22 de septiembre de 2021 | Actualizado 13:21

La caída de los beneficios lastra las inversiones en sostenibilidad de los aeropuertos europeos

El desplome de sus beneficios ha provocado aplazamientos y cancelaciones en las inversiones previstas, con un descenso del 26% en 2020
ACI Europe

Las restricciones a la movilidad de pasajeros ha sido el principal lastre de los aeropuertos europeos desde el inicio de la pandemia, un segmento que se ha visto considerablemente más afectado que el de la carga. Los últimos datos de la asociación aeroportuaria ACI Europe apuntan a que, mientras los ingresos de los recintos cayeron el 60% de media en 2020, o unos 30.000 millones de euros, los costes solo lo hicieron a un ritmo del 24%. Ello ha provocado el desplome de los beneficios y ha propiciado aplazamientos y cancelaciones en las inversiones previstas, con un descenso del 26% en 2020. Asimismo, la entidad europea añade que el déficit de liquidez para desarrollar nuevas infraestructuras se extenderá hasta el 2032. “La crisis en inversiones que afrontamos limitará nuestra ambiciosa agenda de descarbonización y digitalización, así como de conectividad”, ha valorado el director general de ACI Europe, Olivier Jankovec.

Por otra parte, los aeropuertos europeos se han endeudado en más de 20.000 millones de euros en el último año y, tal como ha destacado Jankovec, “para la mayoría de ellos esta deuda es la que financia las operaciones actuales, permitiéndoles solo seguir adelante”. A pesar de que el tráfico de pasajeros se ha comenzado a recuperar en los últimos meses, el director general de ACI Europe ha advertido que “no hay que equivocarse, ello no les pondrá instantáneamente en una posición financiera sólida”. Más bien al contrario, “la recuperación de aeropuertos este verano será intensiva en capital y débil en beneficios”.

“La recuperación de los aeropuertos este verano será intensiva en capital y débil en beneficios”
Olivier Jankovec Director general de ACI Europe

En concreto, la asociación ha detallado que el distanciamiento físico continuará limitando la capacidad de las terminales en verano, en una época en la que, además, el tráfico tenderá a concentrarse en días específicos. Esta necesidad de aumentar capacidades y recursos, así como la puesta en marcha de instalaciones que durante meses han permanecido paradas, conllevará un mayor desembolso, mientras que los ingresos se mantendrán por debajo de los niveles prepandémicos. ACI Europe ha explicado que el menor crecimiento del tráfico, sumado a la presión creciente de las aerolíneas en el ámbito de las tasas aeroportuarias y la incertidumbre regulatoria sobre la habilidad de los aeropuertos para recuperar sus pérdidas, marcarán el día a día de estas infraestructuras. Asimismo, ha puntualizado que la flexibilidad garantizada a las aerolíneas mediante la exención de slots también les afectará, pues dará lugar a capacidad no utilizada y obstaculizará la organización efectiva de recursos.

Todo ello repercutirá, en último término, en ámbitos como el de la descarbonización. Por ejemplo, se prevé que afecte en inversiones para el uso de energía renovable y el aumento de la eficiencia energética en las terminales, el uso de vehículos propulsados con hidrógeno y electricidad o la acogida más en el largo plazo de aeronaves eléctricas. Por ello, la asociación ha emplazado a las autoridades a reajustar “de forma urgente la regulación de las tasas a nivel nacional, así como que se realice una revisión sistemática de las normas de apoyo de los Estados de la UE” al sector.

La actual coyuntura repercutirá en inversiones para el uso de energía renovable o en vehículos más sostenibles

Otras acciones que los aeropuertos también han tomado para controlar sus costes, además de posponer o cancelar inversiones, han pasado por reducir los costes del personal, renegociar los contratos con proveedores, refinanciar la deuda o buscar capital adicional. No obstante, ACI Europe ha puntualizado que existen costes fijos necesarios para que las infraestructuras se mantengan en marcha y que, por lo tanto, no se han podido reducir. “El apoyo financiero estatal para los aeropuertos ha sido muy limitado, especialmente en contraste con las aerolíneas en Europa”, han añadido. En relación a ello, Jankovec ha señalado que “los gobiernos y reguladores de Europa necesitan afrontar la dura realidad que supone la sistemática y duradera debilidad financiera en la industria aeroportuaria”,

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Para paliar la actual situación, los aeropuertos han demandado reajustes en las tasas aeroportuarias para apoyar inversiones; alinear la regulación con los objetivos climáticos basados en la aplicación del principio de que ‘el usuario paga’, en vez del mantra ‘el usuario debería siempre pagar menos’; y vincular la regulación con las realidades de mercado y dinámicas postcovid. “Se trata de ver a la aviación como un ecosistema equilibrado y poner en el centro al planeta y al consumidor”, ha añadido Jankovec. “No podemos seguir regulando aeropuertos mirando hacia atrás, basándonos en realidades de mercado del pasado”.

Los aeropuertos europeos defienden la premisa de ‘el usuario paga’ para crear un nuevo paradigma

En relación a ello, ha estimado como crucial “mirar cómo la regulación puede propulsar la cooperación y las dinámicas comerciales entre las aerolíneas y aeropuertos, en vez de un estado de conflicto permanente”. Asimismo, el director general de ACI Europe ha concluido que “el reto de la descarbonización que afrontamos comportará un reajuste significativo de los modelos de negocio para todos los stakeholders de la industria de la aviación” y que “tenemos más que ganar trabajando juntos mediante esta evolución crucial que luchando los unos con los otros”.

Cabe destacar que, según los últimos datos de ACI Europe, muchos aeropuertos no prevén retornar a los volúmenes de 2019 hasta 2024 “como muy pronto”. Asimismo, en octubre del año pasado, la asociación situó a 200 aeropuertos en riesgo de insolvencia. Un total de 1.740 millones de pasajeros menos viajaron a través de los aeropuertos europeos en 2020 en comparación con 2019. De hecho, las cifras de 2020 son inferiores a las registradas en 1995. En referencia a la carga, aunque sus volúmenes han gozado de una mayor resilencia, la falta de capacidad por la práctica desaparición de los vuelos de pasajeros y la capacidad de sus bodegas ha provocado una caída media de las mercancías transportadas del 19% en Europa.