24 de octubre de 2021 | Actualizado 8:02
Archivo Histórico Ferroviario (AHF) / Museo del Ferrocarril de Madrid

Los profesionales invisibles al cuidado de las vías ferroviarias

Los técnicos de vía, que sufrieron grandes cambios laborales con la aparición de maquinaria, ahora esperan la llegada de los drones y el 5G

El sistema ferroviario precisó, desde su mismo nacimiento, incorporar a su actividad diversos perfiles cualificados en la realización de tareas diversas, pero de especialización muy acusada. Entre ellos, destaca la figura del técnico de vía, una profesión orientada a la necesaria conservación de las vías férreas, un aspecto clave en la prestación del servicio ferroviario y que influye de forma directa en la seguridad y la calidad de los tráficos. Entre otras tareas, los técnicos de vía se encargan de la limpieza y de la auscultación de la vía, así como de su alineación, despeje y nivelación. 

La sección de Vía y Obras de Renfe estuvo conformada por un gran número de trabajadores hasta la década de 1980 -formado exclusivamente por hombres- y comprendía todo lo relacionado con la conservación de la vía en su sentido más amplio. De hecho, ocupó el mayor porcentaje de trabajadores de todo Renfe y recogió la mano de obra de las compañías ferroviarias anteriores a la empresa. La segregación de la operativa y la infraestructura ferroviaria, llevó al personal a incorporarse, en 2005, a la recién creada Adif.

Técnicos de vía hasta los años 90

Personal de Vía y Obras de la Compañía MZA y grúas trabajando en la sustitución de tramos metálicos en el puente sobre el río Azuer de la línea de Manzanares a Córdoba, situado dentro de la provincia de Ciudad Real. Foto: Juan Salgado Lancha, 01/11/1913
Personal de Vía y Obras de la Compañía MZA y grúas trabajando en la sustitución de tramos metálicos en el puente sobre el río Azuer de la línea de Manzanares a Córdoba, situado dentro de la provincia de Ciudad Real. Foto: Juan Salgado Lancha, 01/11/1913
Personal de la Compañía MZA trabajando en la reconstrucción de una de las pilas y su cimentación para la sustitución del puente metálico de Aljucén por uno de hormigón, situado en el km 456,907 de la línea de Madrid a Badajoz, dentro del término de Mérida. Foto: Juan Salgado Lancha, 29/05/1927
Personal de la Compañía MZA trabajando en la reconstrucción de una de las pilas y su cimentación para la sustitución del puente metálico de Aljucén por uno de hormigón, situado en el km 456,907 de la línea de Madrid a Badajoz, dentro del término de Mérida. Foto: Juan Salgado Lancha, 29/05/1927

A día de hoy, estos técnicos se encargan de inspeccionar las vías por las que circulan los trenes. Un papel que, a pesar de ser desconocido para la mayoría de la población, garantiza la seguridad de estas infraestructuras. Pueden llegar a supervisar hasta 250 kilómetros de vías dobles una o dos veces al año. Las inspecciones en una infraestructura ferroviaria comprenden diversos ámbitos, como la propia vía, la catenaria, las instalaciones de seguridad, la infraestructura que alberga la vía: terraplenes, trincheras, aludes y demás elementos de tierra. La labor de los técnicos de mantenimiento abarca un ámbito bastante completo con las particularidades de cada elemento. 

Desde la creación de esta figura, la profesión del técnico de vía ha sufrido grandes transformaciones. La aparición de maquinaria pesada generó un primer cambio a la hora de llevar a cabo tareas de conservación. De cara al futuro, estos profesionales se preparan para afrontar una transformación incluso mayor a la que jamás se han visto confrontados desde la creación del ferrocarril. La llegada de los drones y la tecnología 5G promete nuevos desarrollos para los técnicos de vía que, desde los años 40, han visto mermar su número al tiempo que evolucionaba su labor. 

ORIGEN Y DESARROLLO DE LOS TÉCNICOS DE VÍA 
En los orígenes del ferrocarril, la conservación de la vía no requería de una atención particular por parte de las compañías explotadoras, puesto que las reducidas velocidades minimizaban sus necesidades. Según explican Francisco Cayón y Miguel Muñoz en su estudio sobre el trabajo de la infraestructura en Renfe de 1944 a 1998, por entonces prevalecía el mantenimiento denominado como “puntada a tiempo”, que consistía en la corrección de defectos que pudiesen poner en riesgo la circulación de los trenes y para evitar descarrilamientos. 

