20 de septiembre de 2021 | Actualizado 17:35

El shipping demanda ayudas y repercutir costes para garantizar su transición energética

"Necesitamos que se incentive a quienes diseñan tecnologías de motor para que las saquen al mercado de forma ágil", han valorado desde MSC
MSC

El reto que supone la transición energética del transporte marítimo ha obligado al sector a replantearse quién asumirá el coste de la revolución verde. Mientras actores como International Chamber of Shipping han propuesto establecer un fondo de inversiones de 4.500 millones de euros para I+D en descarbonización, navieras como MSC defienden, adicionalmente, que “hay que concienciar sobre el precio que suponen estos cambios, que tendrán que ser compartidos por la supply chain”, según su vicepresidente ejecutivo de Política Marítima y Asuntos Gubernamentales, Bud Darr.

Asimismo, el directivo de la compañía marítima ha destacado el papel que jugarán los gobiernos como catalizadores de las nuevas formas de energía. “Las navieras y operadores no diseñamos tecnologías de motor u otros aparatos de conversión”, ha recalcado. “Necesitamos que se incentive a quienes lo hacen para que lo saquen al mercado de forma ágil”. En el marco de una reciente jornada sobre sostenibilidad en el transporte marítimo de mercancías, los ponentes han coincidido al señalar la importancia de la escalabilidad y disponibilidad de los nuevos combustibles para aumentar su atractivo económico.

“Hay que concienciar sobre los costes, que tendrán que ser compartidos por la supply chain”
Bud Darr Vicepresidente de Política Marítima y Asuntos Gubernamentales de MSC

“La tecnología libre de emisiones puede ser eminentemente más barata y competitiva, pero los costes de transición para establecerla serán previsiblemente muy altos”, ha advertido, a su vez, el vicepresidente de Sostenibilidad Global en Wallenius Wilhemsen, Roger Strevens. “Según aumenta el volumen de negocio, los costes tienden a reducirse”. La cuestión es, por lo tanto, cuándo llegará el punto de inflexión que equilibre la balanza hacia los beneficios económicos, además de medioambientales, para los combustibles alternativos.

Sin embargo, “como principio general, si puedes reducir las emisiones de tu empresa, ayudas a protegerla de cara al futuro”, ha opinado Strevens. Asimismo, ha recordado que “el marco de referencia de nuestro negocio está cambiando por grandes factores como la regulación” y que “hay una voluntad general para convertir lo contaminante en caro”. En la misma línea, los ponentes han afirmado que no habrá una sola solución en el futuro del shipping. “Los que opten por tomar un solo camino irán potencialmente a un callejón sin salida, pues no funcionará para todos los buques y condiciones”, ha señalado el directivo de MSC.

“La tecnología libre de emisiones puede ser más barata, pero los costes de transición muy altos”
Roger Strevens Vicepresidente de Sostenibilidad Global en Wallenius Wilhemsen

“Al final gestionamos un negocio y, para proporcionar el servicio, debemos recuperar los costes”, ha recalcado Darr, algo que según ha defendido no sucederá con el modelo de ‘business as usual’ y que “nos llevará a incrementar las cuotas de los servicios que proveemos”. En relación a ello, el directivo de la división de Sostenibilidad Marina en la Organización Marítima Internacional (IMO), Camille Burgeon, ha comentado que “prevemos estudiar en los próximos meses medidas de mercado para el medio y largo plazo, como es el caso del precio”. No obstante, ha valorado que “es un tema muy complejo que llevará tiempo y la IMO está compuesta por los 174 gobiernos que se sientan en la mesa de negociaciones”.

De esta forma, el sector busca dar respuesta cambios recientes como la aprobación por parte de la IMO de una modificación para establecer un nuevo índice de eficiencia energética para buques. Mediante este sistema, se califican con un modelo de etiquetas similar al de los electrodomésticos. Se trata de una medida encaminada a cumplir los objetivos medioambientales que se marcó en 2018, y que se suma a la voluntad de la Comisión Europea de aprobar su propia legislación.