25 de septiembre de 2020 | Actualizado 18:14
Alejandro Arola Presidente de Grupo Arola

“El e-commerce pone a las aduanas en una situación límite para fijar criterios mínimos de control y de eficiencia”

Alejandro Arola | M.V.

Perfil

Alejandro Arola
Alejandro Arola
Alejandro Arola es el presidente de Grupo Arola, una empresa familiar que nació como agente de aduanas, pero que hoy día está especializada en la gestión del comercio internacional y el asesoramiento técnico en áreas como las aduanas, la logística y la consignación de buques. Arola también es profesor de aduanas, presidente de la Federación Internacional de Operadores Económicos Autorizados (IFAEO) y representante de asuntos aduaneros de Harinera Vilafranquina.

La compañía especializada en comercio internacional y aduanas Arola ha cerrado un 2019 marcado por hitos como la distinción EU Customs Certificate of Recognition por su master en derecho aduanero; o la nueva segmentación realizada en sus negocios mediante la creación de un área diferenciada para cada tipo de actividad. Estos proyectos se suman a otras iniciativas que la empresa familiar impulsa desde hace años, como el asesoramiento a países latinoamericanos. Arola ha logrado en los últimos años modernizarse, diversificar y ampliar su campo de acción desde su creación como mero agente de aduanas hasta ofrecer una gama especializada de servicios logísticos para el comercio internacional. El presidente de Grupo Arola, Alejandro Arola, comparte la experiencia de transformación, abre el abanico a nuevos crecimientos geográficos y repasa los desafíos del sector aduanero en estos nuevos tiempos.

¿Cuáles son las previsiones de Arola para el ejercicio de 2020?

Queremos continuar creciendo y que nuestros volúmenes sigan consolidándose, aunque el mundo esté algo enrevesado. Las políticas proteccionistas son hasta cierto punto preocupantes, pero al final el comercio siempre acaba fluyendo, encuentra el camino de una manera u otra. Por otra parte, en las últimas semanas afrontamos el escenario del coronavirus en China. A este respecto, estamos informando a nuestros clientes sobre posibles demoras. Al final, el mundo no puede parar y la mercancía debe continuar llegando, embarcándose y transportándose, y hay que encontrar alternativas. Creo y quiero pensar que la situación en unas semanas se irá normalizando.

¿Estaríamos preparados para afrontar una nueva crisis?

La coyuntura que existía en 2007 y 2008 ahora no existe o, al menos, no la sé percibir. En el caso español, hemos aprendido que la solución de la economía está en el exterior, que se debe salir y exportar. Este aprendizaje no ha sido fácil, pero ahora buena parte de la fortaleza de la nuestra economía se basa en ello. Se han hecho bien los deberes, aunque por desgracia de manera muy dolorosa en algunos casos, pues mucha gente ha perdido su puesto de trabajo. La economía se ha ido recuperando y se ha vuelto más robusta, lo que nos permite, con prudencia, enfocar 2020 con cierto optimismo.

Abrimos una oficina en Miami en 2017 y pensamos que podríamos replicar el modelo a otras áreas”

¿Qué estrategias de negocio seguirán en el medio plazo?

Estamos estudiando nuevos mercados para internacionalizar la empresa y que vaya cogiendo dimensión. Abrimos una oficina en Miami en 2017 y pensamos que podríamos replicar un modelo similar en otras áreas. Ahora estamos mirando qué países y áreas geográficas pueden ser las más interesantes, con todas las dificultades del mundo, porque al final somos una empresa familiar. El Sudeste Asiático es una de las alternativas a plantear, así como Oriente Medio y América Latina. Pero lo haremos sin prisa, pues tenemos todo el tiempo y la tranquilidad para hacer los proyectos de manera adecuada.

¿Qué diferencias existe entre la formación de profesionales de aduanas en la actualidad y hace diez años?

En líneas generales, la formación tiene cada vez más importancia. Hasta ahora veníamos muchas veces a este sector con un aprendizaje casi autodidacta. No había sitios donde estudiar la carrera de aduanas. En este sentido, la transformación que han tenido las aduanas en los últimos diez años ha superado todo lo imaginable. La exigencia del propio comercio internacional, empresas, operadores y exportadores, requiere de una formación lo más adecuada y profunda posible. De ahí nació la idea de la fundación y de la academia, de la cátedra y de la formación del master.

La transformación digital es un reto con el que nadie puede equivocarse o quedará fuera de juego”

¿Qué tecnologías emergentes contribuirán más a la mejora de la eficiencia y la seguridad en las aduanas?

