2 de diciembre de 2020 | Actualizado 18:16
Correos ha sido el operador logístico de La Vuelta en 2020 | Correos / Photo Gomez Sport

La Vuelta logística a España de la serpiente multicolor

Las restricciones y los protocolos por la pandemia se suman a los puertos de montaña tradicionales de la logística en la ronda ciclista

La primera Vuelta a España partió desde Madrid en 1935. Corrían a lomos de unas pesadas bicicletas de hierro y llevaban ellos mismos sus parches y herramientas para arreglar las averías. La primera edición contó con 14 etapas de las que diez superaron los 250 kilómetros de distancia, para completar un recorrido total de 3.425 kilómetros entre el 29 de abril y el 15 de mayo. La Guerra Civil interrumpió la celebración de la carrera, que no volvió a disputarse hasta 1941. Estas viejas bicicletas de hierro han sido sustituidas por modernas máquinas de fibra y materiales ligeros. El satélite, la televisión y el correo electrónico han sustituido a las conferencias telefónicas para dar la información al mundo del devenir de la competición. Muchos han sido los cambios técnicos en la carrera ciclista más importante de España. Pero, ¿cómo es la logística hoy día de una prueba deportiva con más de 75 años de historia celebrada en plena pandemia mundial?

Cerca de 400 personas han participado directamente en la logística de La Vuelta de esta edición

Tras una larga alianza entre Azkar primero y Dachser después, la edición de esta etapa de La Vuelta a España ha contado con un nuevo operador logístico oficial, que ya lo había sido en el pasado: Correos. Desde principios de año, el operador postal ha trabajado con la organización de La Vuelta para celebrar el evento con las máximas garantías. Las circunstancias actuales han provocado que haya sido una edición con cambios diarios.

El director de Producción de La Vuelta, Pedro Lezáun, ha explicado que la logística “se divide en dos grupos principales, que son meta y salida, totalmente independientes con estructuras y transporte independientes”. “La salida se empieza a montar el día anterior a la etapa por la tarde, y se termina a primera hora de la mañana, se desmonta al salir la carrera y van a la siguiente sede a volver a montar”. Por lo que respecta a la meta, ha añadido Lezáun, “se empieza a montar a primera hora de la mañana y cuando acaba la etapa se desmonta y se va a la sede siguiente”. Cerca de 400 personas han participado directamente en aspectos relacionados con la logística en esta edición de La Vuelta.

El equipo de logística de Correos comienza la jornada a las 7 de la mañana. En ese momento, confirman a través de GPS la ubicación de los vehículos en los puntos a los que acudieron el día anterior, tanto en la salida como en la meta. “De forma presencial, estamos en el terreno desde las 8 de la mañana hasta última hora del día”, afirman. Esto varía dependiendo de la dificultad de cada etapa. “En una llana, nuestra labor puede terminar a las 22 horas, mientras que en una jornada de alta montaña, en la que tenemos que transitar por puertos de montaña, podemos terminar a las 2 de la madrugada”. En esta jornadas, “la labor de equipo es muy importante, ya que tenemos que dar soporte tanto a la organización con la coordinación de los vehículos, como a los conductores para que tengan todas las necesidades de su día a día cubiertas”.

La operativa se ha dividido en dos equipos independientes, uno para las salidas y otro para las metas de cada etapa

Correos ha puesto a disposición de La Vuelta hasta 28 cabezas tractoras, que engloban 12 tráilers para salidas, dos habilitados como oficina permanente y de prensa y otros 15 para el montaje en meta, todos ellos adaptados a cada una de las necesidades de la carrera. “También hemos aportado 19 plataformas e infraestructuras móviles como vallas, cartelería, señalética, elementos de seguridad o el pódium. En total, desplazamos diariamente más de 400 toneladas de material, que hay que montar y desmontar cada día en tan solo cinco horas”, han desgranado desde el operador logístico.

La pandemia ha jugado un papel importante en la celebración de La Vuelta en 2020 y en su logística. En ediciones anteriores, lo común era que el público se aglomerase con el afán de acercarse a los ciclistas y esto dificultaba la labor logística de la competición. “La situación de pandemia y las restricciones de esta edición han hecho que la realización del trabajo logístico se haya facilitado de alguna manera, pero es una pena que se haya deslucido esta gran fiesta del ciclismo que es La Vuelta a España”, ha apuntado Correos. Pedro Lezáun ha puesto el foco en “la desinfección que hemos llevado a cabo diariamente de camiones y material, cosa que en otras ediciones no se hacía”. Asimismo, han trabajado “en un protocolo para proteger la burbuja de La Vuelta con las limitaciones y restricciones que hay en cada comunidad autónoma y restringiendo el público, lo que ha supuesto una dificultad añadida”.

Sin duda, uno de los principales desafíos logísticos de cada año es el de transportar y montar todo el engranaje de las llegadas de La Vuelta a puertos de montaña cuyas rampas superan en ocasiones el 20% de desnivel. “Es fundamental tener muy clara la orografía de las etapas de montaña para anticiparnos a cualquier dificultad que pueda surgir”, apuntan desde Correos. Para ello, visualizan “mediante GPS el ascenso de las rutas a los picos donde se montan las metas, y acudimos físicamente a cada uno de ellos para ver la situación de primera mano. Así, nos adelantamos a cualquier problemática, ya que los vehículos, tanto por su envergadura como por su tonelaje, tienen muy difícil el acceso a estos picos”. Como ejemplo, “en la subida al alto de la Farrapona (Asturias), hemos tardado aproximadamente dos horas y media en realizar 20 kilómetros”, ha manifestado el operador logístico.

Los plazos cortos, la orografía y la climatología son los principales retos logísticos de la prueba

La gran diferencia con respecto a otras operaciones logísticas, han señalado desde Correos, “es que una vez que llega el último ciclista, todo empieza a desmontarse y ya se piensa en el montaje de la siguiente etapa. Jugamos con tiempos muy cortos y tenemos muy poco margen de error, porque al día siguiente hay otra etapa y hay que conseguir que todo salga adelante, con las dificultades añadidas del terreno o la climatología”. “Es un reto”, ha continuado el operador, “que va cambiando día a día: llegamos a los sitios, montamos, desmontamos y nos vamos al próximo destino rápidamente, sin dejar atrás más que otra etapa trepidante de mucho trabajo”.

EL RETO DE L’ANGLIRUAlto de L’Angliru / Charly López (Unipublic)

Con 12,6 kilómetros de longitud, un desnivel de 1.265 metros, una altura de 1.577 metros y una pendiente media superior al 12%, el puerto de L’Angliru en Asturias es una de las cimas más temidas por los “esforzados de la ruta”. La zona de la Cueña de les Cabres, a tres kilómetros de meta, cuenta con una pendiente del 23,5%, en la que los ciclistas se retuercen para superar esta barrera. ¿Cómo hacer llegar todo el material para instalar la meta en la cumbre? Correos ha tenido que contratar un equipo con un trailer 4×4, una grúa y una grúa todoterreno para realizar la subida del remolque de prensa, “ya que debido a las rampas de más del 20% y las curvas de casi 360 grados, no era posible realizar el ascenso con un tráiler común, como los que utilizamos en el resto de las etapas”.