27 de julio de 2021 | Actualizado 6:18

Las medidas europeas en vigor serán insuficientes para lograr los objetivos del Green Deal

ITF ha recalcado la necesidad de mejorar la infraestructura ferroviaria para subir al tren parte de la demanda
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La Unión Europea (UE) no podrá alcanzar el objetivo de reducir el 90% del CO2 en el transporte de cara a 2050, en comparación con 1990, con las medidas actualmente en vigor. El último estudio del International Transport Forum (ITF), organismo vinculado a la OCDE, revela que, incluso si se implementasen algunas de las iniciativas más agresivas que Bruselas baraja en su Pacto Verde o Green Deal, el objetivo de limitar las emisiones a 60 millones de toneladas en tres décadas seguiría siendo inalcanzable. Sin embargo, este segundo escenario serviría para reducir el CO2 emitido a la atmósfera el 60%, hasta los 250 millones de toneladas. Cabe destacar que el transporte en su conjunto fue responsable del 32% de las emisiones de efecto invernadero en la UE en 2019, justo antes de la pandemia, con un aumento del 24% respecto al que representaba en el año 2000.

Del total de emisiones, la movilidad urbana de mercancías supuso el 6% del total en 2015 y, la no urbana, el 12%. Se trata de una cifra que, en el primer caso, se mantendrá relativamente estable bajo el escenario actual y el ambicioso, tanto en el horizonte temporal de 2030 como de 2050. No obstante, el peso proporcional del ámbito no urbano crecerá potencialmente. En el ámbito de la mercancía, ITF ha recalcado la necesidad de mejorar la infraestructura ferroviaria para subir al tren parte de la demanda. Por otra parte, la menor utilización de combustibles fósiles en pos de fuentes alternativas de energía producidas localmente también contribuirá de forma positiva, pues requerirá un menor transporte de importación de petróleo a Europa y mejorará la balanza comercial.

“El transporte por carretera por carretera de mercancías también mejorará ampliamente su desempeño medioambiental mediante vehículos y operaciones más eficientes”, ha destacado el organismo vinculado a la OCDE. “Sin embargo, el transporte terrestre de larga distancia y el aéreo en particular seguirán siendo difíciles de descarbonizar incluso a los niveles requeridos, a pesar de los avances regulatorios, tecnológicos y operacionales, así como el ralentizmiento esperado en el crecimiento de la demanda”.

En términos tanto de pasajeros como de mercancías, el transporte no urbano sumará el 93% de las emisiones de CO2 en 2050, bajo el escenario catalogado como ambicioso. Se trata de un aumento significativo respecto a 2015, cuando representaba el 68% del total. “Refleja el reto de reducir la huella de carbono de la actividad de transporte que sucede fuera de las ciudades, donde las herramientas para la gestión de la demanda disponible para los organizadores de transporte urbano existen en mucho menor grado o no existen”, han puntualizado en el estudio.

Asimismo, ITF ha argumentado que las economías europeas se beneficiarán de las intervenciones públicas estatales, a pesar del coste inicial de reducir las emisiones. Entre otros motivos, cita los costes de exportación , que “decrecerán más en Europa que en cualquier otra región, aumentando su competitividad en el mercado global”. Además, las políticas más ambiciosas acostumbran a favorecer los movimientos en distancias más cortas y en modos de transporte más eficiente, de forma que propulsará la actividad industrial en Europa. No obstante, las emisiones relativas a la exportación de mercancías no urbanas serán particularmente difíciles de reducir, dado el crecimiento esperado en la demanda de transporte.

La UE se beneficiará de la intervención pública pese al coste inicial de reducir emisiones

En el ámbito de la carga urbana, los costes de los operadores se incrementarán potencialmente con tasas extra por las medidas de descarbonización, algo que en último término llevará a una mayor eficiencia y reducción de costes que se podrán trasladar a los consumidores, según el análisis de ITF. No obstante, permanecerá el reto del crecimiento del ecommerce y envíos de paquetes, que hará aumentar la importancia de este subsector para las políticas de mitigación de CO2.

MODUS OPERANDI DEL ESTUDIO
El análisis busca identificar y aconsejar sobre hojas de ruta realistas hacia la descarbonización del transporte en la UE de cara al 2050. En concreto, desarrolla dos escenarios de futuro, que cubren tanto el ámbito del transporte de mercancías como de pasajeros, en el ámbito urbano y no urbano. En vez de determinar qué medidas serían necesarias para cumplir con los objetivos de emisiones establecidos, observa de qué manera las medidas ya en vigor o con potencial de ser implementadas impactarán a este ámbito de cara a 2030 y 2050. Por otra parte, las medidas políticas analizadas se engloban en seis intervenciones principales: instrumentos económicos, instrumentos regulatorios, potenciación de la infraestructura, gestión de operaciones, simulación de innovación y factores exógenos. Por ejemplo, aparecen el ecommerce, la impresión 3D a escala industrial, las tarifas portuarias o los incentivos para el desarrollo de vehículos más sostenibles se incluyen en estas categorías.