La inteligencia artificial (IA) y todo lo que nos permita no solo tratar la información, sino también anticiparnos a las necesidades de los clientes y operadores. Cuantos más datos existan, más capacidad para analizarlos, buscar los puntos débiles y establecer áreas de mejora. Las empresas que no trabajen en lo que genéricamente denominamos transformación digital, a la velocidad a la que va el mundo desarrollado, lo pueden pasar muy mal. La revolución tecnológica nos permitirá seguir creciendo y ser más eficientes, más seguros, y quizás incluso a utilizar de manera más racional las herramientas que utilizamos cada día. Es un reto con el que nadie puede equivocarse, porque sino quedará fuera de juego. Por eso, uno de los grupos internos de trabajo de nuestra compañía es Arola 2025, que está diseñando cómo será la empresa en el futuro.

¿Impide los grandes volúmenes de e-commerce el control eficiente de las aduanas?

El comercio electrónico ha puesto a las aduanas en una situación límite para establecer criterios mínimos de control y de eficiencia, porque los crecimientos han sido exponenciales. La solución no es que estas controlen el 100% de lo que les llega, porque es físicamente imposible, sino que los propios distribuidores comuniquen en el momento de realizar el pedido lo que se envía. Así, la Aduana tendría la información de forma anticipada para determinar qué quiere comprobar. Por otra parte, también se debe especializar y dotar de más recursos a la Aduana para implementar la tecnología necesaria, ya que es la gran herramienta que nos puede ayudar a minimizar riesgos, optimizar recursos y anticiparnos a determinadas situaciones.

Junto a Corea y Japón, somos la Aduana que más tecnología aplicada tiene del mundo”

¿Cuentan las aduanas españolas con los recursos económicos necesarios?

Las aduanas españolas no dejan de ser de la Unión Europea (UE), por lo que es esta quien se debe implicar en darle recursos y apoyo. Con el Brexit, la UE ha destinado más recursos a aquellas que, como la nuestra, están más implicadas. Algunas han recibido más personal y recursos para asegurar que los operadores no tengan problemas a la hora de importar y exportar sus productos. A este respecto, la Aduana conduce de manera muy adecuada los recursos en los puntos donde es más necesario reforzar, para que la operativa se lleve a cabo correctamente. De hecho, los ratios de tiempos de despachos que tenemos son muy eficientes, a veces se tarda solo un par de minutos.

Es decir, que disponemos de una gran agilidad.

Sí. Esto forma parte del esfuerzo conjunto que realizamos en la Aduana española de transformación tecnológica, que es posiblemente, junto a Corea y Japón, la que cuenta con más tecnología aplicada del mundo. De hecho, ha sido premiado internacionalmente con galardones que reconocen la eficiencia de gestión. Esto demuestra que, cuando se apuesta por tecnología, por formación y por dotar de recursos en determinados ámbitos, los resultados son muy buenos. Superamos de sobra a la media europea.

Nuestro tejido asociativo tiende a proteger lo que hacemos en vez de comunicarlo y compartirlo”

¿Qué diferenciará a las aduanas actuales de las de dentro de diez o veinte años?

Antes comentábamos que la Aduana actual no se parecía a la de hacía diez años. Pues creo que la de dentro de diez años se parecerá todavía menos a la actual, porque la velocidad es absolutamente trepidante. Será muy segura, con toda la tecnología para la gestión, que trabajará como ahora, pero, quizás, aún con más capacidad, con más comunicación, coordinación e información entre todas las aduanas del mundo, de manera que se pueda evitar el movimiento ilegal de mercancías. 

¿Por qué no existe una mayor unidad de acción en el tejido asociativo español del sector?

Al final, puedes hacer las cosas compartiéndolas, intentando sumar y aportar para que todo el mundo tenga más conocimiento y formación. De hecho, me preguntan muchas veces por qué he creado una fundación y una academia, que esta debería ser una labor más bien corporativa. Quizás sí, pero como nadie lo impulsó y consideré que era necesario, lo hice yo mismo. Este es uno de los obstáculos del tejido asociativo en este país: tendemos más a cerrarnos y proteger lo que hacemos que a comunicarlo y compartirlo. Creo que no puedo hacer nada mejor por mi profesión que establecer instrumentos para compartir conocimientos, es mucho más enriquecedor para todos dar que cerrarse. Hay determinados conceptos de protegerse para hacerse imprescindible, pero compartir es más imprescindible todavía. La otra forma es un recorrido muy corto, y este no tiene fin.