21 de abril de 2021 | Actualizado 18:02

Las navieras asumen la necesidad de arriesgar para descarbonizarse

El shipping lamenta la falta de claridad y de suministro de combustibles alternativos, pero reconoce que el 'wait and see' no es una opción
MSC / Wallenius Wilhelmsen / APM Terminals

Las compañías de transporte marítimo interoceánico temen invertir en nuevos buques más sostenibles por la falta de infraestructuras y combustibles alternativos en grandes cantidades. Al mismo tiempo, a los potenciales productores de estos nuevos carburantes o proveedores de alternativas de propulsión en el shipping les preocupa desarrollar proyectos a gran escala sin la seguridad de contar con una demanda robusta. El director de Innovación Técnica de Maersk, Jacob Sterling, ha calificado como “dilema del huevo o la gallina” la situación actual en la que se encuentran las navieras. “Vemos un juego de apuestas donde todos buscan la solución perfecta y es muy difícil avanzar en la descarbonización sin arriesgar, aunque decantarse por ciertos buques y motores supone grandes inversiones”, ha reconocido. De esta forma, quedarán atrás los días en los que la industria operaba con un solo tipo de combustible, pues los actores coinciden al afirmar que no existirá una única solución para abordar este reto.

El vicepresidente en Sostenibilidad de Wallenius Wilhelmsen, Roger Strevens, ha defendido que, pese a la incertidumbre actual, “el mayor riesgo es sentarse y esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos”, pues implicará que las compañías que carezcan de proactividad “no se encuentren en posición de entender las nuevas tecnologías”. En relación a ello, ha llamado a la colaboración: “Los desafíos son tan grandes que ninguna empresa o país podría gestionarlos por sí mismos”. Asimismo, desde Maersk han recordado que “no sabemos qué combustible será finalmente el ganador”, pero que “solo lo descubriremos cuando lo probemos”.

“El mayor riesgo es sentarse y esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos”
Roger Strevens Vicepresidente en Sostenibilidad de Wallenius Wilhelmsen

En el caso de Wallenius Wilhelmsen, ha anunciado para 2025 la construcción del primer buque Ro-Ro propulsado con viento. “Es una iniciativa muy atrevida para los estándares actuales, pero adoptamos una perspectiva a largo plazo”, ha justificado Strevens. “La pregunta es si en el futuro podremos afirmar que hemos sido lo suficientemente atrevidos”. Por su parte, Maersk se ha decantado por el metanol para la propulsión de su primer buque con tecnología dual instalada, que surcará los mares en 2023. “No sabemos exactamente de dónde sacaremos el combustible ni su coste, pero colaboramos con múltiples stakeholders para resolverlo”, ha asegurado Sterling. El futuro buque consumirá unas 10.000 toneladas de metanol al año y dispondrá de capacidad para 2.000 contenedores de 20 pies. Además, con los motores duales “contará con una alternativa si falla el metanol”.

Passador

En el marco de la conferencia Green Tech in Shipping Virtual Form, el vicepresidente ejecutivo de Política Marítima y Asuntos Gubernamentales de MSC, Bud Darr, ha recalcado que el shipping “es una industria difícil de descarbonizar, especialmente en las largas distancias, pues el nivel de autonomía que requiere implica que se transporten grandes cantidades de combustible”. Asimismo, ha defendido el uso del gas natural licuado (GNL) como combustible de transición y ha recordado que MSC estudia otros combustibles como el hidrógeno. En este sentido, las navieras no descartan que, antes de 2030, las células de combustible se conviertan en una opción a considerar.

En cuanto al uso de baterías, desde Maersk han señalado que “si tuviésemos que propulsar un buque con ellas posiblemente no nos quedaría espacio para la carga, por las largas distancias que navegamos”. No obstante, la compañía marítima realiza tests con esta alternativa en uno de sus buques y ha calificado sus resultados preliminares como prometedores. “No hay ningún proyecto que por la brillantez de su diseño se venda por sí mismo, igual que la tecnología por sí misma no es suficiente para que se convierta en un éxito, hay otros factores involucrados”, ha subrayado el directivo de Wallenius Wilhelmsen. 

“El shipping puede acabar siendo irrelevante para los clientes si no nos descarbonizamos"
Jacob Sterling Director de Innovación Técnica de Maersk

Por su parte, Sterling ha añadido a esta complicada ecuación la incertidumbre que supone la reacción por parte de los clientes: “No sabemos si habrá la voluntad por su parte de seguir pagando el premium”. Según los cálculos del gigante marítimo, “si encontrásemos un combustible que costase el doble que en la actualidad, el precio del shipping se incrementaría el 20%”. Ello conllevaría, por ejemplo, un aumento del 0,06% en el coste de unas bambas, del 0,08% en un ordenador o del 5% en un plátano, de se trasladaría potencialmente al cliente final.

“Es también importante mantener una conversación con nuestros clientes no solo porque se les repercutirá el coste, sino también porque por primera vez las regulaciones medioambientales cambiarán los servicios que ofrecemos”, ha manifestado, a su vez, Strevens. “La descarbonización es un imperativo estratégico para nosotros”, ha concluido Maersk. “Si no lo hacemos, tememos que el shipping será irrelevante para nuestros clientes y que moverán la producción más cerca de su consumo, porque sería visto socialmente inaceptable utilizar el modo marítimo para transportar bienes”.