22 de octubre de 2021 | Actualizado 13:35
Irene Liñán

El Arca de Noé de las semillas españolas en peligro de extinción

Un edificio anodino a simple vista en una finca de Alcalá de Henares acoge una logística vital y singular para conservar semillas en riesgo

Existe un edificio rodeado de cultivos que pasa desapercibido en la frontera de la Comunidad de Madrid con Castilla-La Mancha. Es el Centro de Recursos Fitogenéticos (CRF), que funciona como la caja de seguridad que garantiza la vida en el planeta: este banco de semillas de Alcalá de Henares guarda una copia de todas las semillas en peligro de extinción en España. Actualmente, custodian hasta 50.000 variedades que ya no están en el campo, como si de un Arca de Noé se tratara.

El interés por recuperar el origen de la vida data de la década de 1970. “Las especies utilizadas en la agricultura se estaban perdiendo en muy poco tiempo porque las variedades locales se sustituían por variedades comerciales”, explica la jefa de Desarrollo del CRF, Lucía de la Rosa. El único remedio era su guardado fuera del hábitat natural. El centro llegó en 1993 con la misión de custodiar el inventario nacional recibiendo duplicados de muestras de todos los bancos de semillas españoles.

3/4

Han desaparecido tres de cada cuatro especies existentes en los primeros estudios genéticos de los 70

Tanto De la Rosa como su compañera Isaura Martín, jefa de Conservación Genética, dan cifras escalofriantes: “Todas las variedades tradicionales están en peligro y muchas se han perdido ya. Ahora mismo, han desaparecido el 75% de las especies que había cuando se iniciaron los primeros estudios en los 70”, lamenta Martín. Como ejemplo, citan el cáñamo: no se llegó a tiempo para protegerlo y solo tienen dos muestras.

Passador

La conservación de las muestras sigue un estricto protocolo logístico cuya utilidad, según ambas científicas, no siempre se ha entendido. "Mucha gente se preguntaba por el motivo de conservar una semilla que no se cultiva. Si no se le daba salida, sería por algo", comenta De la Rosa, mientras recorre los intrincados pasillos del Centro de Recursos Fitogenéticos. El primer paso es hablar con los agricultores para pedirles una muestra de lo que cultivan. "A veces nos lo dan todo porque sus hijos ya no lo quieren".

UNA COPIA DE SEGURIDAD EN CÁMARAS ACORAZADAS MUY FRÍAS
El almacén de todas las copias de seguridad se divide en dos cámaras acorazadas de unos 14 metros cuadrados. Una de ellas, a -4ºC, es la destinada a la conservación activa, es decir, a la preparación de las semillas para el intercambio y la investigación. Docenas de estanterías, cada una con cientos de cajas que a su vez guardan en su interior los tarros de cristal sellados. "Cada bote tiene su sitio y cada sitio está registrado en una base de datos. Los compañeros que entran aquí casi no tienen ni que mirarlo", explica Martín con uno de esos tarros en la mano. En su interior, junto a las semillas, figura una tarjeta indicadora de humedad que marca, con gel de sílice, la sequedad de su contenido.

EL BANCO DE SEMILLAS EN GUÍA FOTOGRÁFICA

Sala de limpiado

A la izquierda, un aventador de semillas que hace el vacío para separar las semillas de los residuos y las clasifica por tamaño o peso. A la derecha, una envasadora. De la Rosa y Martín señalan lo difícil que es conseguir este material "de un tamaño menor al industrial" | I.L.
Sala de limpiado
A la izquierda, un aventador de semillas que hace el vacío para separar las semillas de los residuos y las clasifica por tamaño o peso. A la derecha, una envasadora. De la Rosa y Martín señalan lo difícil que es conseguir este material "de un tamaño menor al industrial" | I.L.

Sala de limpiado

Bandejas de plástico donde se mantienen las semillas una vez limpias. Cada una queda clasificada con una nomenclatura específica que las identifica por categoría, variedad y orden de llegada al centro. En la sala hay, sobre todo, variedades de maíz y judías | I.L.
Sala de limpiado
Bandejas de plástico donde se mantienen las semillas una vez limpias. Cada una queda clasificada con una nomenclatura específica que las identifica por categoría, variedad y orden de llegada al centro. En la sala hay, sobre todo, variedades de maíz y judías | I.L.

