26 de febrero de 2021 | Actualizado 17:26

Barcelona sienta las bases para ser un hub mediterráneo del vehículo eléctrico

La autoridad portuaria cierra 2020 con una caída de tráficos totales y de contenedores del 11%, con una marcada recuperación en diciembre
De izquierda a derecha: Ignacio Marull (PwC), Mercè Conesa (Puerto de Barcelona) y Josep Sánchez Llibre (Foment del Treball) | Foment del Treball

La presidenta de la Autoridad Portuaria de Barcelona, Mercè Conesa, ha hecho un llamamiento para reflexionar a nivel estatal sobre “cómo queremos abordar la recuperación del sector automovilístico” y “si es una industria estratégica o debemos cambiar las prioridades”. Este tráfico ha cerrado 2020 con una caída del 38,24% en el puerto de Barcelona y un volumen de 480.337 unidades. En relación a ello, la postura de la autoridad portuaria es clara: “Para nosotros, el sector automovilístico es esencial y haría falta una apuesta estratégica por parte de todas las administraciones”. De hecho, el puerto de Barcelona ha reiterado, en una conferencia organizada por Foment del Treball, su voluntad de poner a disposición unas 23 hectáreas para el desarrollo de una nueva terminal portuaria, que según ha adelantado estará orientada al vehículo eléctrico. Asimismo, también ha reafirmado su apuesta por captar tráfico de exportación de vehículos de toda Europa.

En referencia a los tráficos generales del puerto en el último ejercicio, Conesa ha expresado que “acabamos 2020 con buenas noticias: si habíamos experimentado impactos con declives del 34% en los tráficos totales, cerramos el año con solo el 11% de caída, en línea del PIB”. Con 58,4 millones de toneladas, destaca especialmente la marcada recuperación de los volúmenes en el último trimestre del año, especialmente en diciembre, mes en el que se ha disparado el 23,15%. “Los mercados continúan funcionando y los augurios que apuntaban hacia una relocalización total de la economía no se han producido”, ha valorado Conesa.

Algunas industrias pudieron seguir operando cuando se declaró el estado de alarma, aunque de forma degradada, como es el caso de la agroalimentaria, farmacéutica y química. No obstante, otras sufrieron grandes afecciones, como la del automóvil o los graneles sólidos con productos como las potasas. En vista a la lenta recuperación que hoy en día aún experimentan estos sectores, la presidenta ha instado a las autoridades a “no implementar paradas drásticas, sino procesos graduales o trabajo en degradado para poder seguir operando”.

En referencia a la mercancía contenerizada, ha sufrido un descenso del 11% con 2,9 millones de teus en el último ejercicio. Estos resultados se han visto favorecidos por los contenedores llenos de exportación, con una bajada anual de solo el 0,48% y 726.798 teus. La balanza comercial ha aguantado, un hecho “fundamental para un país desarrollado con interés en mantenerla en positivo y, por tanto, disponer de más exportación que importación y no depender de países de fuera”, ha recordado Conesa. “Los gobiernos deben priorizar la economía productiva para continuar resistiendo”.

Por su parte, las importaciones han descendido el 10,8%, con 519.655 teus, una tendencia a la baja que ya se pudo observar a finales de 2019. De esta forma, mientras las exportaciones han sido resilientes, “en las importaciones sí que vemos esta tendencia a la relocalización, que tampoco nos viene mal”, ha manifestado Conesa. “Hay industrias que han sido capaces de reciclarse y productos que antes se compraban en el exterior y ahora se hacen aquí”.

“La Administración debe estar controlada, pero necesitamos autonomía de gestión para ejecutar”
Mercè Conesa Presidenta de la Autoridad Portuaria de Barcelona

En cuanto al sector de los cruceros, su gran declive ha afectado de forma directa a las cuentas de la entidad portuaria, pues supone el 12% de su facturación anual. Por lo tanto, pese a que los resultados económicos aún no están consolidados, “no serán espectaculares”. Aunque Conesa ha confirmado que la autoridad portuaria cerrará en positivo, ha recalcado que “hemos priorizado que las empresas puedan desarrollar lo que mejor saben hacer: el comercio internacional”. Esto llevará, según ha adelantado, a un Ebidta más discreto. Conesa ha transmitido que “la pandemia no nos puede parar” y que “no hay que confrontar la salud con la economía productiva, sino encontrar un equilibrio”.

Ante la actual coyuntura económica, la presidenta ha pedido a las administraciones alcanzar grandes consensos estratégicos donde se priorice la economía productiva y la desburocratización de los procesos. Por ejemplo, ha criticado que se deba pedir autorización a la secretaría de Estado para inversiones de más de seis millones de euros o al Consejo de Ministros para aquellas superiores a los 15 millones de euros. “Nos han impuesto una serie de controles que a veces no tienen sentido”, ha señalado. “La Administración debe estar controlada, pero necesitamos autonomía de gestión para ejecutar”.

Asimismo, ha relacionado este hecho con los bajos niveles de ejecución de inversiones en España. “Si hubiese una modificación legislativa que respetase todos los procesos de libre concurrencia, transparencia y fiscalización, pero que permitiese llegar a la ejecución, cumpliríamos mucho más rápido los calendarios”. Durante la jornada, Conesa también se ha opuesto a imponer impuestos a los grandes buques. “Es mejor bonificarles con una fiscalidad verde atractiva que provoque que las empresas inviertan de forma adecuadas, en vez de imponer un modelo impositivo en el puerto de Barcelona, porque sino se irán a Valencia, Algeciras u otro puerto”.