La conservación de vía no requería atenciones especiales por la velocidad reducida de los primeros trenes

Con el paso de los años y el progresivo incremento en las velocidades de los convoyes, también aumentó la necesidad de establecer nuevos criterios de conservación más exigentes. De esta forma, se implementó una revisión periódica de las infraestructuras, una actuación sobre los elementos que constituyen la vía de forma sistemática. Estas operaciones dieron lugar, posteriormente a la conservación “metódica” que, como relatan Francisco Cayón y Miguel Muñoz, “conllevaba la realización de una serie de actividades con unos ciclos prefijados y que contempla no solo la revisión y conservación de la totalidad de los elementos de la vía, sino también los trabajos de mantenimiento de los desvíos y de la nivelación y alineación”. 

La aparición de nuevas tareas ferroviarias relativas a la conservación de la vía provocó una mayor demanda de mano de obra. Renfe registró un exponencial crecimiento en el empleo de técnicos de conservación de vía en el periodo de 1944 a 1959, donde llegó a alcanzar cerca de 17.000 empleados para estas labores hasta 1963. 

CONDICIONES PRECARIAS DURANTE LA DICTATURA FRANQUISTA
Tras la devastadora Guerra Civil, donde la infraestructura ferroviaria fue víctima de las consecuencias de la “ocupación estratégica por ambas partes contendientes”, han relatado los autores del estudio ‘Las profesiones en Renfe. Un proyecto de historia oral’. Así, en la década de 1940, el objetivo inmediato fue reconstruir lo destruido y arreglar las comunicaciones con aquellas zonas que se habían quedado aisladas. Para ello, se utilizaron prisioneros de guerra, que trabajaron codo con codo con la población libre en condiciones muy duras y precarias. 

Estos obreros fueron en su mayoría analfabetos y recibían un sueldo muy bajo, a lo que se le sumaba la disciplina que correspondía a la finalización de una guerra y el inicio de la dictadura franquista. La escasez económica en España y la carencia de materiales específicos para reconstruir las vías incitó al desarrollo de “soluciones ingeniosas para aprovechar todo material susceptible de ser reutilizado”, asegura el estudio ‘Las profesiones en Renfe. Un proyecto de historia oral’. 

La única y mejor herramienta de los profesionales eran sus manos, duras “como la suela de un zapato”

Aunque los accidentes fueron muy numerosos, los descarrilamientos estaban a la orden del día “y los horarios eran tan libres que a menudo los trenes ‘perdían la hora’ con retrasos superiores a 24 horas”, subrayan los historiadores. El trabajo era arduo, las herramientas para realizar las distintas tareas escaseaban y empleaban con sus manos como única y mejor herramienta. “El trabajo de mi padre no era duro, era durísimo, tenía las manos como suela de zapatos”, destacaba un Jefe de Maquinaria de Vía y Obras entre los testimonios recopilados en esta obra.

Las condiciones de estos trabajadores mejoraron con la llegada de la década de los cincuenta y la progresiva recuperación económica española. Se desarrollaron nuevas formas de complementación al salario oficial y se trabajaron pequeños terrenos pertenecientes a la compañía ferroviaria para el consumo y llegó mejor material para la reconstrucción. “El hambre pasaba por la vía, pero no entraba en casa”, aseguraron los ferroviarios a los autores del estudio. 

El hambre pasaba por la vía, pero no entraba en casa”

También la aparición de la maquinaria al trabajo de renovación y conservación de la vía supondrá un corte definitivo. Las primeras máquinas bateadoras o niveladoras fueron recibidas con auténtica devoción. Para los técnicos de vía, fueron vitales para una mejora sustancial en sus condiciones de trabajo.  

