24 de enero de 2021 | Actualizado 10:25
C.G. / Teatro Real

El titiritero mecánico del Teatro Real

Nos adentramos en las complejas entrañas logísticas, invisibles para el espectador, de uno de los grandes templos operísticos europeos

Varas, vagones, motores de cadena, puntos y puntuales son parte del equipo que conforma el complejo sistema de engranajes de la maquinaria escénica que mueve los decorados del Teatro Real de Madrid. Este edificio dedicado a la ópera esconde una sofisticada maquinaria escénica instalada en vertical, tanto hacia arriba, con unos 47 niveles por encima del nivel del suelo, así como hacia abajo, hasta lo que se denomina como ‘Cota -16’, el equivalente a 24 metros por debajo del escenario.

Sorprendentemente, esta caja escénica disimula una ingente logística que mueve decorados y escenarios y que, gracias a un sistema de plataformas móviles, permite disponer de múltiples escenografías completas e intercambiarlas entre sí a lo largo de una sola representación. Además, permite realizar cambios de escenario de un día para otro para poder acoger diversas obras a la vez.

Fuente: Teatro Real

De hecho, este titiritero mecánico apenas ha sufrido cambios en su manera de montar y desmontar los decorados desde la inauguración del Teatro Real. “Es una profesión que se hace así desde hace muchos años y usamos las mismas máquinas desde 1997”, ha destacado el jefe de mecánica escénica, Jesús Garnelo. Este profesional se incorporó al teatro hace ya más de 23 años y se encarga tanto de la operación de transporte y elevación como del mantenimiento de todas las máquinas que dan servicio a la caja escénica. 

La logística de este edificio ha sido diseñada y construida específicamente a medida para el transporte de escenarios del Teatro Real por Waagner-Biro, empresa austríaca especializada en la construcción de teatros automatizados. El teatro emplea un total de 200 técnicos que se distribuyen en tres turnos de trabajo, dentro de los cuales 25 forman parte del departamento de mecánica escénica liderado por Jesús Garnelo. De esta forma, todas las máquinas que se emplean para el traslado de decorados se dedican a labores de elevación, tanto montacargas como grúas.

“Es una profesión que se hace así desde hace años y con las mismas máquinas desde 1997”
Jesús Garnelo Jefe de mecánica escénica del Teatro Real

El escenario inferior (desde el nivel cero hacia abajo) cuenta con 18 montacargas de diferentes tipos, a los que se le suman cuatro plataformas que se mueven de forma horizontal y se dividen por colores, así como los denominados como ‘vagones’, que se desplazan por encima de las mismas. Por su parte, la parte superior (del nivel cero hacia arriba) cuenta con otros cuatro tipos de máquinas, las varas, puntos, puntuales y motores de cadena. 

El TAMAÑO DEL REAL SE EQUIPARA AL EDIFICIO DE TELEFÓNICA DE LA GRAN VÍA

Pese a no parecer extremadamente alto, la escala real del edificio es tan grande que la torre de Telefónica de la Gran Vía de Madrid podría caber completamente en su interior, desde el foso (-24 metros) hasta la parte superior (+47 metros). Sus entrañas descienden incluso al nivel de las galerías del metro, el cual llega a hacer incluso temblar ligeramente sus oficinas cuando los vagones pasan cerca de sus salas.

EL DECORADO DE ‘DON GIOVANNI’
El set actual que reina en el edificio cultural madrileño se subió al escenario el pasado 1 de diciembre para el estreno de la obra ‘Don Giovanni’, que se estrena el próximo 18 de diciembre. Esta producción de ópera mozartiana se ubica en un oscuro bosque, cuyos árboles pueden girar, y el cual incluye hasta un coche en movimiento en escena. ‘Don Giovanni’ estará en escena en el Teatro Real hasta el 10 de enero, un total de 15 funciones que se altercarán con otros decorados como el de la Lotería de Navidad, entre otros.

Las producciones se alternan con otras por lo que la labor de estos profesionales es continua. Por tanto, el proceso logístico contempla que ese decorado se “quitará” y se pondrá de nuevo en múltiples ocasiones a lo largo de este mes, quedando almacenado en las plantas inferiores de la infraestructura. “Tenemos dos sets de vagones, por lo que generalmente queda un decorado montado en un set en el escenario, mientras otro queda preparado, pero almacenado en los pisos inferiores”, ha señalado Garnelo. Ese proceso es el que hace posible que se pueda cambiar un decorado de un día para otro con agilidad. 

La dificultad reside en el montaje de decorados en el momento en que estos se descargan en el teatro. En función del material, los técnicos pueden llegar a tardar en torno a una semana en llevar a cabo toda la operativa de montaje. La planificación de este último decorado se remonta a un año atrás. “Llegan los planos de la escenografía, se definen fechas para el montaje, se hace una estimación de cuánto se va a tardar en montar, se fijan las fechas para los montajes, así como para dirigir luces y ensayos”, ha detallado el jefe de mecánica escénica. La grabación técnica, por su parte, se encarga de memorizar todos los movimientos de las máquinas durante la representación. 

