26 de septiembre de 2021 | Actualizado 8:20
La ministra de Transportes, Raquel Sánchez, en el acto de inauguración del nuevo enlace | Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana

La conexión de la A-2 con la AP-7 abre al tráfico tras duplicarse la inversión y 14 años de obras

La apertura del enlace conecta dos vías de alta capacidad clave para la movilidad entre el Baix Llobregat y el Vallès Oriental

El enlace de la A-2 con la AP-7, situado a la altura de Castellbisbal y Sant Andreu de la Barca (Barcelona), ha visto la luz tras 14 años de obras. Sufrieron dos parones en 2010 y 2016 y aumentaron su presupuesto de 46,4 a una inversión total de 88,20 millones de euros durante este periodo. El Consejo de Ministros aprobó la reanudación de las obras en diciembre de 2018 tras el dictamen a favor del Consejo del Estado.

La infraestructura de poco más de 2,4 kilómetros de longitud, aunque de complejidad técnica, permite mejorar la conectividad entre las comarcas del Baix Llobregat y el Vallès Oriental. Por ella, circularán hasta 40.000 vehículos diarios, según las previsiones del ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana.

Se prevé que hasta 40.000 vehículos diarios usen la nueva conexión entre estas vías de alta capacidad

La puesta en marcha del enlace viario recortará en 7,5 kilómetros el recorrido actual entre las dos vías de alta capacidad, que beneficiará a un millón y medio de ciudadanos del Área Metropolitana de Barcelona y los municipios de la zona. Hasta ahora, era necesario dar un rodeo de 12 kilómetros por carreteras adyacentes. Ahora, la A-2 y la AP-7, que hoy ha levantado las barreras de sus peajes, están unidas por dos calzadas con dos carriles por sentido que cruzan el río Llobregat, la riera de Rubí y las líneas de Adif de cercanías y mercancías Madrid-Barcelona a través de dos viaductos. La principal estructura es el denominado “viaducto del Llobregat”, que está formado por dos estructuras paralelas de 874 y 836 metros, respectivamente.

En el acto de inauguración, la ministra de Transportes, Raquel Sánchez, ha anunciado que su departamento tiene previsto someter a información pública durante este mes la conexión de la C-32 y La Ronda Litoral en Sant Boi. Las obras de la variante de la C-245 comenzaron en 1992 y se paralizaron por última vez hace cuatro años. Además, la ministra ha manifestado su deseo de retomar el proyecto de trazado del entorno del Baix Llobregat.