LA REVOLUCIÓN DE LA MAQUINARIA PESADA
Como se ha podido observar en la tabla anterior, la modernización del ferrocarril español que se inició a finales de los años sesenta provocó la progresiva pérdida de empleo en este grupo profesional. Esta tendencia no sOlo no se ha modificado desde entonces, sino que se ha agudizado en los últimos tiempos. En 1998, los 1.681 trabajadores que se dedicaban a la conservación de las vías suponían apenas el 10% de la plantilla dedicada a estos trabajos en 1959, a pesar de que la red ferroviaria era más extensa. Según han destacado Francisco Cayón y Miguel Muñoz, este cambio “solo puede ser explicado por la incorporación de maquinaria en estas tareas de conservación”.

La conservación de la vía fue un trabajo esencialmente manual, por lo que mientras se empleaban métodos clásicos de conservación, también cobraron una especial importancia el control de la calidad de los materiales empleados en dichas tareas. Para cumplir esta función, Renfe creó un grupo especializado en inspeccionar la calidad de todo el material de vía, aunque durante muchos años dicho control se limitó en la práctica a las traviesas. Con el tiempo, las revisiones automáticas, que ofrecían un resultado más fiable por el uso de métodos que permitían conocer los defectos ocasionados por el envejecimiento de la vía que no podían ser detectados por otros sistemas, así como el empleo de la conservación metódica, dejaron paso a nuevas concepciones del mantenimiento derivadas del desarrollo técnico de la vía. 

Técnicos de vía a partir de los 90

En este sentido, los investigadores sobre los trabajos en Renfe señalan en su estudio que “la desaparición de las traviesas de madera y de las juntas, el aumento del peso por metro lineal de carril en trayectos de alto tráfico o la implantación de nuevos desvíos de bajo mantenimiento son ejemplos de esta evolución tecnológica que ha derivado en transformaciones en el trabajo de la infraestructura”. Así, la revisión de los materiales fue perdiendo importancia en favor del tratamiento de los parámetros geométricos de la vía, “para lo que es necesario la utilización sistemática de maquinaria pesada”.

En consecuencia, el mantenimiento cíclico ha dado paso paulatinamente a otro tipo de trabajo de conservación más enfocado a la vigilancia de aquellos elementos o parámetros sobre los que existe la certeza que se deterioran o son más susceptibles de sufrir defectos o desperfectos. “Este sistema requiere a su vez un conocimiento continuo del estado real de la vía una gran flexibilidad y rapidez de reacción en la corrección de defectos puntuales, la descentralización de los medios técnicos y humanos y la utilización ordenada y sistemática de la maquinaria pesada de vía”, finalizan ambos expertos ferroviarios.

¿QUÉ DEPARA EL FUTURO CON LOS DRONES Y EL 5G
El ferrocarril y la conservación de su infraestructura ha desarrollado con el tiempo puestos de trabajo con una especialización muy acusada. Sin embargo, dicha especialización ha ido disminuyendo a lo largo de los años. Las tareas realizadas por puestos diversos e incluso en otras ramas profesionales se han ido concentrando en una sola persona, entre otros motivos, debido a la introducción de avances tecnológicos. 

Pero el trabajo de mantenimiento de las infraestructuras ferroviarias está llamado a cambiar con la llegada del 5G. Esta tecnología, junto con el edge computing, la inteligencia artificial y el uso de drones, ofrece una solución innovadora a un modelo de negocio tradicional. Va a permitir inspecciones más eficientes y seguras mediante el pilotaje en remoto de un dron que transmite imágenes de las vías y otras infraestructuras en tiempo real. 

Por ejemplo, la entidad pública Red.es ha lanzado un proyecto piloto de drones 5G para llevar a cabo la inspección por vía aérea. El piloto se está desarrollando en Ourense (Galicia), donde se han habilitado dos estaciones base 5G que cubren dos corredores ferroviarios de aproximadamente 5 km cada uno para probar el funcionamiento del dron. Esta iniciativa busca la forma de aportar nuevas capacidades en la supervisión de infraestructuras a través de un pilotaje remoto y la transmisión de imágenes en tiempo real, procesadas con inteligencia artificial. Estos avances prometen un cambio exponencial para los técnicos de vía, que podrán reemplazar en un futuro no muy lejano las que fueron en otra época sus herramientas más preciadas -sus manos- por drones, que se convertirán en su incisiva mirada de las vías.