Cámaras de desecación

Las semillas de mayor tamaño, como las leguminosas o el maíz, suelen entrar en la cámara de desecación en bandejas similares a las de la sala de limpiado. Permanecen en la sala hasta que están completamente deshidratadas | I.L.
Cámaras de desecación
Las semillas de mayor tamaño, como las leguminosas o el maíz, suelen entrar en la cámara de desecación en bandejas similares a las de la sala de limpiado. Permanecen en la sala hasta que están completamente deshidratadas | I.L.

Cámaras de desecación

En las cámaras se pueden encontrar ejemplares de trébol y alfalfa en proceso de desecación. Cada especie requiere de mecánicas manuales y las pruebas de germinación se realizan cada cierta cantidad de años porque, de otro modo, el volumen de trabajo sería inabarcable | I.L.
Cámaras de desecación
En las cámaras se pueden encontrar ejemplares de trébol y alfalfa en proceso de desecación. Cada especie requiere de mecánicas manuales y las pruebas de germinación se realizan cada cierta cantidad de años porque, de otro modo, el volumen de trabajo sería inabarcable | I.L.

Espigario

Una docena de armarios con más de 40 bandejas extraíbles componen el espigario. Allí se guardan cientos de variedades de espigas de trigo en función, entre otros factores, de su edad. Algunas muestras tienen más 60 años y su estado es de perfecta conservación | I.L.
Espigario
Una docena de armarios con más de 40 bandejas extraíbles componen el espigario. Allí se guardan cientos de variedades de espigas de trigo en función, entre otros factores, de su edad. Algunas muestras tienen más 60 años y su estado es de perfecta conservación | I.L.

Laboratorio de germinación

En la cámara de germinación se estudian las muestras que han sido sometidas a un ensayo. Se envuelven en papel y se someten a temperaturas con cierto grado de humedad. Una vez germinadas, puede comprobarse qué ejemplar está dañado | I.L.
Laboratorio de germinación
En la cámara de germinación se estudian las muestras que han sido sometidas a un ensayo. Se envuelven en papel y se someten a temperaturas con cierto grado de humedad. Una vez germinadas, puede comprobarse qué ejemplar está dañado | I.L.

Muestrario de exhibición

El muestrario está compuesto de mazorcas de maíz de variedades cruzadas, trigos, judías y semillas de calabaza, remolacha, lechuga, cebada, arroz con cáscara, pimiento, tomate, semillas de todas las coles existentes, ricino, lino, y una larga lista | I.L.
Muestrario de exhibición
El muestrario está compuesto de mazorcas de maíz de variedades cruzadas, trigos, judías y semillas de calabaza, remolacha, lechuga, cebada, arroz con cáscara, pimiento, tomate, semillas de todas las coles existentes, ricino, lino, y una larga lista | I.L.

Antesala a las cámaras

Algunas semillas no requieren de condiciones especiales de conservación en frío ni de estudio porque es material sobrante. Están colocadas en estantes en una sala previa a las cámaras de frío y el CRF las guarda para peticiones de colegios o agricultores | I.L.
Antesala a las cámaras
Algunas semillas no requieren de condiciones especiales de conservación en frío ni de estudio porque es material sobrante. Están colocadas en estantes en una sala previa a las cámaras de frío y el CRF las guarda para peticiones de colegios o agricultores | I.L.

Cámara de colección activa a -4ºC

Uno de los pasillos donde se almacenan cajas de plástico con los tarros de cristal de las semillas que formarán parte de la colección que se utilizará para la investigación y el intercambio de material con otros centros | I.L.
Cámara de colección activa a -4ºC
Uno de los pasillos donde se almacenan cajas de plástico con los tarros de cristal de las semillas que formarán parte de la colección que se utilizará para la investigación y el intercambio de material con otros centros | I.L.

Cámara de seguridad a -18ºC

Fotografía tomada desde fuera del almacén de seguridad, a una temperatura de -18ºC. En él se guardan las latas de aluminio con las muestras de las variedades que ya han sido duplicadas y que se destinarán únicamente a salvaguardar la especie | I.L.
Cámara de seguridad a -18ºC
Fotografía tomada desde fuera del almacén de seguridad, a una temperatura de -18ºC. En él se guardan las latas de aluminio con las muestras de las variedades que ya han sido duplicadas y que se destinarán únicamente a salvaguardar la especie | I.L.

