18 de agosto de 2019 | Actualizado 16:33

Los microhubs se imponen como solución logística en la última milla y las entregas fallidas

La entrega a domicilio provoca altos costes para los operadores, congestión en las ciudades y un aumento de la contaminación urbana
Mesa redonda sobre la última milla y los microhubs en el SIL 2019 | C.G.

La última milla es el proceso de la cadena logística más crítico para el comercio electrónico. Según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el 86 % de las compras online en España se reciben en el domicilio. La última fase de la entrega o última milla es la que más problemas genera a operadores logísticos, especialmente también por las devoluciones. En este contexto, la aparición de microhubs se está convirtiendo en una alternativa para afrontar los problemas asociados a las entregas.

“Hay que integrar la última milla en la movilidad urbana, pero más importante aún es solucionar el problema de las entregas fallidas”, ha señalado el director de Integración, Proyectos y Movilidad de Saba, Joan Viaplana. “Debemos repensar el espacio urbano, en Barcelona hay muchos locales comerciales a pie de calle vacíos que se pueden aprovechar para crear puntos de conveniencia”, ha propuesto el secretario de Hàbitat Urbà i Territori de la Generalitat de Catalunya, Agustí Serra. Desde el punto de vista de la planificación urbana, una solución sería transformar espacios vacíos en centros de distribución. Otra opción es la creación de microhubs o microalmacenes, pequeños centros logísticos en el centro de las ciudades para estar más cerca de los destinatarios y acortar distancias en los repartos, minimizando así las emisiones de CO2.

“Debemos repensar el espacio urbano y crear puntos de conveniencia para la recogida”
Agustí Serra Secretario de Hàbitat Urbà i Territori de la Generalitat de Catalunya

Realizada en zona urbana, a menudo la última milla genera congestión “y esto conlleva un elevado coste social, económico y medioambiental”, ha explicado el director de Transportes de Mango, Paco Fernández. Según su experiencia, el problema radica en que “el consumidor tiene asumido que es un servicio gratuito y que debemos entregarlo las veces que quieran”. Las restricciones de movilidad en la zona urbana, la velocidad exigida por el consumidor y las devoluciones son una problemática que se ha debatido durante las jornadas eDelivery en el SIL 2019 de Barcelona.

“El consumidor tiene asumido que la entrega a domicilio es un servicio gratuito”
Paco Fernández Director de Transportes de Mango

“El ciudadano tiene que ser responsable y dejar de comprar algo para probarlo y luego devolverlo”, ha afirmado el director de ventas de DHL Express Spain, Nicolas Mouze. “En Francia, el 48% de las entregas se realizan en puntos de conveniencia, porque hay una gran variedad”, ha explicado Mouze. Sin embargo, la cifra se reduce al 20% en España, por lo que los consumidores piden que se lleve a cabo la entrega a domicilio, y “pasa que la pescadilla se muerde la cola, porque se multiplican las devoluciones”, ha concluido del directivo de DHL Express Spain.

Más allá de la reflexión sobre cómo utilizar de forma más eficiente los espacios públicos para el ecommerce y la distribución de mercancías, Civitas Eccentric está llevando a cabo, junto con el Ayuntamiento de Madrid, un estudio sobre cómo se puede mejorar el reparto. Este proyecto de investigación europeo está realizando un estudio con datos de 2019 para la futura implantación de medidas innovadoras que mejoren la movilidad sostenible en la periferia y en la distribución urbana de mercancías. “Nuestro objetivo es sacar conclusiones para poder hacer un modelo mejorado sobre la distribución urbana de mercancías”, ha manifestado el director del Centro de Innovación para la Logística y el Transporte (CEL), Ramón García. “La idea es poder hacer un estudio dedicado exclusivamente a la distribución de mercancías, puesto que hasta ahora todos los estudios se han centrado en la movilidad de los viajeros”, ha constatado Ramón García.

LAS ORDENANZAS MUNICIPALES Y LA RENOVACIÓN DE LA FLOTA
La cada vez mayor presencia de furgonetas de reparto en las ciudades es uno de los problemas con los que se encuentra la sostenibilidad de la cadena de suministro. Autónomos y pequeñas empresas se encuentran ante el dilema de qué vehículo elegir a la hora de renovar sus parques debido a las tan cambiantes y diversas normativas en las ciudades españolas. Las distintas ordenanzas municipales de circulación están afectando a las flotas de transporte en la última milla.
El responsable de Movilidad Sostenible de Pascual, José Carlos Espeso, ha lamentado en el SIL “que cada autónomo se compre un vehículo en función del lugar en que trabaje”. Asimismo, ha constatado que cada vez “hay menos transportistas autónomos para el reparto en las ciudades, por lo que si el ecommerce crece lo que está previsto, no sé cómo se va a repartir”.
La distribución urbana es un problema complejo “que no tiene una única solución, y estas debemos encontrarlas de la mano del sector, conjugando las necesidades de abastecimiento con la protección de las personas”, ha manifestado la directora de Calidad Ambiental de la Generalitat de Catalunya. Por su parte, el director de Ventas y Marketing de VIIA, Daniel Lebreton, ha explicado que los cargadores “se han puesto más serios en los últimos años en el tema de la reducción de emisiones en sus envíos”. Lebreton ha añadido que “el mercado está dispuesto a invertir en nuevas tecnologías y cambiar la mentalidad de lo que habíamos hecho los último 20 años, pero este cambio cuesta porque el acceso a las nuevas tecnologías no es barato”.