18 de mayo de 2021 | Actualizado 11:51

El muelle de Balears del puerto de Tarragona toma forma con la colocación de todos sus cajones

La complejidad en el desarrollo de este nuevo muelle ha llegado a motivar el trabajo simultáneo de 60 personas
Autoridad Portuaria de Tarragona

Las obras de construcción del muelle de Balears en el puerto de Tarragona se encuentran actualmente al 40% del total y siguiendo los plazos marcados. Tras la colocación de los 11 cajones, el dique flotante ‘Mar de Aneto’ ha terminado su labor tras el inicio de la operativa a finales de julio, “la parte más compleja de la obra” según ha informado la Autoridad Portuaria de Tarragona. A este respecto, su director de Infraestructuras y Conservación, Carles Segura, ha señalado que “todo ha funcionado sin tropiezos”. La última operativa de colocación de los cimientos de hormigón se ha efectuado después de que el último cajón haya sido botado el pasado miércoles, 14 de octubre, en las inmediaciones del muelle de Catalunya.

El último cajón se botó el pasado miércoles, 14 de octubre, en las inmediaciones del muelle de Catalunya

La autoridad portuaria ha recordado que tanto el proceso de fabricación como el de colocación eran “de gran complejidad” y que han requerido de la colaboración de diferentes servicios portuarios. Por ello, en la fabricación de los cajones han llegado a trabajar de forma simultánea entre 50 y 60 personas en turnos las 24 horas del día, los siete días de la semana. En este sentido, la cadencia de la construcción ha sido de un cajón por semana, la misma que para su colocación, y también han participado remolcadores, servicio de barqueros y amarraje.

Cada uno de los cajones fabricados cuentan con 41,05 metros de eslora, 16,75 metros de manga y 21,30 metros de altura. Asimismo, su peso vacío es superior a las 7.288 toneladas, mientras que lleno se calcula que alcanzará las 33,440 toneladas. De hecho, para el forjado de estas estructuras, se han destinado más de tres millones de kilogramos de acero. El nuevo muelle de Balears contará con una superficie de cuatro hectáreas y una línea de atraque de unos 700 metros, en una dársena que se destinará a la actividad crucerística y que entrará previsiblemente en funcionamiento a mediados del año que viene.