Su gemela es la cámara de seguridad propiamente dicha, se mantiene a -18ºC y conserva las latas de aluminio y varias probetas con un curioso sistema para mantener en condiciones invariables las semillas más pequeñas: una capa de semillas deshidratadas seguida de una capa de algodón, gel de sílice y sello a la llama rematado con laca de uñas para garantizar el secado. En la antesala de las dos cámaras, se dispone de otras dos estanterías que custodian el material que sobra de los ensayos. "Aquí no se tira nada. Esto lo tenemos por si alguna vez algún colegio nos pide alguna muestra para plantar algún huerto".

LA ASIGNATURA PENDIENTE: LA ACTUALIZACIÓN LOGÍSTICA
Solo asomarse da una idea del volumen de genética natural que albergan las cámaras: unos 30.000 o 40.000 recipientes. "Esto se nos queda pequeño porque esperamos especies que otros bancos aún no han mandado", reconoce De la Rosa. Tanto ella como su compañera aseguran que el edificio tiene achaques por el paso del tiempo y que la logística debería estar más avanzada y los procesos, más mecanizados. "Llevamos años queriendo abrir una tercera cámara. Queremos cambiar las estanterías, que llevan ahí desde los 90, por otras móviles, pero no sabemos si las grasas que permiten el movimiento rotacional soportarán las temperaturas. Y queremos instalar bandejas extraíbles para no tirar nada cuando te subes a una escalera y coges varios botes a la vez con el abrigo puesto", enumeran.

Ambas aseguran que el sistema actual no es del todo operativo por el factor Covid, que ha aumentado la cantidad de trabajo y reducido la de manos implicadas en él. "Como centro público, cada gasto debe estar justificado y los procesos de actualización a veces se hacen muy pesados". Sí reconocen, con más alegría, que han conseguido poner en marcha un sistema de códigos QR para etiquetar las variedades de forma más rápida.

LA PANDEMIA RECUERDA QUE LOS RECURSOS NATURALES TIENEN FIN
No han notado mayor demanda de conservación de especies desde la llegada del Covid-19, pero las científicas sí han detectado más interés en volver a cultivar variedades locales. Y cuanta más diversidad haya, mejor. Esa es, según De la Rosa y Martín, la única forma de garantizar la supervivencia de alguna especie frente a un factor cambiante. También ligan este interés con el cambio climático, que ha motivado un aumento de peticiones de semillas desde fuera de España. "Hay que buscar una agricultura resiliente. En el ámbito internacional, se advierte de que podríamos tener otra pandemia relacionada con el hambre en el momento en que las variedades no produzcan, porque las condiciones ambientales están cambiando", aclaran ambas.

Cada cierto tiempo, los envases de semillas se abren para escoger una muestra y comprobar que todo va bien. Algunas especies siguen en buen estado tras 40 años guardadas y eso ha permitido alargar los plazos de análisis. Aún así, Martín asegura que se han juntado con más de 5.000 ensayos de germinación al año, entre otras cosas, por la permanente necesidad de cultivar, transportar y enviar semillas. "Lo primero que hacemos cuando recibimos una muestra es multiplicarla para el posible intercambio de material", afirma. Esos intercambios van normalmente en sobres pequeños acolchados o por paquetería de Correos.

Las multiplicaciones de semillas se realizan en el campo, que ocupa la mayor parte de una finca de 108 hectáreas. Ahora tienen plantaciones de trigos, guisantes, habas, almortas y leguminosas. Llama la atención las bocas de riego cerca de cultivos que no necesitan excesiva agua para germinar. "Aquí es donde se nota el cambio climático", insisten las científicas. "Incluso con la nevada por Filomena las leguminosas salieron bien". La norma es llevar material al campo si hay que duplicar semillas, porque las muestras escasean; o si hay que tomar datos de los cultivos de regeneración. "Se han perdido muchas cosas, pero afortunadamente hemos llegado a tiempo para otras", concluye De la Rosa. De lo contrario, haría falta toda una vida para recuperarlas.