25 de octubre de 2021 | Actualizado 6:01
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“Somos las primeras instalaciones del Mediterráneo creadas para megayates”

Rubén Hernández
Director general de Marina Far Vilanova

“Somos las primeras instalaciones del Mediterráneo creadas para megayates”

Vilanova Grand Marina gestiona las instalaciones creadas para el sector del megayate en el Puerto de Vilanova i la Geltrú. Ubicada a 45 kilómetros del centro de Barcelona, la compañía se encuentra inmersa en un proceso de ampliación de sus instalaciones, con el objetivo de ofrecer una mayor capacidad para la reparación y mantenimiento de estas embarcaciones. A este respecto, en la actualidad su ocupación ya roza el 90%. De esta forma, de la mano de su accionista principal inglés Pendennis, aspira a posicionarse como uno de los destinos técnicos y de mantenimiento predilecto de los barcos de alta gama en el Sur de Europa.

Perfil
Rubén Hernández

Rubén Hernández ha estado muy involucrado en el desarrollo de Vilanova Grand Marina, Barcelona desde sus inicios – en su faceta de Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, dirigió las fases de Proyecto y Construcción de 2009-2011. Tras un breve periodo gestionando otros negocios relacionados con las infraestructuras públicas, Rubén volvió el 2017 a Vilanova Grand Marina con el cargo de Director General. En ese periodo ha visto de primera mano el desarrollo del Centro de Servicio Técnico Pendennis Vilanova, tras la entrada de la empresa inglesa en la sociedad. Con un MBA en Finanzas y un Máster en Gestión de Infraestructuras Públicas, Rubén está altamente cualificado para dirigir la gestión diaria de las instalaciones y liderar un equipo entusiasta.

¿En qué os diferenciáis en vuestro nicho de mercado?

En el sector de los megayates, somos las primeras instalaciones del Mediterráneo creadas directamente para el mercado de la gran eslora. Hay otros puntos a los que pueden acudir esta tipología de barcos, pero suelen ser emplazamientos que se han ido reformando y ello puede conllevar dificultades. Por ejemplo, disponemos de puntos de conexión de mil amperios, un sistema eléctrico que difícilmente es fruto de la reconversión de un muelle construido hace años. Las grandes esloras necesitan realizar muchas tareas de mantenimiento. Nuestros muelles son de hormigón y muy anchos, características que les permiten cubrir cualquier necesidad técnica, como el montaje de un pequeño taller de apoyo, la instalación de un grupo electrógeno o la actividad de grúas de gran tonelaje.

Disponemos de conexiones de mil amperios, algo que difícilmente sería posible en instalaciones construidas hace años”

¿Hay alguna otra característica que os distinga?

Disponemos de unas instalaciones abiertas en las que ofrecemos servicios de reparación y mantenimiento o alquiler de superficie para que el barco realice el mantenimiento con sus propios equipos, si así lo desea. En este sentido, somos flexibles, les explicamos cómo se realizan las tareas en nuestra empresa y contamos con personal especializado para realizar el control. Esta particularidad ha sido muy bien recibida por el mercado.

¿Y representa vuestra localización también una ventaja competitiva?

Efectivamente, estamos ubicados en un espacio idóneo para desarrollar nuestro trabajo. Un puerto suficientemente grande para albergar este tipo de actividad en la parte más alejada de la fachada marítima. Esto supone una ventaja competitiva respecto a otros puertos que por su localización no permiten este tipo de actividad. Por eso también nuestro socio Pendennis se fijó en nosotros.

Somos flexibles: ofrecemos servicios de reparación y mantenimiento o alquilamos la superficie para que lo hagan con sus equipos”

¿Hay algún otro motivo por el que la compañía inglesa decidió apostar por Vilanova?

Pendennis tiene su base en Inglaterra, pero no siempre a sus clientes les encaja desplazarse hasta Gran Bretaña para llevar a cabo según qué tareas. Durante los últimos ocho años han utilizado un espacio en unas instalaciones de Palma de Mallorca para poder prestarles servicio y se dieron cuenta de que necesitaban asentarse aquí para desarrollar tareas de apoyo técnico y mantenimiento. Nosotros les ofrecimos las mejores condiciones para poder llevarlo a cabo.

¿Qué volumen de operativa aspiráis a acoger en los próximos años?

