22 de septiembre de 2021 | Actualizado 13:21

La revisión de la fiscalidad en el transporte se convierte en una prioridad para el Gobierno

Un grupo de expertos, a instancias del Ejecutivo, propone un impuesto sobre el uso del vehículo a partir de su peso, potencia y emisiones
Pedro Sánchez ha presentado la Estrategia España 2050 | Pool Moncloa / Borja Puig de la Bellacasa y Fernando Calvo

El estudio ‘España 2050’, un ejercicio de prospectiva estratégica elaborado por un conjunto de expertos e investigadores a instancias del Gobierno, insiste de forma reiterada en la necesidad de fortalecer progresivamente la fiscalidad ambiental en el transporte. Según detalla el documento, el objetivo sería lograr que refleje la totalidad del coste social del carbono antes de mitad de siglo. Será relevante “adaptar la fiscalidad a la nueva realidad del transporte para corregir sus externalidades negativas y establecer señales inequívocas que garanticen su descarbonización a largo plazo”, sostiene el documento presentado hoy por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

De hecho, el texto apunta “el considerable menor peso que tienen en España estas figuras en comparación con los países europeos del entorno”. En este sentido, recoge la necesidad de ajustar “la fiscalidad del transporte por carretera al uso real del vehículo, abordando la totalidad de impactos negativos generados y asegurando una mayor coherencia entre el tipo de vehículo adquirido y las necesidades del servicio”. Por tanto, el denominado pago por uso vuelve a escena, tan solo unos días después de la polémica por incluir una medida similar en el Plan de Recuperación remitido por el Ejecutivo español a Bruselas.

La estrategia prevé impulsar un esquema impositivo para garantizar la descarbonización del transporte

Para ello, el análisis ‘España 2050’ propone “pasar de las actuales figuras fiscales sobre la compra, circulación y combustibles, a un impuesto sobre el uso medido real del vehículo que tenga en cuenta sus características: su peso, potencia, emisiones de contaminantes atmosféricos y gases de efecto invernadero”. Asimismo, prevé impulsar medidas, a escala nacional y europea, para que todos los sectores incorporen las externalidades negativas de la emisión de carbono. “En los sectores difusos, como el transporte, actualmente fuera del mercado de emisiones de carbono, se impulsará un esquema impositivo que garantice su descarbonización a tiempo”, apuntan los expertos e investigadores autores de la estrategia prospectiva del Gobierno. Además, el documento señala como uno de los puntos clave “elevar progresivamente los tipos impositivos sobre el consumo de diésel y gasolina hasta que ambos se equiparen al tipo impositivo medio de la gasolina en la UE-8”, para garantizar la sustitución de vehículos de combustión interna por vehículos sin emisiones directas de CO2.

El transporte de mercancías y personas, “en especial el realizado por carretera, es el sector que más emisiones genera, tanto en España como en Europa”, sostienen los expertos del estudio. “Su elevada incidencia”, añaden, “responde, entre otras cosas, a la construcción a gran escala de autovías, en detrimento de las líneas de ferrocarril”. Según el ejercicio de prospectiva, el transporte por carretera de mercancía “seguirá teniendo un rol predominante, al menos en el corto plazo, dadas las ventajas que aún presenta frente al ferrocarril: una flota de camiones amplia y competitiva, dotada de una extensa red viaria, frente a una red ferroviaria con pocos cargaderos y terminales y, por tanto, con escasa capilaridad en el país”. También en el ámbito de las mercancías es necesario “ampliar la electrificación de la red ferroviaria, utilizar trenes híbridos con hidrógeno renovable para los tramos no electrificados, aumentar la eficiencia de las terminales intermodales e incorporar vía férrea en aquellos puertos y aeropuertos que carecen de ella”.

Recomiendan prohibir los vuelos en los trayectos que puedan realizarse en tren en menos de 2,5 horas

Con el fin de disminuir el impacto ambiental del transporte aéreo, la Estrategia España 2050 propone “introducir la tasa del viajero frecuente o el establecimiento de impuestos sobre los billetes de avión según la cercanía del destino”. “Ello ayudará”, según recoge el documento, “a limitar sus externalidades negativas y a aproximar su tratamiento fiscal al de otros medios de transporte”. Asimismo, se recomienda “prohibir los vuelos en aquellos trayectos que puedan realizarse en tren en menos de 2 horas y media”.

Sobre el transporte marítimo, el análisis encargado por el Gobierno de Pedro Sánchez sostiene que las “alternativas tecnológicas no emisoras aún están por desarrollarse”. La Organización Marítima Internacional (IMO) estima que, en un escenario sin cambios, las emisiones a escala global de este sector podrían aumentar hasta el 50% en 2050 respecto a los niveles de 2018. “Para evitarlo”, señala la estrategia, “habrá que desarrollar naves más eficientes, transbordadores eléctricos e híbridos y generalizar el uso de combustibles como el hidrógeno renovable, el amoníaco, los biocombustibles o la propulsión asistida por el viento“. Habrá que seguir “creando zonas de bajas emisiones para el transporte marítimo, con el fin de limitar la contaminación atmosférica producida por los barcos en las zonas costeras y las ciudades portuarias”, defiende el texto de ‘España 2050’.

REPENSAR POR COMPLETO EL MODELO DE REPARTO EN LA ÚLTIMA MILLA
La última milla también se aborda en la estrategia hasta 2050. La expansión “del comercio electrónico y de las entregas a domicilio supondrá un desafío añadido, ya que amenaza con convertir al sector de la logística en una de las principales fuentes de contaminación y congestión de las ciudades en el futuro”. Para evitarlo, el documento propone “repensar por completo el modelo de reparto en la última milla“. Así, “las empresas tendrán que sustituir su flota actual de furgonetas y camiones por vehículos más ligeros y neutros en carbono, entre los que podrían incluirse los drones de reparto”. “También tendrán que encontrar nuevas fórmulas de entrega, como los puntos de recogida en los barrios (taquillas de paquetes móviles instalados en los centros urbanos” y “usar las tecnologías digitales para hacer más eficiente su cadena de distribución y reducir el tráfico de mercancías”.

Además, los autores de la estrategia con horizonte 2050 proponen implantar “zonas de emisiones bajas y ultrabajas, como la zona de bajas emisiones en Barcelona o Madrid Central”, y optimizar la logística de reparto en el ámbito urbano. Para ello, recomiendan “establecer un marco normativo y de incentivos que promueva el uso de vehículos bajos en emisiones, implementando consignas de proximidad que permitan la reducción de la logística del comercio electrónico (devoluciones y fallidos), creando ordenanzas sobre espacio mínimo de almacén y evitando actividades de reparto durante las horas de mayor congestión del tráfico”.

EL HIDRÓGENO RENOVABLE JUGARÁ UN PAPEL CLAVE EN LA DESCARBONIZACIÓN
Otro de los vectores de transformación que puede jugar un papel clave en la descarbonización del sistema energético, según la Estrategia España 2050, es el uso del hidrógeno renovable “en sectores como la industria o el transporte pesado, ambos difíciles de electrificar”. En este sentido, el documento apunta que podría servir, además, “para almacenar energía procedente de fuentes renovables que ayudaría a garantizar el suministro cuando domine nuestro sistema energético”. La estrategia vaticina que su desarrollo se conseguirá, entre otras cosas, “a través del despliegue de electrolizadores que convierten el agua en hidrógeno usando energías renovables, de estaciones de recarga para vehículos de transporte y de la construcción de las instalaciones necesarias para su uso en la industria”.