25 de septiembre de 2021 | Actualizado 8:20
Bodega Crusoe Treasure

Un mar de vinos

Los puertos españoles se suman a la instalación de bodegas submarinas en sus aguas para producir vinos de calidad en un entorno diferente

El mar siempre ha sido un espacio para la exploración del hombre. Su inmensidad ha atraído a curiosos y valientes y les ha llevado a explorarlo desde tiempos inmemoriales. Esconde toda clase de tesoros: doblones de oro de un antiguo galeón, restos de algún buque hundido de gran valor y especies que seguro están aún por descubrir. A todo ello, tenemos que unir un nuevo tesoro, uno de los que dan fama a nuestro país y que está muy arraigado en nuestra cultura: el vino. En su afán por explorar, diversos emprendedores, a semejanza de los exploradores del mar, han optado por sumergir los caldos en el mar, para tratar de ir más allá en la calidad de los mismos.

El descubrimiento de múltiples naufragios y pecios, ha llevado a la empresa S’Àmfora a descubrir que el mar “envejece de manera diferente y excelente al vino”. “Con el transcurrir de los siglos, se ha demostrado que toda esta energía biodinámica de la luna, las mareas, olas y corrientes, en comunión con la biología marina, son capaces de afectarlo, cuidarlo y mimarlo hasta el punto de hacerlos aumentar sus máximas expresiones”, explica la compañía. “En el mar, el vino envejece más rápidamente que en tierra firme”, ha añadido, “cosa que le confiere unas características muy diferentes”. En su caso, el método utilizado para el embotellamiento en el proceso de inmersión, lo preserva totalmente de la luz y favorece la recirculación del vino.

El vino envejece más rápidamente en el fondo del mar, lo que le confiere características diferentes

El mar ofrece condiciones proporcionadas por la propia naturaleza, como la salinidad, la temperatura y la presión, en medidas y parámetros relativamente constantes junto al movimiento del mismo. Condiciones que oscilan en la mayoría de los casos lenta y suavemente. S’Àmfora apunta que es “gracias a este entorno y características que el vino evoluciona de manera positiva en un plazo de tiempo más corto, afectando a sus aromas, aportando vinos maduros y redondos, con sabores intensos, suaves y una mayor intensidad cromática y aromática”.

Ánforas de la compañía S´Àmfora / S´Àmfora

La firma vitivinícola ha elegido el puerto de Tarragona para analizar de qué forma envejece y evoluciona el vino. Por ello, el 23 de abril de este mismo año ha sumergido un centenar de ánforas en las aguas del parque subacuático Societat d´Exploracions Submarines, situado en el recinto catalán. Estas ánforas llevan en su interior vinos de zonas del territorio, como el Priorat y la Terra Alta. Permanecerán 12 meses bajo las aguas a la espera de que las corrientes marinas hagan su efecto, tal y como ha explicado la Autoridad Portuaria de Tarragona.

Los puertos de Tarragona y Cartagena se han sumado a la iniciativa de las bodegas submarinas

El puerto de Cartagena también acogerá una iniciativa similar. En sus aguas de fondeo, se instalará la primera bodega submarina de la Región de Murcia. En una superficie de 150 metros cuadrados entre la isla de Las Palomas o Los Colomos y la Punta del Moco, y a unos 30 metros de profundidad, la empresa Balizamientos y Obras Hidráulicas de Mazarrón llevará el vino al fondo del mar. “Supondrá ofrecer un producto diferenciador, dirigido a un mercado gourmet, de alto standing y muy competitivo”, ha afirmado la autoridad portuaria. Además de los beneficios que una bodega submarina puede ofrecer a la calidad del vino, el enclave murciano ha resaltado otras ventajas: “Reducir gastos al no ser necesarias instalaciones del cliente de la bodega, reducir el consumo energético, al ser más eficiente el fondo marino que la climatización y contribuir a la reducción de la huella de carbono, con la creación de arrecife artificial para la potenciación de la biodiversidad marina”.

Sin embargo, las bodegas submarinas no son, ni de lejos, una novedad. La primera bodega submarina-arrecife artificial del mundo nació hace más de una década en la Bahía de Plentzia (Bilbao). Se trata de la Bodega Crusoe Treasure, que cuenta con vinos con nombres relacionados con este hecho, entre ellos Sea Soul o Sea Passion. El proyecto, según la propia firma, “nació como un proyecto de investigación, donde de la mano de Antonio T. Palacios, nuestro enólogo, descubrimos que era cierto que las bebidas, como el vino, el champagne, el cava o incluso la cerveza, envejecían de forma diferente bajo el mar”.

La primera bodega submarina del mundo nació hace más de una década en la Bahía de Plentzia (País Vasco)

Durante el proceso de investigación, colaboraron con bodegas de todo el país. “Nosotros mismos preparábamos las muestras para su inmersión y sumergíamos las botellas manualmente dentro de bolsas de malla, cada una debidamente identificada”. “Investigamos”, añade la empresa, “no solo cómo evolucionaban los caldos, sino qué tipos de botellas funcionaban mejor, diferentes tipos de corchos y cierres, etiquetas y sistemas de serigrafía”. “Teníamos un lienzo en blanco y muchos factores que obseervar”, ha reconocido la bodega.

Vinos recién sacados del fondo marino / Bodega Crusoe Treasure

Como en casi todo, los comienzos no son fáciles: “La falta de visibilidad nos dificultaba muchas veces encontrar fácilmente los módulos de investigación”, recuerda la compañía. “En invierno, nos sumergíamos y no veíamos a un palmo de nuestra cara, todo era oscuridad, por lo que debíamos ir palpando con las manos como si nos halláramos en un cuarto oscuro”. Además del vino, la bodega realizó otros experimentos como el de atesorar cerveza artesanal bajo el mar y también investigaron con cava, hasta que decidieron centrarse en el vino.

Algunas bodegas ofrecen excursiones al lugar donde están sumergidos los vinos junto con catas de los mismos

Posteriormente han ido surgiendo nuevos proyectos de este estilo, como el de Bodegas y Viñedos Raúl Pérez en la ría de Arousa (Pontevedra), Bodegas Vallobera con una cava submarina en Sant Carles de la Ràpita (Tarragona), el de la Bodega Viña Maris en Calpe (Alicante), Bodega Vinos Tendal en la isla canaria de La Palma, Bodegas Luis Pérez en Conil de la Frontera (Cádiz) o Cala Llevadó en Tossa de Mar (Girona), por citar algunos de los principales actores. En algunos casos, como en el de Viña Maris o el propio de la Bodega Crusoe Treasure y Bodega Vinos Tendal, han añadido a sus bodegas submarinas el atractivo turístico de sumergirse para ver el lugar donde reposan las botellas y después catar los vinos que han visto en el fondo marino, el denominado enoturismo submarino.

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