21 de abril de 2021 | Actualizado 18:02
Vicente Izquierdo Experto en aduanas y autor del libro 'Controles no fiscales en la frontera'

“Una agencia de controles en frontera debería actuar de paraguas de los organismos implicados”

Vicente Izquierdo

Perfil

Vicente Izquierdo
Vicente Izquierdo
Es diplomado por la Escuela de la Hacienda Pública en Gestión y Liquidación, Inspección Auxiliar y Contabilidad y por el Instituto Nacional de Administración Pública en Sistemas para tratamiento de la información. Funcionario de la Agencia de Administración Tributaria, ha trabajado en las Aduanas de la Farga de Moles y Madrid, así como en el departamento de Aduanas, donde ha desarrollado la mayor parte de su vida profesional. Ha codirigido el desarrollo de la Ventanilla Única Aduanera (VUA) en España, entre otras aportaciones.

La Fundación Aduanera ha publicado ‘Controles no fiscales en la frontera’, un libro escrito por el exjefe del servicio especial del área de Arancel de la subdirección general de Gestión Aduanera, Vicente Izquierdo. La obra, concebida como una especie de guía, glosa y explica todos los controles existentes en la actualidad en la aduana española, agrupados según el destinatario de su protección: salud humana, animales, plantas, medio ambiente, cultura y economía, orden público y seguridad y calidad de los productos. Vicente Izquierdo explica cómo se planteó esta publicación y las líneas que seguiría para mejorar los controles aduaneros, tanto a nivel nacional como europeo.

El ámbito aduanero resulta un tema complejo y que se complica más con una normativa en constante evolución. ¿Este libro es una forma de allanar el camino a las partes implicadas o más bien una forma de introducirse?

No es una obra que se haya pensado para una persona muy experta, es un nivel medio, plano, para que todo el mundo lo pueda entender. Además, hemos intentando utilizar un lenguaje lo más sencillo y coloquial, dentro de la “verborrea” que tenemos dentro del ámbito aduanero. Es una guía para todos aquellos que pueden querer iniciarse en todas las operaciones de comercio exterior, pero aparte aporta un montón de información para aquellos que ya están más implicados en el tema. El libro está planteado y concebido desde el punto de vista de, en un solo elemento, poder reunir toda una serie de controles que tienen “vida propia”. Digamos que se ejecutan y se efectúan de manera independiente, incluso por diferentes ministerios y organismos. Dentro del ámbito aduanero, no había ninguna obra que, de alguna manera, pudiera recopilar todos estos controles bajo el precepto de “controles no aduaneros”. Está pensado para todos los operadores del comercio exterior, grandes y pequeños, frecuentes y ocasionales.

¿Cree que existe la oferta académica adecuada en materia aduanera?

Hasta hace muy poquito tiempo no había nada, era muy difícil conseguir cursos con una cierta entidad y calidad, pero últimamente sí que se están poniendo las pilas y se están ofertando determinados cursos de calidad, sobre todo a nivel de profesorado. Desde mi punto de vista, todavía es insuficiente, pero ahora al menos ahora se puede encontrar algo, algo que era imposible hace cuatro o cinco años. Aunque quisieras enterarte de algo, no había nadie que te lo pudiera explicar.

La oferta formativa en materia aduanera es insuficiente, pero ha ganado entidad y calidad”

¿En qué medida se pueden mejorar los controles no fiscales?

Una de las cosas para las que he utilizado el libro es para plasmar ideas de cómo deberíamos, dentro de España, mejorar todos estos controles. Claramente, planteo que una de las premisas esenciales para mejorar y ser más competitivos como país de cara a la competencia que nos va a llegar desde la Unión Europea, es la creación de lo que sería una agencia española de controles no fiscales en frontera. Esta agencia recogería todos los controles que se están gestionando actualmente desde todos los órganos institucionales en un solo organismo, parecido a la Agencia Tributaria o la Agencia del Medicamento, pero a nivel aduanero. Esto facilitaría muchísimo la relación de los operadores con la Administración a la hora de hacer estos controles y de participar en el intercambio de datos.

¿A qué se refiere concretamente con esa “competencia que nos va a llegar desde la Unión Europea”?

Cuando una mercancía llega a la Unión Europea puede entrar por España, por Portugal, por Francia… Y estos comerciantes van a elegir entrar por aquel sitio que sea más operativo a la hora de hacer los controles: que sean más rápidos, más seguros, más dinámicos. E intentarán rechazar ir a sitios donde los controles sean muy lentos, donde te pidan mucha documentación, donde no estén digitalizados. Aunque en España estamos relativamente bien, aún tenemos margen de mejora, y lo único que hay que hacer es liderar todas esas capacidades que ahora mismo ya tenemos y ponerlas a disposición de los operadores para facilitar todas estas plataformas de intercambio de comunicaciones entre ellos y la Administración.

Los operadores evitan países con controles aduaneros lentos o que no estén digitalizados”

¿Y cómo se plantea la creación de esta agencia de controles no fiscales en frontera?