LA LOGÍSTICA DE LOS DECORADOS DE LA FUNDACIÓN
Más allá de las instalaciones operativas en el teatro, el centro logístico de la Fundación del Teatro Real se encuentra en Arganda del Rey, donde cuentan con una campa con capacidad de hasta 300 contenedores. Es el hub de entrada y salida de los decorados. Generalmente, a la hora de realizar la carga y descarga de decorados, el Teatro Real cuenta con un tráfico de cuatro camiones nocturnos de hasta 30 toneladas, “debido a las restricciones de tráfico en la Zona Centro, solo podemos trabajar de noche cuando necesitamos montar o desmontar un decorado”, ha puntualizado Garnelo.

La entrada y salida de materiales se sitúa en la plaza de Isabel II y comunica directamente con la caja escénica gracias a unas plataformas hidráulicas de grandes dimensiones que elevan los camiones hasta el nivel del escenario para realizar la descarga en el zaguán. “Descargamos directamente el decorado desmontado en piezas en el propio escenario, que se sitúa a 2,54 metros por encima del nivel de calle”, ha explicado el responsable de la operativa. Tras vaciar los camiones, se disponen las piezas en las plataformas, las cuales pueden cargar unas 24 toneladas hasta depositar los decorados en la cota -16, los almacenes del edificio situados bajo el escenario.

“Una vez que toda la carga se encuentra en el nivel -16, ya se construye el decorado sobre lo que llamamos vagones, que cuentan con las mismas dimensiones que una plataforma, solo que se desplaza de forma horizontal por encima de las mismas”, prosigue Garnelo. Un set de vagones se compone por cuatro unidades del mismo tamaño que la parte principal del escenario, de tal forma que se construye el decorado sobre esos cuatro vagones. Cuando el montaje está terminado, bajan las plataformas, suben los vagones encima de ellas, y se dispone el decorado en la parte del escenario que puede ver el público desde la sala principal. 

Parte inferior de la maquinaria escénica y escenario

PRODUCCIONES EN UN EDIFICIO EN MOVIMIENTO
Tras finalizar las operativas de montaje de decorados en la parte inferior y en el escenario, la labor ya depende de la maquina que se sitúa en la parte superior del mismo, donde se administra el movimiento del telón, bambalinas, luces, entre otros elementos de las distintas escenografías. Así, la techumbre del escenario cuenta con 68 varas paralelas al público de 20 metros y seis cables que terminan en un tambor que se encargan de subir y bajar hasta 750 kilos en carga uniformemente distribuida. Los 35 ‘puntos’ pueden levantar por su parte hasta 150 kilos cada uno, y los 40 ‘puntuales’ otros 250 kilos. 

“En una escenografía completa, se pueden llegar a transportar unas 10 a 15 toneladas, aunque una muy pesada puede llegar a las 20 toneladas”, ha asegurado Jesús Garnelo. El jefe de mecánica escénica ha recordado la operativa de una escenografía especialmente pesada de hace unos años, ya que había sido diseñada a base de hormigón. “Solo me acuerdo del nombre de las producciones que me han dado problemas”, ha bromeado. 

Parte superior de la maquinaria escénica

Pese al peso que deben soportar estos equipos, la mayor parte del tiempo se encuentran parados y nunca se mueven a la vez. “Una vara puede terminar el año con 20 horas de trabajo y una plataforma montacargas puede terminar el año con cuatro horas de trabajo, por lo que tienen un ciclo de vida muy largo”. 

EL TEATRO REAL, CONSTRUIDO SOBRE EL MANANTIAL DE LOS CAÑOS DEL PERAL
Por si fuera poca la complejidad logística de un teatro de sus dimensiones, bajo su infraestructura se esconde la histórica fuente de los Caños del Peral, un manantial que sirvió para abastecer a la población madrileña hasta mediados del siglo XIX. No obstante, la galería quedó enterrada con el objeto de construir el Teatro Real, entre otras infraestructuras como la Plaza de Oriente y la Plaza de Isabel II, por lo que esta fuente no fue desplazada, sino simplemente soterrada. En la cota -16 del teatro, de hecho, aún encontramos su agua. “Cuando sube el nivel del agua tenemos que controlarlo, el Teatro Real se hunde cada 200 años por ello, aunque nunca hemos llegado a tener más de medio metro de nivel de agua”, ha subrayado el jefe de mecánica. 

El Teatro Real reabrió sus puertas tras siete años de obras para su rehabilitación el 11 de octubre de 1997

Pese a que su inauguración fue en 1997, el origen del Teatro Real se remonta a Fernando VII, cuando se inician los trabajos de construcción del edificio. Las obras no acabaron hasta 33 años más tarde e incluso llegó a acoger al Congreso de los Diputados. A partir de 1850, bajo el reinado de Isabel II y durante los 75 años siguientes, el Real se convirtió en uno de los principales teatros europeos. Lamentablemente, un hundimiento provocó el cierre provisional del teatro en 1925 y el inicio de unas obras de reconstrucción que se prolongaron 41 años. La Guerra Civil y las dificultades de la posguerra truncaron y retrasaron aún más las obras, que quedaron en un estado de semiparalización. No se reiniciaron hasta 1991 y fueron necesarios siete años para completarlas.

No fue hasta el 11 de octubre de 1997 cuando el Teatro Real volvió a abrir sus puertas como espacio operístico de Madrid. Desde entonces, sus técnicos trabajan incansables para simular que lo que se vea desde el palco y la zona de los espectadores parezca real, y para que el complejo sistema logístico que se esconde detrás de todo su decorado permanezca invisible.