22 de septiembre de 2021 | Actualizado 13:21

Los operadores logísticos lamentan la falta de vehículos eléctricos para sus necesidades

Este déficit de oferta en el mercado se une a la falta de un marco normativo claro y común para apostar por la electrificación de flotas

Más de una cuarta parte de los operadores logísticos ya cuentan con algún vehículo eléctrico en su flota y, sin embargo, la presencia de estos sigue siendo minoritaria, sobre todo en lo que se refiere a larga distancia. Ante esta situación, un estudio la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (Aecoc) ha revelado que el 69% de los operadores considera que la oferta de vehículos eléctricos es muy limitada o desconocen qué furgonetas y camiones eléctricos podrían dar respuesta a sus necesidades logísticas. Aunque las empresas califican esta tipología de vehículos como esenciales para abordar la transición de sus flotas hacia otras más sostenibles, también se encuentra entre las principales barreras la falta de infraestructuras (como estaciones de recarga) y la falta de autonomía de los vehículos eléctricos. Por último, los operadores ven como obstáculo el precio del vehículo, “sobre todo en un sector como el transporte de mercancías, actualmente muy tensionado por los costes económicos que de por sí ya conllevan”, explican desde Aecoc.

“Hasta hace poco, no sabíamos cómo adaptar este tipo de vehículos a las operativas que teníamos”
Daniel Latorre Director de Desarrollo de CityLogin

La asociación de cargadores tiene claro que la energía eléctrica y el vehículo eléctrico “se impondrán a largo plazo”: el 65% de las empresas consultadas creen que la energía eléctrica será la energía del futuro para la distribución urbana y el 15% apunta al hidrógeno. En la larga distancia, la incertidumbre sobre las posibilidades hace que el 55% no tenga claro qué energía será la más utilizada en el futuro, en tanto que el 36% apuesta por el gas natural y el hidrógeno a partes iguales.

El director de Desarrollo de CityLogin, Daniel Latorre, hace referencia a este desconocimiento de los vehículos aludiendo a los inicios del operador, en los que carecían de información suficiente para saber “cómo adaptar este tipo de vehículos a las operativas que teníamos o cómo establecer una estrategia basada en la sostenibilidad”. Latorre, sin embargo, sostiene que este desconocimiento no es solo de las empresas, sino también de la Administración Pública: “Hasta hace relativamente poco, la distribución urbana de mercancías no estaba incluida dentro de los planes de movilidad, hasta que se hizo en 2019 en Madrid”.

El estudio afirma a que el 66% de las empresas estaría dispuesto a incorporar vehículos 100% eléctricos a su flota, si bien la mitad de estos lo están valorando y destaca que su decisión dependerá de la normativa. Y es que la principal motivación de los operadores para que se facilitase esta implantación es que se establezca una legislación común entre municipios que permitiera transitar con unas mismas ordenanzas de movilidad entre los distintos territorios. “A partir de ahí, las empresas están pidiendo una mayor disponibilidad de vehículos, una mayor autonomía de los mismos, unos tiempos razonables de descarga o una mejora de las infraestructuras”, explica el responsable de Movilidad Sostenible de Aecoc, José Carlos Espeso.

NUEVOS ACTORES Y VEHÍCULOS
Aunque escasa, la oferta se ha visto ampliada los últimos años, tal y como destaca la directora comercial de Fraikin, Rosa Perarnau, pues se ha doblado el número de vehículos híbridos y eléctricos en el mercado, proveniente no solo de las principales marcas, sino también de nuevos actores que han presentado distintos modelos. “Nuestra perspectiva es que, a dos años vista, habrá una importante penetración del vehículo eléctrico en lo que es la distribución urbana de mercancías y, si miramos un poco más a largo plazo, cuatro o cinco años, se va a desarrollar el vehículo de hidrógeno en larga distancia”, vaticina Perarnau. Apunta que, si bien en este último caso los costes de producción aún son altos, está habiendo impulso por parte de las instituciones para dar facilidades. 

El establecimiento de hubs urbanos será necesario para reducir la presencia de vehículos pesados

El director general de la Asociación Empresarial para el Desarrollo de Impulso del Vehículo Eléctrico (Aedive), Arturo Pérez, también ha hecho hincapié en que España tiene un “ecosistema muy amplio” de vehículos sostenibles, como furgonetas urbanas, de hasta 3,5 toneladas y también vehículos de micromovilidad como bicicletas, motocicletas o scooters. “Incluso se están haciendo pruebas para el reparto de mercancías con vehículos no pilotados y esto va a ser algo que va a tener una relevancia importante en los próximos años”, señala Pérez, quien también hace referencia a los drones de reparto como “una realidad a nivel de proyecto en algunos municipios”. 

El director general de Aedive destaca también el desarrollo de hubs urbanos en las ciudades para el reparto de última milla, que ofrecen la posibilidad de repartir desde el centro de las ciudades sin necesidad de introducir vehículos grandes y contaminantes: “Según un estudio de Cushman & Wakefield, una reducción de 10 minutos en los tiempos de entrega final al consumidor de paquetería ecommerce ahorraría un millón de euros anuales a cada nivel de distribución y esto es algo que solo se puede conseguir con centros de distribución logística situados dentro de las ciudades”.

LOS NÚMEROS DEL PLAN MOVES III
El ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico presentó el pasado mes de abril su Plan Moves III, un programa dotado con fondos europeos que subvencionará la compra de furgoneta eléctricas con hasta 9.000 euros. Este plan, que se encuentra dentro de los fondos Next Generation y que constituye la primera línea de actuación del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, tiene como fin alcanzar los 100.000 puntos de recarga y 250.000 vehículos eléctricos para 2023. Cuenta con un presupuesto inicial de 400 millones de euros ampliables, al menos, hasta 800 y refuerza la infraestructura de recarga para particulares, comunidades de propietarios y pequeñas y medianas empresas, así como para infraestructuras de recarga rápida y ultrarrápida.