15 de mayo de 2021 | Actualizado 8:20

La lucha contra el cambio climático guía las inversiones de la parada de Repsol en Tarragona

La compañía destina 100 millones de euros a la sustitución de la turbina de vapor en el cracker y de los quemadores de las dos antorchas para reducir emisiones
Repsol

La compañía Repsol ha invertido 100 millones de euros en su complejo industrial de Tarragona para realizar una parada programada con el fin de realizar trabajos de seguridad, innovación tecnológica y medio ambiente, así como tareas de inspección, mantenimiento, reparación y limpieza de equipos. Los trabajos han comportado la parada de las plantas químicas de Butadieno, Poliolefinas (PBD y PP) y Olefinas (cracker). Las unidades de refino continúan en funcionamiento. La parada técnica, que se inició el día 1 de octubre y está previsto que finalice a mediados de noviembre, tiene como objetivo garantizar la operatividad de las plantas, su eficiencia energética y competitividad durante el próximo ciclo de producción.

La lucha contra el cambio climático y la reducción de la huella ambiental guían las inversiones de estos trabajos, entre los que destaca la sustitución de una turbina de vapor en el cracker y la de los quemadores de las dos antorchas. Según fuentes de la compañía, Repsol mantiene un firme compromiso en la actuación contra el cambio climático y el Plan de Energía “y Carbono 2014-2020 de la empresa es buena muestra de ello”. Este plan se marca el objetivo de conseguir, en 2020, el 40% de reducción de las emisiones de CO2 respecto a los niveles de 2010. En esta dirección, se realiza la sustitución de la turbina de vapor del cracker que acciona el compresor de propileno por un nuevo modelo que incorpora “las últimas mejoras tecnológicas para reducir el consumo de vapor”, según han explicado desde Repsol. Esta acción permitirá mejorar alrededor del 3% el índice de eficiencia energética del cracker, con un ahorro equivalente al consumo energético anual de más de 13.000 casas.

La sustitución de los quemadores supone incrementar en un 40% la capacidad de combustión sin generar humos y en un 50% la eficiencia energética

En cuanto a los quemadores, se trata del de la antorcha de olefinas (el quemador de la antorcha del cracker) y el de la planta de polipropileno. Se sustituirán por un nuevo modelo que, “utilizando la mejor tecnología del mercado”, consigue incrementar el 40% la capacidad de combustión sin generación de humos y el 50% la eficiencia energética. Al mismo tiempo, reduce sensiblemente el impacto sonoro en los episodios de antorcha, lo que supondrá “una disminución notable del impacto que el funcionamiento de las antorchas genera en el entorno del complejo industrial”, según fuentes de Repsol.