26 de febrero de 2021 | Actualizado 17:26

La moda pierde peso en la carga aérea de Barcelona-El Prat

El segmento líder en el aeropuerto ha visto decrecer sus volúmenes el 36,9% hasta noviembre, un declive solo superado por la alimentación
Aeropuerto de Barcelona-El Prat

El segmento de carga aérea líder en Barcelona-El Prat, los productos textiles y de moda, ha perdido peso sobre el volumen total de mercancías del aeropuerto catalán. Su tráfico ha caído el 36,9% hasta noviembre del atípico 2020, con un total de 36.204 toneladas, un declive solo superado por los productos de alimentación (-44,9%). La coyuntura de restricciones y confinamientos, con el consecuente cierre de las tiendas retail, ha provocado que el sector textil sume el 28,82% del total de carga aérea de Barcelona-El Prat. Contrasta con los datos de 2019, cuando se encontraba al alza y sumaba aproximadamente el 36,6% del total. Asimismo, la situación en este complejo aeroportuario se ha visto más agravada que en el conjunto del Estado, pues mientras la moda transportada por avión en Catalunya representó el 23% del total en 2019, en 2020 ha descendido al 18,7%.

En cuanto a productos farmacéuticos y químicos se refiere, ha sido el único sector en cerrar en positivo en el aeropuerto catalán en 2020, con una moderada subida del 0,7% hasta noviembre. Catalunya ha liderado la carga aérea a nivel estatal de estos bienes y aglutina hasta el 47,2% del sistema aeroportuario español, un porcentaje superior al registrado en 2019, que se situó en el 40%. De esta forma, el resto de tráficos se han visto especialmente penalizados “tanto por el parón de la actividad económica durante ciertos meses del año, como por la falta de oferta de espacio en bodega, que encareció los fletes de forma sustancial”, han detallado desde el Observatorio de la carga aérea de Barcelona, elaborado por la consultora GPA. En términos más generales, las exportaciones por vía aérea desde Catalunya han caído el 30,2% en el periodo, mientras que las importaciones han descendido el 23,3%.

Desde el punto de vista de la importación, Asia y Europa son las principales regiones desde las que el Aeropuerto de Barcelona importa, mientras que para las exportaciones los destinos con mayor peso son Asia, América del Norte y Centroamérica. Esta tendencia se ha visto alterada con la pandemia y más del 90% de la mercancía ha encontrado su destino en Asia o Europa. Durante el primer trimestre del año 2020, Barcelona aún disponía de conectividad con América del Norte y Sur, pero el coronavirus provocó el uso de aeropuertos alternativos para el envío de mercancías a estas ubicaciones. Sin embargo, “se ha mantenido la conectividad con Oriente Medio, permitiendo el envío de mercancías hacia Asia, aunque con menor capacidad que en años anteriores”, ha señalado el observatorio.

En el caso particular de la moda, la caída de tráficos con el principal socio comercial del aeropuerto, China, ha sido del 14,9% interanual, con 10.165 toneladas de mercancías transportadas hasta noviembre; mientras que Bangladesh se sitúa en segunda posición, con una caída del 27,2% y 4.847 toneladas, la gran mayoría de ellas de importación. En el total de mercancías, cabe destacar que el declive de volúmenes del sector textil ha sido más relevante en las exportaciones (-45,5%) que en las importaciones (-31,3%).

EL DESAFÍO DE RECUPERAR LAS RUTAS INTERCONTINENTALES
El director general de la consultora aeroportuaria GPA, Jaume Adrover, ha señalado que uno de los retos que más preocupa en la actualidad en Barcelona-El Prat es “la recuperación de las rutas intercontinentales”. Hoy en día, se mantienen entre 12 y 15 conexiones, muy por debajo de los 49 destinos establecidos en las mismas fechas de 2019. Especialmente, a la hora de recuperar la oferta con Estados Unidos, pues ahora Barcelona no cuenta con ningún vuelo regular, hecho que supone “un reto importante para todos los expedidores”. Por otra parte, el experto ha destacado que “la recuperación de los volúmenes no llegará hasta entre 2023 y 2025” y que el principal factor crítico que podrá cambiar esta tendencia es “el impacto psicológico de la vacunación”.