Es difícil de decir, porque una cosa es la teoría o lo que proyectas, y otra, la realidad. Cuando un barco entra en nuestras instalaciones debería venir con un programa cerrado para su estancia aquí, pero la realidad es que a veces se quedan más tiempo y aprovechan para hacer más trabajos, o se van antes, por simples cambio de planes. Por ejemplo, en la última temporada (en esta industria, las temporadas van de septiembre a junio y nuestras instalaciones están vacías en verano) hemos operado unos 30 barcos con la grúa grande (620 tn) y unos 60 con la pequeña (200 tn). Mantener estas cifras ya estaría muy bien. Al final, nuestro objetivo es tener las instalaciones siempre repletas, y ello equivaldría a disponer continuamente de unos 50 barcos en la marina y, quizás, 6 grandes y 10 pequeños en el varadero. Sin embargo, es muy difícil conseguir esta línea de ocupación.

Hemos sacado unos 30 barcos con grúa grande y unos 60 con pequeña en la última temporada”

¿Conllevará este hecho la generación de nuevos puestos de trabajo para la economía catalana?

En estos últimos dos años, hemos contratado a unas cinco personas de perfiles administrativos y de mantenimiento. Idílicamente deberían entrar unas 30 o 40 más de oficio para cubrir las necesidades de los barcos. Pero se trata de perfiles que cuesta encontrar, porque es un sector muy específico y lo primordial es la excelencia profesional, a lo que se le añade el idioma, que siempre es el inglés. Esto provoca que al final tengamos que acabar formando a la plantilla nosotros. Actualmente, contamos con unas 25 personas del ámbito local y 25 más que son ingleses. Pero en un periodo de cinco a ocho años la idea es doblar la plantilla con trabajadores locales, según se vayan formando.

Por lo tanto, falta formación.

En general sí, aunque a instancias de Ports de la Generalitat, el Instituto Municipal de Educación y Trabajo (IMET) de Vilanova inició hace unos años una formación en el municipio en reparación y mantenimiento de barcos. La idea es que de ahí provengan nuestros futuros empleados (2 de ellos ya han empezado con nosotros en programa de formación dual). Por otra parte, Pendennis es una empresa con 30 años de historia que en su día se encontró con el mismo problema y creó un programa de formación, que ha ganado premios internacionales. La idea es fusionar a ambos en algún momento y buscar el intercambio, pero es algo que se debe hacer con tiempo y de forma natural. Finalmente, en reuniones con el IMET nos han comentado que están abiertos a realizar un posgrado en este ámbito. Iremos paso a paso.

Queremos doblar la plantilla con trabajadores locales para dejar de necesitar el préstamo inglés”

No obstante, ¿cómo os está afectando la pandemia a nivel empresa?

Hemos tenido mucho trabajo en el ámbito burocrático para saber cómo adaptarnos, porque somos actividad industrial, pero al final debemos dar servicio a las embarcaciones de gran eslora que acogemos. A nivel comercial, cuando azotó la pandemia, teníamos las instalaciones bastante ocupadas y los barcos no pudieron marcharse hasta que la situación empezó a mejorar. Esto provocó que, si un 15 de junio acostumbramos a tener las instalaciones vacías, esta vez los barcos estuvieron unos 20 días más y esa situación nos favoreció. Por otra parte, el 15 de septiembre deberíamos tener las instalaciones completas y este año no han venido hasta octubre. La incertidumbre lo ha cambiado todo. Hoy en día, estamos muy bien de ocupación, pero prevemos que los barcos realicen un mantenimiento mínimo. Al final, siempre tienen que estar en algún lugar del mundo, no pueden permanecer en alta mar. En este sentido, no somos el sector más perjudicado por la Covid-19, pero nos afecta.

OBRAS EN MARINA FAR VILANOVA

Marina Far Vilanova dispone de una concesión desde 2005 por parte de Ports de la Generalitat para la construcción y explotación de sus actuales instalaciones. El proyecto global consistía en trasladar las embarcaciones de náutica popular al frente portuario, liberando así un espacio de agua que permitía crear la marina de grandes esloras. A su vez, se trasladaba el antiguo varadero ubicado en la fachada marítima a un terreno adyacente a la marina que también debía ser creado, en la zona del contradique, para poder dotarlo de más actividad y ganar en superficie. En una primera fase, se construyó toda la infraestructura (muelles) y se inició la explotación de la parte de la marina (2009), quedando en 2011 paralizada por la crisis la parte del varadero sin haberse podido concluir. A fecha de hoy, con una inversión que alcanza los 40 millones de euros, Marina Far Vilanova abre la puerta a realizar nuevos proyectos y nuevas inversiones en el futuro, como la construcción de talleres o algún edificio corporativo. “El tiempo dirá qué proyectos son viables, tanto por la operativa de explotación, como por inversión requerida”, ha concluido Rubén Hernández.