25 de septiembre de 2020 | Actualizado 18:14

La exportación hortofrutícola lleva a máximos los precios en la ruta entre España y Alemania

Los precios de exportación con Alemania se ven también afectados por la necesidad de contrarrestar los retornos, muy afectados por la caída de la automoción
E.M.

Las exportaciones de perecederos y productos hortofrutícolas desde España hacia Europa, especialmente a Alemania, han permitido que los precios de los servicios del transporte por carretera se hayan mantenido en máximos durante el segundo trimestre de 2020. En plena pandemia, el precio ha ascendido hasta los 1.813 euros, el mayor dato trimestral desde 2017, según el análisis de Transport Intelligence y Upply sobre tarifas de transporte por carretera en Europa.

“España es uno de los mayores players en el sector hortofrutícola y, por ello, su flota dispone de más del 40% de trailers refrigerados”, ha recordado el experto en Transporte por Carretera en la plataforma digital Upply, William Béguerie. “Se trata del primer país europeo en transporte refrigerado”. A este respecto, la nueva situación creada por el coronavirus ha propiciado que, en algunos casos, el precio haya superado el 40% de los niveles habituales, según el experto. Además, un tercer factor es que la incertidumbre sobre la carga de vuelta o retornos por el actual contexto macroeconómico ha llevado a los cargadores a incrementar los precios hacia Alemania para compensar las pérdidas.

De hecho, las mercancías transportadas por carretera en la ruta analizada entre la ciudad alemana de Duisburg y Madrid han experimentado la mayor caída de precios de Europa en términos interanuales, con una variación del 9,6% de abril a junio, hasta situarse en los 1.600 euros. Este dato es el más bajo del registrado por el análisis de Transport Intelligence y Upply desde 2017. La consultora británica ha justificado estos resultados por la ralentización de la industria automovilística, que es clave para la ruta, pues suma el 20% del comercio bilateral en términos de valor. Sin embargo, la compañía británica ha reconocido que los volúmenes movidos por los fabricantes del sector se encuentran en declive desde hace un año, de forma que el coronavirus simplemente ha intensificado una situación ya existente.

Por tanto, los mayores desequilibrios en la demanda de servicios de transporte han impactado en la variación de precios, pues la pandemia ha tenido y tiene una mayor incidencia en España que en Alemania. En este sentido, Transport Intelligence ha identificado una tendencia general en toda Europa: aquellos países más afectados por el Covid-19 han importado menos bienes. Por ello, la recuperación más rápida de Alemania ha permitido mantener altos los precios de exportación en la ruta Madrid-Duisburg, mientras que la recuperación más débil en España ha hundido las importaciones.

La ruta Madrid-París se mantiene relativamente estable pese a las caídas continuadas de los últimos trimestres

No obstante, una de las principales rutas que se ha mantenido relativamente estable de abril a junio ha sido la de Madrid-París, pese a haber experimentado caídas continuadas en los últimos trimestres. Las tasas de la carga dirección Francia han descendido el 0,3%, hasta los 1.350 euros en comparación al primer trimestre, mientras que hacia Madrid han aumentado el 0,3%, alcanzado los 1.234 euros. Sin embargo, Transport Intelligence ha advertido que esta evolución no debe atribuirse a una situación macroeconómica estable, pues, aunque se han mostrado ciertos síntomas de recuperación, el comercio sigue siendo débil entre ambos destinos.

Según el informe sobre precios de transporte por carretera, el 80% de los volúmenes entre España y Francia son operados de la mano de transportistas españoles, por lo que ha sugerido que la reducción de la capacidad útil ha ayudado a mantener los precios pese a los volúmenes más débiles. Entre otros, esta capacidad ha caído por las alteraciones o suspensión de su actividad durante el confinamiento y por las decisiones tomadas por los Gobiernos, según han explicado las asociaciones de transportistas.

A nivel europeo, los cargadores han pagado una tarifa media de 1,58 euros el kilómetro en el segundo trimestre, con una caída del 0,3% respecto a principios de año. La variación del coste entre rutas ha dependido en gran medida de su longitud: aquellas más largas han creado eficiencias, reduciendo los costes fijos y variables asociados con las operaciones de transporte por carretera y, consecuentemente, el precio por kilómetro. Mientras tanto, en aquellas más cortas se ha dado el efecto contrario. Se trata de una característica que Transport Intelligence ha calificado como “estable en el mercado”. A este respecto, la ruta Birmingham-Madrid se ha mantenido como la más barata en términos relativos según la distancia, con 0,8 euros por kilómetro, al mismo nivel del primer trimestre.

1.083 euros

La media en los precios de la carga se ha situado en 1.083 euros en el segundo trimestre, el -0,3% intertrimestral

El estudio también ha revelado que la media en los precios de la carga se ha situado en 1.083 euros, el 0,3% menos intertrimestral y el 1,8% menos interanual. Según el estudio, la caída de la demanda ha llevado a altos niveles de capacidad disponible, a la vez que los transportistas se han visto obligados a afrontar unos costes operacionales más altos por factores como los crecientes controles fronterizos.

Solo unos pocos sectores, como el farmacéutico o el ecommerce, han mantenido o aumentado su demanda del transporte por carretera en los últimos meses. El confinamiento, el parón en las fábricas y el cierre del retail han llevado a un desplome de los volúmenes, de manera que los conductores han registrado la mitad de las horas operacionales de mediados de febrero a principios de abril, según el estudio. Este descenso de actividad se ha visto reflejado en una menor demanda energética, lo que ha motivado una disminución del 8,2% en los precios del diésel en el segundo trimestre de 2020 en comparación con el primero. Si bien, el informe de Transport Intelligence y Upply sostiene que este ahorro de costes no se ha reflejado en los precios de transporte que pagan los cargadores.