23 de octubre de 2021 | Actualizado 17:03

La pandemia neutraliza los efectos nocivos de la norma IMO 2020 en su primer año

La reducción del transporte marítimo nacional e internacional ha impactado en los precios de los combustibles aptos para cumplir la normativa
Cepsa / Baleària / Repsol

Los efectos de la implantación de la norma IMO 2020 se han visto muy difuminados durante su primer año en vigor debido a la irrupción de la pandemia del Covid-19. En este periodo, se han producido incidencias en la aplicación de la misma, “pero en general muy por debajo de lo que se preveía hace tan solo un año y, el impacto, tanto desde un punto de vista económico como operacional, puede calificarse de moderado”, ha apuntado la directora general de la Asociación de Navieros Españoles (Anave), Elena Seco.

0,5%

El combustible de los buques no puede contener más del 0,5% de azufre desde el 1 de enero de 2020

En este sentido, ha reconocido que los efectos de la implantación “para las navieras españolas no han sido distintos a los del resto de las navieras en todo el mundo”. La directora de la Asociación España de Promoción del Transporte Marítimo de Corta Distancia (SPC-Spain), Pilar Tejo, ha subrayado que la realidad “es que este hecho tan relevante para el transporte marítimo se ha visto muy difuminado por los severos efectos de la pandemia que ha afectado considerablemente a la actividad de los servicios de transporte marítimo de corta distancia”.

“El impacto, desde un punto de vista operacional y económico, puede calificarse de moderado”
Elena Seco Directora de la Asociación de Navieros Españoles (Anave)

Por su parte, Elena Seco ha recordado que, según la Organización Marítima Internacional (IMO), “durante el primer semestre de 2020 solo se notificaron 50 casos de no disponibilidad de combustible” adaptado para cumplir los nuevos límites máximos de azufre en los combustibles marinos. Por tanto, ha continuado, “estas cifras parecen apuntar hacia una implementación bastante fluida”. En todo caso, la directora de Anave ha advertido que también “pueden no reflejar las dificultades que muchos armadores han tenido para obtener combustibles reglamentarios, ya que no incluyen situaciones en las que los armadores han esperado varios días o han desviado sus buques de las rutas previstas para encontrar combustible reglamentario”.

Veritas Petroleum Alerts “ha emitido hasta mediados de diciembre de 2020 un total de 40 alertas, que incluyen problemas de sedimentos asociados al uso de nuevos combustibles de muy bajo contenido de azufre (VLSFO, 0,5% de azufre) o relacionadas con combustibles con un punto de inflamación demasiado bajo”, ha explicado Elena Seco. “Estas alertas afectaban a más de 20 puertos en zonas muy diferentes del mundo”.

Veritas Petroleum Alerts ha emitido más de 40 alertas relacionadas con la norma IMO 2020

En este sentido, Pilar Tejo ha corroborado que realmente “no ha habido especiales dificultades este primer año”. En general, “no ha habido problemas de suministro de cualquiera de los tipos de combustible y, en cuanto a las navieras que han optado por implantar scrubbers o por utilizar Gas Natural Licuado (GNL), son procesos que requieren tiempo para la adaptación de la flota o la construcción e incorporación de nuevas unidades, y que se han desarrollado o se están desarrollando con relativa normalidad”. Este ha sido el caso de Baleària, que ha señalado que en 2020 “hemos navegado con seis buques propulsados a GNL, que cumplen ampliamente los objetivos de emisiones de la IMO 2020, ya que el gas no emite azufre”. “En el resto de buques”, ha añadido la naviera española, “se ha adaptado el combustible para que cumpla esta normativa: VLSFO bajo en azufre 0,5% en los ferries y gasóleo máximo 0,1% en los fast ferries”.

GRANDES VARIACIONES EN EL PRECIO DE LOS COMBUSTIBLES
Donde más se han dejado notar los efectos de la pandemia ha sido en el precio de los combustibles. La reducción del transporte marítimo a escala nacional e internacional ha provocado una disminución de los precios del bunkering con respecto a la registrada en 2019. Así lo ha señalado Elena Seco, que ha afirmado que mientras “en enero de 2020 los armadores tuvieron que afrontar un precio medio del combustible con bajo contenido de azufre de hasta 580 euros la tonelada, a finales de abril, una vez que el impacto económico del Covid-19 se había vuelto global, el precio de este carburante cayó a menos de 250 euros por tonelada”. A finales de 2020, “el precio promedio del combustible reglamentario se ha situado alrededor de 375 euros por tonelada”, según ha señalado la directora de Anave.

La caída de la primera mitad de 2020 ha dado paso a una ligera recuperación de los precios del bunkering

La directora general de Anave ha señalado que la caída del precio de los combustibles marinos disminuye “al mismo tiempo el diferencial de precios entre los distintos tipos de combustibles, puede que no en porcentaje, pero sí en valores absolutos”. “Esta diferencia”, ha continuado, “es importante, porque los combustibles que exceden el límite de azufre aún pueden ser utilizados por una minoría significativa de barcos que han optado por instalar sistemas de limpieza de gases de exhaustación (scrubbers) como un medio alternativo de cumplimiento”. Elena Seco ha apuntado que, a lo largo de 2020, “este diferencial ha sido relativamente pequeño, alrededor de 83 euros, en comparación con 330 euros de media en 2019, lo que alarga el periodo de retorno de la inversión en estos sistemas alternativos”.

“El precio de los combustibles ha permitido paliar los factores negativos en el short sea shipping”
Pilar Tejo Directora de SPC-Spain

Pilar Tejo ha destacado que este “ha sido el factor positivo en 2020 y que ha permitido paliar en parte los aspectos negativos que han tenido las compañías de transporte marítimo de corta distancia”. La directora de SPC-Spain ha señalado que, desde el mes de febrero, “se ha producido una significativa disminución de los precios que tuvo su punto más bajo en el mes de mayo, con una reducción por encima del 50% respecto a los precios de principios de 2020”. Posteriormente, “los precios se incrementaron hasta agosto, estabilizándose en niveles en torno al 30%-35% inferiores a los de principio de año”. “Los meses posteriores ha habido una ligera reducción”, ha apuntado, “y a final de año se ha producido una subida, marcando en torno al 25% menos que a principios de año”. Por tanto, “esta evolución ha permitido reducir los costes ligados al combustible, una partida importante en la operación de los servicios”, ha concluido la directora de SPC-Spain.

En este sentido, fuentes de Repsol han manifestado que, como en el conjunto de la economía global, “2020 ha sido un año extraordinariamente anómalo, en el que los precios han estado impactados por el efecto de la pandemia”. La compañía energética ha destacado que, a la caída “brusca del primer semestre, le ha seguido una ligera recuperación hacia el último trimestre del año”. La firma ha señalado que espera que la evolución para el presente ejercicio “sea paulatinamente favorable, aunque dada la situación económica y social global debida al efecto de la pandemia del Covid-19, aún es aventurado ponerle cifras y fechas”. Repsol ha señalado que la pandemia “ha influido como en todos los mercados en la demanda, más acusadamente en el tráfico de personas, como los cruceros y ferries, que en el transporte de carga”.