidad en el empleo. Las exigencias serán mayores, no hay margen de error. La demanda de cualificaciones a nivel de técnicos y directivos se verá favorecida, por lo que será urgente resetear la formación.

De una vez por todas, el modelo de formación dual requiere el firme compromiso de las empresas y la implantación por los poderes públicos de un sistema flexible, efectivo y dotado de recursos económicos. Una formación que, entre otras materias, se ha de adaptar a los nivel de exigencia que impondrá la digitalización en las cadenas de suministro y logística.

Antes de la era digital, el servicio al cliente estaba definido por el trato que recibía personalmente del encargado de atenderle y la calidad de sus atenciones. Todo ha cambiado. Ahora, el servicio puede ser telefónico o por medio de un chat en línea en el que para el cliente siempre será incierto quien se encuentra al otro lado atendiendo sus demandas y si efectivamente se dará el seguimiento necesario a sus peticiones y comentarios. De ahí la importancia de fomentar la formación de los equipos de servicio al cliente para dar respuestas a sus requerimientos y obtener a la vez un feedback con sus comentarios o sugerencias.

Es imposible no fallar nunca, porque es humano, pero lo fundamental es cómo se reacciona cuando algo sale mal

Todo esto parecer y puede sonar obvio, pero muchas veces se olvida. Por mucho que intentes hacer las cosas perfectas, el error siempre está esperando en alguna parte. Es imposible no fallar nunca y es humano equivocarse. Lo fundamental es cómo se reacciona cuando algo sale mal, intentando en la medida de lo posible anticiparse a la queja, explicar la situación y pedir disculpas.

Es necesaria una toma de conciencia colectiva para formar nuevos profesionales, adaptados a las nuevas formas de la logística. Menos masters y más formación práctica. De la habilidad en la gestión de los cambios dependerá la supervivencia y la sostenibilidad de muchas empresas, que han de demostrar a sus empleados que se preocupan por ellos, pues siempre reconocerán cómo se les ha tratado en una situación difícil.

De la habilidad en la gestión de los cambios dependerá la supervivencia y la sostenibilidad de muchas empresas

La desglobalización llegará también al empleo y en este mundo hiperconectado se moverán los talentos sin tener en cuenta fronteras geográficas, procedencia o cultura. La escasez de perfiles que cubran las necesidades, presentes y futuras de los operadores logísticos y transitarios ha hecho que el talento se haya convertido en un recurso limitado. Una formación multidisciplinar en comercio exterior, modos y redes del transporte internacional, legislaciones y normativas aduaneras y el largo y complejo repertorio de prácticas y procesos a lo largo de las cadena de suministro será un factor clave para competir en el incierto contexto que se prevé en el futuro post-pandemia.

La buena reputación y el prestigio con que la sociedad reconoció a los actores de la logística en los momentos más críticos del ataque del virus, se debe en gran medida a su calidad humana y a su capacidad para diseñar y ejecutar las estrategias que garantizaron el abastecimiento de productos sanitarios y de primeras necesidades. La merecida calificación de “actividad esencial” hace indispensable disponer de una formación igualmente integral.