26 de julio de 2021 | Actualizado 12:54

La carrera de la digitalización amenaza la sostenibilidad de las infraestructuras portuarias

El alto coste de mantenimiento de las plataformas tecnológicas limitará el número de enclaves que se pueda permitir su adopción a gran escala
Puerto de Rotterdam / Kees Torn

Los puertos europeos compiten en la carrera de la digitalización y la sostenibilidad para asentar nuevos ecosistemas en sus comunidades que les aseguren una posición de liderazgo en el futuro. Desmarcarse de la competencia con servicios de valor añadido ha supuesto un cambio en su rol tradicional como gestores de infraestructura, de forma que las autoridades portuarias asumen cada vez más funciones. Sin embargo, el último estudio de la European Sea Ports Organization (ESPO) y Deloitte apunta a que, mientras algunas innovaciones tecnológicas básicas como las gestiones sin papeles serán comunes en el sector, “no se espera que las grandes plataformas high-tech de IoT sean la norma”. Especialmente, al tener en cuenta que estas infraestructuras tecnológicas requieren un mantenimiento relativamente alto, de unos cinco años de media, en comparación a los veinte años estimados para una infraestructura portuaria tradicional.

“Debido a los altos costes de desarrollar e implementar plataformas digitales a gran escala, los verdaderos smartports que utilicen al máximo herramientas innovadoras posiblemente se limite a los puertos más grandes”, ha destacado el informe. “Los puertos deberán asegurar que disponen de capital suficiente para adaptarse a estos requisitos digitales adicionales”. Esta misma brecha entre aquellos enclaves que podrán permitirse realizar este tipo de inversiones y los que no también se aplica al ámbito de las renovables, como en el caso de la electrificación de los muelles o las redes de hidrógeno, donde el retorno de las inversiones para las autoridades portuarias es “bajo, más lento e incierto, mientras que el beneficio para la sociedad en general es más alto que en la infraestructura portuaria tradicional”.

Asimismo, la entrada de nuevos actores en el ecosistema portuario obligará a asegurar la disponibilidad de un espacio que hoy en día ya es escaso. Esta presión creciente abrirá la puerta, no obstante, a que algunos puertos reconfiguren sus áreas para optimizarlas, así como a nuevas oportunidades de negocio. Por ejemplo, el análisis portuario europeo cita la apuesta por las energías renovables. “Habrá nuevos ganadores y perdedores: mientras algunos crecerán exponencialmente por su mejorada posición en este segmento, otros podrán perder cuota de mercado”, han señalado desde ESPO y Deloitte. Así, las renovables se presentarán como una oportunidad y, a la vez, una amenaza. Por una parte, porque los puertos europeos podrán captar nuevos tipos de carga y mejorar sus sinergias en el ámbito de la economía circular. Pero, por otra, el modelo de ingresos tradicional basado en grandes volúmenes de combustibles fósiles se encontrarán cada vez más bajo presión. Según ESPO, el 25% de los puertos europeos concentran más de la mitad de su tráfico vinculado con bienes energéticos.

La apuesta por las energías renovables creará nuevos ganadores y perdedores en el mapa portuario europeo

Aunque los retos son similares en todos los enclaves, en el informe también han recordado que “dadas las particularidades de cada puerto en la Unión Europea, no todos tienen la habilidad o necesidad de adaptarse a las tendencias de la misma forma”. No obstante, aquellos dispuestos a afrontar las crecientes complejidades geopolíticas, tecnológicas y de transición energética tenderán a cooperar entre ellos. En concreto, para compartir sus conocimientos y mejorar su posición competitiva. “Esta cooperación puede tomar muchas formas, desde un simple acuerdo hasta una fusión total”, han detallado. Además, las alianzas cada vez más grandes y poderosas entre clientes podrán llevar a una mayor cooperación entre puertos para responder a este cambio en el equilibrio de poder. La tendencia a la concentración naviera y los cada vez más frecuentes procesos de integración horizontal y vertical en las supply chains son ejemplos que llevarán potencialmente a los puertos a cooperar con otros stakeholders o a fusionarse con autoridades portuarias vecinas para conseguir una posición de mercado más fuerte.

De esta forma, “el aumento de nociones como la economía azul, la inclusión de actividades urbanas en el terreno portuario, la especialización de la industria en ámbitos como las renovables, y de la logística, en ámbitos como el project cargo, ha llevado a diferentes elecciones y focos estratégicos”. Sin embargo, los expertos también han advertido que el modus operandi de los puertos de planear a largo plazo se encuentra en peligro por las habituales disyunciones en los entornos de mercado. Para proporcionar una mayor flexibilidad, el estudio ha señalado la necesidad de agilizar las normas de licitaciones públicas, autorizaciones y mecanismos de financiación, así como han reclamado que se respete “una autonomía suficiente para los puertos”.

Los resultados del análisis realizado muestra, a su vez, que cada ecosistema portuario se configurará como un mix de compañías, modos y actividades únicos. En este sentido, han recalcado la importancia de que las autoridades portuarias actúen como un actor neutro que facilite el intercambio de datos entre firmas comerciales de forma transparente. Pese a los vientos de cambio que se avecinan en la industria, desde ESPO han puntualizado, no obstante, que la esencia de los puertos permanecerá inalterada y que su actividad principal seguirá siendo gestionar, crear y optimizar las infraestructuras para el desarrollo comercial, la seguridad en la navegación y la gestión de clústers. Eso sí, aunque las actividades no cambien, lo hará la forma de trabajar, pues las innovaciones tecnológicas permitirán optimizar las operativas, identificar activos infrautilizados o incrementar la seguridad, entre otros.