Ya se ha planteado en algunas ocasiones, pero necesita un impulso político por parte del Gobierno que esté en ese momento. Hemos ido paso a paso. Hace como cuatro años, desarrollamos el proyecto de la Ventanilla Única Aduanera (VUA), lo que podría ser el embrión del desarrollo de esta agencia, ya que ha creado la estructura de conexión entre los diferentes organismos. Ahora hay que ir un paso más adelante, hace falta que todos estos organismos estén bajo un solo paraguas. La creación de una agencia de controles en frontera, además, nos pondría en una posición muy buena de cara a la Unión Europea y muy competitiva, ya que dentro de la Comisión se creará un ente de controles en frontera, donde todos estén armonizados.

En esta línea, la Comisión Europea puso en septiembre en marcha un plan de acción para establecer medidas que reforzaran la unión aduanera frente a cuestiones como el auge del comercio electrónico o el Brexit. ¿Considera que resultarán útiles este tipo de proyectos?

Lo que pone en marcha la Unión Europea es importante y a ese carro nos tenemos que apuntar inmediatamente y, además, cuanto antes te integres, mejor, porque puedes liderar el proyecto y puedes adaptar más rápidamente las estructuras del país al nuevo proyecto. Por ejemplo, España puso en marcha el proyecto de Ventanilla Única antes de que lo hiciese la UE y, cuando la Comisión Europea comenzó a desarrollarlo, nosotros íbamos con dos años de adelanto y el organismo nos pedía consejo. Éramos nosotros quienes dirigíamos por donde se tenía que ir. Con la creación de la agencia que comentaba, iríamos por delante, porque Bruselas lo hará dentro de tres o cuatro años y nosotros ya lo tendríamos implantado de una forma similar.

No estoy de acuerdo con que el Código Aduanero de la Unión haya supuesto un mayor coste”

En 2019, la Unión Europea aprobó el nuevo Código Aduanero (CAU) y las empresas denunciaban que esta normativa aumentaba los costes de operación para las terminales, si bien podía resultar positiva para el tráfico marítimo. ¿Cómo ha afectado esta norma durante los dos años en vigor?

No estoy de acuerdo con que el nuevo CAU haya supuesto un mayor coste, aunque sí es cierto que en algunos casos concretos la legislación anterior dejaba determinadas cosas a libre disposición de los Estados miembro, mientras que el nuevo reglamento ha cerrado muchas puertas creando una serie de actuaciones uniformes para todos. Sobre todo, esto ha afectado al tema de garantías, pues antes eran los propios Estados los que decidían si determinadas operaciones las necesitaban, en tanto que ahora o se necesita garantía para todos o para ninguno. Esto ha supuesto un cambio de criterio y, hasta que ha empezado a funcionar y la Comisión ha sacado reglamentos de desarrollo, ha sido un poco complejo. Se necesitaba más personal, porque todos teníamos que estudiar la nueva filosofía y es un asunto complicado.

La Unión Europea también aprobó una nueva normativa sobre el IVA que afectará al comercio electrónico, la cual entrará en vigor el próximo 1 de julio. ¿Cómo cree que repercutirá en el comercio digital, sobre todo a los productos de menor valor que se importan desde Asia?

Ese comercio estaba hasta ahora en una especie de limbo de control y la UE ha pretendido empezar a sacar normativa para controlar de forma más exhaustiva todos estos tipos de productos, sobre todo los pequeños envíos que se mandan, de pequeño valor. Lo harán todos los países, tanto de la Unión Europea como de otros bloques y grupos, porque es una competencia desleal muy importante para las empresas que están establecidas, ya que se compran productos a un precio mucho más barato.

Las empresas de paquetería deben poner de su parte en los controles de seguridad”

¿Esa también es la línea a seguir para superar las dificultades que implica la llegada de tanto producto de paquetería de países con un largo historial de falsificaciones o sin las certificaciones sanitarias o de seguridad adecuadas?

Yo creo que la vía es, sobre la base de la normativa comunitaria, empezar a desarrollar, a nivel de Estado miembro, todas aquellas aplicaciones que permitan ir controlando o cerrando la entrada a este tipo de productos. Y hay que empezar siempre por los más peligrosos, como farmacéuticos, de consumo alimentario, etc, que puedan ser perjudiciales para la salud humana. Al mismo tiempo, no hay que descuidar el control y la lucha contra las falsificaciones. Ya en España tenemos una buena legislación, pero podemos reforzar los controles y dotarlos de más medios y de más personal. Las empresas de paquetería también tienen que ser conscientes de que deben poner de su parte para este control.

¿Cómo valora la evolución de la figura del Operador Económico Autorizado (OEA)?

Es fundamental, desde el punto de vista aduanero está muy bien considerada y se le está dando bastantes facilidades y ayuda, que deberían incrementarse. Lo que echo en falta es el homólogo de esa figura aduanera en esos organismos. Es decir, que hubiera una OEA en pesca, en sanidad, etc, porque nos ayudaría muchísimo. La cuestión es que no tiene sentido que un operador que ya sabes que es una empresa seria, que presenta bien la documentación y con la que nunca tienes ningún problema, esté trayendo todas las semanas veinte contenedores de un determinado producto farmacéutico y tenga que pasar todas las semanas el mismo control. Estamos utilizando recursos que podríamos usar para otras empresas y productos que pueden conllevar más riesgo. La figura del OEA podría ayudar a aligerar los controles, eso sin eximir a dichas empresas de controles puntuales más exhaustivos.