18 de abril de 2021 | Actualizado 9:43

El puerto de Tarragona aspira a multiplicar por seis su tráfico ferroviario en La Boella

La joint venture Combi Terminal Catalonia ha mostrado su interés por operar la terminal intermodal para finales de 2023
Puerto de Tarragona

La empresa Combi Terminal Catalonia (CTC) y el puerto de Tarragona han firmado un memorándum de entendimiento con el objetivo de que la primera invierta y opere en la terminal intermodal de La Boella. La joint venture, conformada por BASF como socio mayoritario, aspira a iniciar sus operaciones a finales de 2023 y a invertir más de 20 millones de euros en la adaptación de la infraestructura, según ha avanzado. En un año de tráficos normalizados como 2019, en La Boella se canalizaron unos 20.000 vagones. No obstante, CTC ha manifestado su intención de operar unos 120.000.

En concreto, la joint venture busca operar ocho trenes al día de carga y ocho de descarga, con un movimiento de 500 contenedores diarios para todo tipo de mercancía como líquidos, sólidos, paletizada o semirremolques. En cuanto a los destinos, ya se han confirmado la terminal de BASF en Ludwigshafen (Alemania) y Amberes (Bélgica), aunque también se prevé concretar tres más a nivel europeo en el área de Países Bajos, Reino Unido e Italia. De esta forma, los otros tres trenes circularían en el ámbito ibérico, con previsión de conectar con el área de Madrid, Lisboa (Portugal) y la zona sur de Sevilla y Algeciras.

“Este acuerdo aumenta exponencialmente nuestra capacidad de incrementar los volúmenes”
Josep Maria Cruset Presidente de la Autoridad Portuaria de Tarragona

La puesta en marcha de La Boella tras las obras coincidiría con el inicio de las circulaciones en el Corredor Mediterráneo. Aunque Adif ha situado su finalización en 2022, el representante ejecutivo de CTC, Antoni Torà, ha recordado que su homologación conllevará unos meses más. Por su parte, Cruset ha destacado la ubicación privilegiada de la terminal entre el corredor de Henares y el Mediterráneo. Asimismo, ha señalado que “la saturación del área metropolitana de Barcelona, junto al alto precio del suelo, aumenta el atractivo de nuestro territorio”.

En el lado tierra, se prevé captar mercancías de empresas en un radio de 150 kilómetros para un transporte multicliente y multiproducto. Asimismo, se le podrán sumar los futuros tráficos de la ZAL de Tarragona, cuyo inicio de operaciones se prevé para este mismo año; el tráfico con origen o destino a la Terminal Intermodal de Guadalajara, cuyas obras comenzarán a finales de abril o principios de mayo; o el tráfico continental ya identificado por CTC. Por su parte, en el lado mar se le añaden tráficos de contenedores como el de la terminal de DP World o la nueva línea Ro-Ro recientemente inaugurada con Turquía.

EL IMPULSO A LA INTERMODALIDAD EN TARRAGONA
La terminal, ubicada en el interior del puerto, consta de cuatro vías de ancho mixto, con capacidad para acoger trenes de 750 metros y tres vías adicionales de apoyo. Asimismo, ofrece la posibilidad de desdoblar su capacidad en la zona norte en caso de necesidad y, por lo tanto, incrementar su escalabilidad. “Somos un territorio con un potente tejido productivo y con una capacidad enorme de consumir productos y generarlos”, ha destacado Cruset. “Y disponemos de importantes infraestructuras logísticas que permiten estar al servicio de estos territorios”. Desde el punto de vista medioambiental, se permitirá la reducción de la huella de carbono, pues cada tren emitirá unos 45 gramos de CO2 por tonelada y kilómetro, en comparación a los 80 gramos emitidos por un camión.

La puesta en marcha tras las obras coincidiría con el inicio de la circulación en el Corredor Mediterráneo

Las dos partes firmantes del memorándum llevan dos años trabajando en el proyecto, pero las aspiraciones de CTC vienen de mucho antes, cuando a finales de 2013 se proyectó la llegada del ancho europeo a Tarragona para finales de 2015 o principios de 2016. La joint venture, de la que también forman parte las compañías Contank, Hoyer, Schmidt, Pañalón y Kombiverkehr, prevé la inclusión de tres nuevos socios este mismo año. De esta forma, se promoverá de manera conjunta la competitividad logística de la zona de Tarragona, a la vez que se operará de acuerdo con las normas intermodales europeas en términos de volumen y peso de las unidades de transporte.

Desde el puerto de Tarragona han recalcado que CTC ha unido fuerzas con la autoridad portuaria para construir sobre estas infraestructuras existentes, en vez de desarrollar una nueva terminal intermodal en las instalaciones de BASF en La Canonja. Cruset ha concluido que “este acuerdo aumenta exponencialmente nuestra capacidad de incrementar los volúmenes” y que “tenemos que ser conscientes de que esto crea una situación de win-win, una que nos permita tanto aumentar el tráfico desde otras terminales o infraestructuras como al mismo tiempo completar los trenes ya previstos”.

CALENDARIO E INVERSIONES
La autoridad portuaria redactará y publicará el concurso necesario para concesionar la operativa de la terminal en los próximos seis meses. En los ocho meses posteriores, se realizaría el trámite de la concesión, de forma que las obras comenzarían a mediados de 2022. Tras unos 18 meses de construcción, a finales de 2023 estaría operativa. “Necesitamos grúas pórtico para lograr una mayor agilidad y también es muy importante disponer de un software que ubique muy bien los movimientos de los contenedores”, ha destacado Torà. En cuanto a las inversiones, el memorándum incluye la instalación de dos grandes grúas pórtico de 50 metros de anchura que permita la operación simultánea de diferentes cargas. El puerto ha detallado que también comprende la implantación del tercer hilo en todas las vías de la terminal, la automatización de los mecanismos ferroviarios para facilitar la operativa, la construcción de un edificio, la digitalización del proceso de expedición y recepción de mercancías y el reordenamiento de la vialidad del entorno.