23 de septiembre de 2021 | Actualizado 17:20

La eficiencia de las quitanieves merma con el frío intenso y en el ámbito urbano

La logística de las quitanieves requiere meses de preparación, pero sus especificidades imposibilitan su rendimiento sin tiempos muertos
Mitma / Historia de Carreteras

El rendimiento de las máquinas quitanieves se verá comprometido en los próximos días por la caída drástica de temperaturas y por la dificultad que conlleva despejar calles y vías en ciudades como Madrid. La logística de las quitanieves siempre es una operativa imperfecta, aunque conlleve meses de preparación y anticipación para afrontar los futuros temporales de nieve. La borrasca Filomena y la posterior ola de frío han sido incluso más virulentas de lo esperado y han superado con creces los peores temporales vividos en España de los últimos 70 años, lo que ha generado el colapso en ciertas zonas del centro peninsular. Estas operativas de las quitanieves se encuentran condicionadas por sus inherentes tiempos muertos, compuestos por averías, bajas temperaturas, cambio de cuchillas y recargas de sal. En este caso, “la gran dificultad en este temporal es la limpieza de calles y no de carreteras, como suele ser lo habitual”, ha señalado el experto en carreteras y conservación vial, Carlos Casas.

Pese a los devastadores efectos que ha provocado esta borrasca, el que fue jefe del servicio de Conservación de las Carreteras del Estado en Teruel ha asegurado que “podría haber sido mucho peor”. En este sentido, Carlos Casas ha asegurado que “el enemigo número uno a la hora de afrontar estas nevadas en la carretera es el viento”. El reto de los próximos días será la formación de placas de hielo por la bajada de las temperaturas producto de la ola de frío. 

“La dificultad en este temporal es la limpieza de calles y no de carreteras, como es lo habitual”
Carlos Casas Experto en carreteras y conservación vial

Lo más alarmante, según las explicaciones del experto, es que el cloruro sódico, es decir, la sal común que se echa en las carreteras, “solo actúa con eficiencia cuando la temperatura ambiente se encuentra a -5ºC hacia arriba”. Por tanto, si ya se están registrando temperaturas de entre los -10º y -15ºC, con toda probabilidad el cloruro sódico no actuará y la situación podría agravarse considerablemente. “Podría solucionarse a través de una mezcla con cloruro cálcico, pero en Madrid no se va a hacer porque no cuentan con estos recursos”, ha puntualizado Carlos Casas. 

Filomena ha atacado con dureza al centro peninsular, especialmente en la ciudad y Comunidad de Madrid, así como las zonas de su entorno. En este sentido, el experto en carreteras ha opinado que “los equipos existentes son suficientes para una situación grave, pero no para una situación extraordinaria”. 

Por debajo de los -5ºC, los efectos del cloruro sódico, la sal común, deja de actuar eficientemente en el pavimento

La superficie con la que cuentan las calles de Madrid dificulta sobremanera la entrada de las quitanieves en la ciudad. “Estructuralmente resulta más sencillo reorganizar los medios en autovías y en montaña”, ha valorado el experto. Con calles estrechas, de subida, sin espacio para poder empujar la nieve, “no se puede echar la nieve en los portales”. De hecho, hasta la fecha, la administración de la Comunidad de Madrid ha solicitado la ayuda de los ciudadanos para luchar contra la nieve y el hielo y les ha emplazado a retirar la nieve por sus propios medios, con sal y palas. 

EL 40% DEL TIEMPO DE SU TRABAJO NO SE DESARROLLA EN CARRETERA
La temporada invernal se inicia desde finales de verano, periodo donde se comienzan a preparar los equipos y el desarrollo de su logística en caso de nevadas o temporales. De esta forma, en septiembre se empiezan a llenar todos los almacenes y silos de sal, que se distribuyen de forma adecuada en las carreteras. “En algunas carreteras que suelen verse afectadas de forma regular, podemos llegar a encontrarnos un silo de sal cada 25 kilómetros llenos, que se van reponiendo a lo largo de la campaña invernal”, ha explicado Carlos Casas. 

No obstante, por muy preparados que estén los equipos y la flota sea la adecuada, “el rendimiento de las quitanieves es la que es”. Los tiempos muertos que requiere su operativa “son lo que estropean toda la logística preparada a priori”. Por ejemplo, las quitanieves requieren recargar de sal aproximadamente cada dos horas, si se encuentran descargando de forma constante en carretera. Una quitanieves puede llegar a transportar aproximadamente entre 6 y 8 metros cúbicos de sal.

Los equipos suelen estar preparados horas antes de que se inicie la alerta, ya desplegados por las carreteras y cargados con sal, no salen todos a la vez desde el centro de conservación en el momento que empieza a nevar. Cuando está previsto que se produzca un temporal como el de Filomena, los dos días previos a la borrasca se distribuye sal en las carreteras, generalmente en forma de salmuera (disolución de sal con agua). Así, las carreteras ya se encuentran preparadas con un manto de sal, unos 5 gramos por metro cuadrado. Pero cuando empieza a nevar, la dotación de sal aumenta hasta los 30 y 40 gramos por metro cuadrado, es decir, seis a ocho veces más que en los pasos previos. Entonces, un salero en un tratamiento preventivo puede llegar a cubrir unos 60 kilómetros de calzada, pero durante la nevada, probablemente ese mismo vehículo se tenga que limitar a cubrir tramos entre 20 y 40 kilómetros, pues será necesario recargar cada dos horas. 

