29 de octubre de 2020 | Actualizado 13:12
Stratolaunch

La oportunidad de Stratolaunch para volver a alzar el vuelo

La aeronave de mayor envergadura del mundo despegó hace un año en modo experimental para lanzar en un futuro cohetes al espacio

Los satélites tienden a reducir cada vez más su tamaño y a ser más accesibles para sus usuarios con el auge de las nuevas tecnologías. Sin embargo, el avance de las capacidades de lanzamiento de estos dispositivos no es la misma que su proliferación, pues las condiciones meteorológicas y el tráfico de los aeropuertos habilitados para este tipo de operativas limitan sus despegues. Esta idea es la que llevó al cofundador de Microsoft, Paul Allen, a inaugurar la empresa Stratolaunch Systems Corporation en 2011, con el objetivo de diseñar una aeronave específica para propulsar cohetes al espacio. A día de hoy, el avión solo ha despegado una vez en modo experimental. Aunque el sueño de este visionario aún no se ha hecho realidad, la aeronave más grande del mundo podría volver a alzar el vuelo en un futuro no tan lejano.

ESPECIFICACIONES DEL STRATOLAUNCH

UNA AERONAVE DE DIMENSIONES ESTRATOSFÉRICAS
Si por algo destaca Stratolaunch es por su peculiar diseño y envergadura, con una longitud de las alas de 117 metros, superior a la de un campo de fútbol americano o, tal y como ejemplifican desde la compañía, "tres veces mayor a la longitud del primer vuelo de los hermanos Wright". En comparación, las alas del avión de pasajeros más grande del mundo, el Airbus A380, disponen de una envergadura total de 80 metros. Con fuselaje dual y una capacidad de carga de 226,8 toneladas, la aeronave está concebida para que los satélites sean lanzados desde el centro de la misma. En este sentido, sus dimensiones requieren del uso nada menos que de seis motores Boeing 747 y 28 ruedas para su despegue.

Aunque hacer volar un artilugio de estas características podría ser una finalidad por sí misma, desde Stratolaunch Systems Corporation justifican el motivo de su desarrollo. Las misiones espaciales acostumbran a agendarse con años de antelación, por lo que resulta imposible prever las condiciones meteorológicas del día escogido. Para superar este tipo de barreras técnicas y logísticas, Paul Allen se propuso construir una plataforma de lanzamiento móvil y multivehículo que permitiese a las empresas reservar un pasaje al estilo de las aerolíneas. Concretamente, la idea inicial era que el avión transportara satélites a 10,6 kilómetros, posición desde la que despegarían en órbita baja.

ENVERGADURA DE LAS AERONAVES MÁS GRANDES DEL MUNDO

Fuente: Stratolaunch

En mayo de 2017, salió del hangar por primera vez y, en septiembre, se completó la primera fase de pruebas en sus seis motores. “Nuestra aeronave se encuentra un paso más cerca de proveer un acceso conveniente, fiable y rutinario a la órbita baja de la Tierra”, manifestó entonces el director general de Stratolaunch, Jean Floyd. En los siguientes meses, se continuaron testando los motores a diferentes niveles, en unas comprobaciones que avanzaron en diciembre con las pruebas de rodaje a baja velocidad para comprobar su habilidad para frenar y circular. “Se alcanzaron los objetivos, culminando en el viaje de la aeronave a 33 kilómetros por hora”, añadió Floyd.

A estas fases del proyecto, le seguirían en 2018 diversas pruebas con aumentos crecientes de velocidad. Además, ese mismo año, Stratolauch anunció una nueva familia de vehículos de lanzamiento para entrar en servicio regular en 2020, que llevarían satélites a múltiples órbitas e inclinaciones en una única misión. Un objetivo que, a día de hoy, aún no se ha alcanzado. “Sin importar la carga o la órbita, llevar tu satélite al espacio será pronto tan fácil como reservar un vuelo en una aerolínea”, aseguró Floyd hace dos años.

Ese mismo año también fue testigo de la muerte de Paul Allen, fundador de la empresa y la fuente de ingresos principal para el desarrollo de la aeronave. A pesar de ello, y después de diversos retrasos, Stratolaunch partió en su primer y único vuelo en abril de 2019 desde el Mojave Air and Space Port de Estados Unidos. Voló durante más de dos horas, superó los 300 kilómetros por hora y llegó a alcanzar una altitud de más de cinco kilómetros antes de regresar a su base. “Fue un momento emocionante para mí, el ver personalmente a este majestuoso pájaro tomar el vuelo y ver el sueño de Paul Allen convertirse en realidad”, explicó Floyd con motivo de este hito. Por su parte, el piloto de la aeronave, Evan Thomas, constató que “en su mayor parte el vuelo procedió como se predijo”.

A pesar de este aparente éxito, la compañía cambió su propiedad y operaciones regulares continuas en octubre de 2019. Dos meses después, se anunció a la empresa Cerberus Capital Management como nueva propietaria, una especialista en compras de compañías con dificultades económicas. De hecho, en el último trimestre, Stratolaunch requirió de nuevo personal, pasando de 13 empleados en octubre a 87 en diciembre. Asimismo, la compañía redirigió su misión a proveer servicios de testeo de vuelos hipersónicos que podrían también ser lanzados desde la plataforma. Entre ellos, el más destacado es el Talon-A, que según el fabricante permitirá el transporte de pasajeros a unos 7.400 kilómetros por hora.

Talon-A

La compañía sigue en la actualidad realizando pruebas piloto con Stratolaunch, pero no ha revelado la fecha en la que prevé que vuelva a surcar los cielos, o si entrará en servicio regular próximamente. No obstante, ya sea en el ámbito de las plataformas lanzadera o de los aviones hipersónicos, la experiencia adquirida por Stratolaunch en estos años seguro le acercarán poco a poco a desentrañar cómo será la logística aeroespacial del futuro.