LA SAL, ENEMIGA DEL HIELO
Al echar sal sobre las superficies heladas no se derrite el hielo, tal y como señala la creencia popular. Con esta tarea lo que se consigue es la disminución de la temperatura del punto de congelación. La sal provoca que el agua se congele a una temperatura aproximada de unos -10ºC, aunque puede variar en función de la cantidad de sal y la frecuencia en la que se aplique. No obstante, la sal puede resultar perjudicial tanto para el asfalto como para el inferior de los automóviles, puesto que corroe los materiales que forman la carrocería y puede dañar el funcionamiento del vehículo.

Lo más sencillo para la recarga de los camiones con sal es a través del aprovisionamiento en silos verticales, donde los camiones se sitúan en su parte inferior. “A menudo los conductores tienen que abrir el silo, pero este se encuentra bloqueado y tienen que subirse a él con un martillo de goma para que se despegue la sal”, ha asegurado Carlos Casas. “Se pierde un tiempo precioso pues no están en la carretera, pero no pueden realizar su trabajo sin sal”. Los silos se encuentran dispuestos de forma estructurada para facilitar la tarea de recarga de las quitanieves. No obstante, en Madrid “si te coge en la Castellana la recarga se hace más difícil”, ha bromeado. En el caso de los almacenes, es necesario contar con palas para realizar la carga de los camiones y a menudo se necesitan dos personas para ello.

En la otra cara de la moneda, otra pérdida de tiempo se debe al cambio de cuchillas, que se encuentran debajo de los elementos de empuje de la sal. “Estas pequeñas cuchillas rozan la carretera al desplazar la nieve y se desgastan rápidamente”. Cuando se han desgastado las hojas, es necesario ir a un taller a realizar el cambio de cuchillas, los cuales generalmente se ubican en los centros de conservación. “Si el tramo a despejar se encuentra a 60 kilómetros del centro de conservación, tienes que volver sin empujar nieve y luego volver a salir”. En total, el 40% del tiempo de la actividad de las quitanieves se realiza fuera de las carreteras, cargando sal o cambiando las cuchillas. Generalmente, las cuchillas regulares de acero se tienen que cambiar cada 10 o 15 horas de trabajo intensivo. Los cambios de cuchilla no suelen suponer más de media hora o tres cuartos de hora en estos talleres. También son comunes las averías como las roturas de los limpiaparabrisas por la fuerza de la nevada. 

Por todo ello, el rendimiento en las grandes ciudades resulta menos eficiente que en las propias carreteras, sobre todo cuando no están preparadas, como es el caso de la ciudad de Madrid. Las nevadas como la sufrida desde el pasado fin de semana son puntuales en urbes como la capital. Según puntualizaba en rueda de prensa el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, “se sabía de la gravedad del temporal y por eso se activaron todos los recursos al alcance, pero el temporal ha sido de tal magnitud que la afectación ha resultado enorme en todo el territorio”. El ministro indicó, asimismo, que “no se ha vivido un temporal de con estas características desde los años 50 del siglo pasado”. En cualquier caso, subrayó, se debe extraer, como conclusión de cara el futuro, “la importancia de que las administraciones se doten de más recursos para atender estas emergencias extraordinarias”.

Un equipo de vialidad invernal en activo durante seis meses puede llegar a costar unos 45.000 euros anuales, a lo que se suma el coste de la sal. Según los datos de la Asociación de Conservación de Carreteras (AEC), España cuenta con unas 2.500 quitanieves. Esto supone una inversión anual en equipos y personal de vialidad invernal de aproximadamente unos 100 millones de euros. “Tenerlo para que si nieva en Madrid salga todo perfecto, no es rentable”, ha asegurado Casas.  

Campaña de Vialidad Invernal 2020/2021

1.440 máquinas quitanieves (1.407 de empuje y 33 dinámicos).

246.147 toneladas de fundentes distribuidos en 339 depósitos y 552 silos.

264 plantas de salmuera y 350 depósitos, con capacidad para 18,3 millones de litros de salmuera.

El coste anual estimado de la campaña de vialidad invernal 2020-2021 asciende a 66,6 millones de euros.

Gasto diario en vialidad invernal en torno a 370.000 euros.

Otro problema común es la rotura de stock de sal en estas zonas de almacenamiento. En el caso de Filomena, se ha tenido que trasladar sal prestada por otras comunidades autónomas a Madrid. “Lo peor que te puede pasar en un temporal es quedarte sin sal”, ha reconocido Carlos Casas. Por ello, el ministerio de Transportes almacena grandes cantidades de sal que se van reponiendo desde septiembre.

Pese a ello, varios municipios de la Comunidad de Madrid se han quedado sin existencias de salmuera y han solicitado la ayuda al Gobierno autonómico. Según han avanzado desde las salinas de Torrevieja (Alicante), la mayor explotación salinera del país, “se enviarán más de 3.500 toneladas extra de sal a la ciudad de Madrid” para contribuir al deshielo de sus calles y carreteras a través de 100 camiones-bañeras de gran tonelaje. De hecho, el proveedor de sal ha triplicado en los últimos días el envío habitual para nevadas debido a la virulencia de la borrasca Filomena, con 20.000 toneladas diarias.