23 de septiembre de 2021 | Actualizado 13:09

Los operadores logísticos afrontan una doble crisis por la escasez de microchips

La logística sufre la pérdida de actividad de sus clientes por la crisis, pero también las dificultades para adquirir nuevos equipos
Unsplash (Chris Ried) / Freepik (aleksandarlittlewolf) / Swisslog

Cada vez más dispositivos requieren de semiconductores y su escasez empieza a notarse en otros ámbitos, más allá de la industria de la automoción. Los fabricantes de equipos informáticos, tecnológicos y aparatos electrónicos también están empezando a verse afectados y, a su vez, el impacto se traslada hacia otras industrias y sectores. En este contexto de retrasos en las entregas de microchips y también su encarecimiento, los actores logísticos afrontan un doble desafío, como usuarios o consumidores de bienes de equipo que necesitan de dichos componentes y como proveedores de un servicio esencial para clientes afectados por la misma circunstancia.

Las empresas logísticas utilizan a diario dispositivos para controlar la cadena de suministro, unos equipos que necesitan semiconductores para su correcto funcionamiento. “Dada la escasez de microchips, todos los procesos y/o productos que dependan de ellos se verán afectados. Teniendo en cuenta la digitalización global en la que todo está conectado (internet de las cosas) la afectación es mayúscula”, explica Cristian Castillo, profesor de Logística, Operaciones y Producción de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). “En cuanto a la logística”, añade, “cualquiera de sus procesos que requiera de equipamientos nuevos para el control informático se verá afectado al igual que cualquier otro”.

Controlar el flujo de mercancías e información de las mismas a lo largo de toda la cadena logística es un factor clave y diferencial hoy en día. Para ello, afirma el Business Developer de Bytemaster, Andreu Camps, las compañías están implantando “tecnología de todo tipo”, como la robótica, ERPs especializados, control de temperatura o incluso redes wifi para oficinas y almacenes. Estos cambios actúan “directamente sobre la demanda de equipamiento de vanguardia”. Pone de ejemplo un almacén que opere con un gran volumen de operaciones y productos y se encuentre con unas instalaciones de radiofrecuencia, terminales de movilidad y software de gestión de almacenes obsoletos y al límite de su vida útil. “Si no se actualiza a tiempo, se expone a un bloqueo de operaciones y pérdida de cuota de mercado rápidamente”, asegura.

“Todas las nuevas implantaciones de hardware se ven afectadas en todos los sectores e industrias”
Ramón García director general de Citet

Por su parte, el director general del Centro de Innovación para la Logística y el Transporte de Mercancías (Citet), Ramón García, cree que esta falta de semiconductores para productos tecnológicos asociados a equipos de uso logístico es “un efecto colateral” para el sector, “menos relevante que el primero de pérdida de negocio” por el impacto de esa falta de componentes en sus propios clientes. “Todas las nuevas implantaciones de elementos hardware se verán afectadas, no en el software, pero sí en movilidad u otros dispositivos y nos limita la posibilidad de despliegue en aquellos campos que no los tuvieran de antemano”, apunta.

Sin embargo, piensa que “la actividad logística está muy digitalizada, sobre todo después del año pasado por la pandemia”. Por eso, le da una mayor importancia a la pérdida de actividad de los sectores que necesiten semiconductores. Coincide con este análisis, el socio director de la consultora SupplyChange Consulting, Miguel Quintana. A su juicio, la escasez de semiconductores no tendrá “un impacto brutal” en las operaciones de los propios actores logísticos. “Digitalización no equivale a inversión en equipamiento informático, equivale a inversiones software” aclara, aunque sí confirma que “todo lo que tenga que ver con hardware puede verse afectado, también la logística como actividad, pero los sistemas y procesos en software no se verían comprometidos”. Siempre pueden existir ámbitos concretos mas problemáticos, como, por ejemplo, empresas que utilicen sistemas de picking por voz si necesitasen sustituir los dispositivos utilizados a diario.

¿CÓMO HEMOS LLEGADO HASTA AQUÍ Y HACIA DÓNDE VAMOS EN ESTA CRISIS?
El origen de la actual problemática mundial se encuentra en el cuello de botella provocado por las fábricas de semiconductores de última generación, que se reducen a dos: TSMC en Taiwán y Samsung en Corea del Sur. “Teniendo en cuenta la demanda actual a nivel global, una demanda elevada que pretende cubrir el parón por los meses de confinamiento derivado de la pandemia, y el ritmo de fabricación que pueden asumir dos empresas que han de abastecer a todo el mundo, la principal consecuencia logística es la del bloqueo en las entregas”, confirma Cristian Castillo. Además, la escasez de lluvias y de agua en Taiwán agravó el problema de su fabricación, que se sumó al parón generado por la pandemia en la producción de microchips. Una posible causa añadida, según Andreu Camps (Bytemaster), sería “la fiebre por las criptomonedas y por tanto la minería de estas, que ha generado la compra masiva de GPUs (unidades de procesamiento gráfico) y CPUs (unidades centrales de procesamiento) con tal fin”.

“Se están lanzando pedidos masivos que pueden provocar a futuro un ‘efecto látigo’ en el stock”
Cristian Castillo Profesor de Logística y Operaciones en la UOC

Para Ramón García (Citet), la repercusión más importante, tanto en las fábricas de automóviles como en las de todo tipo de aparatos electrónicos, es la pérdida de actividad. “En una primera instancia, se produce una pérdida de actividad bastante relevante”, sostiene, aunque asegura que, en cuestión de equipos electrónicos, “en España nos afecta menos desde la perspectiva de la llegada al consumidor final”. Por el momento, las compañías están asumiendo los sobrecostes de fabricación a cambio de perder margen, pero si la situación se mantiene, como podría suceder hasta al menos mediados de 2022, el aumento del precio acabaría siendo trasladado al consumidor final.

Otra consecuencia a largo plazo, explica Cristian Castillo, es el conocido como ‘efecto látigo’ derivado de la rotura de stock actual. “En estos momentos, no hay stock y las empresas están lanzando pedidos masivos para cubrir sus producciones”, sostiene el profesor de la UOC. Estos pedidos son, en muchas ocasiones, mayores de los que realmente necesitan, por lo que “llegado el momento en el que se restablezcan las entregas, las empresas podrían encontrarse con un problema de sobre stock, teniendo más material del que necesitan”.

RELOCALIZAR LA PRODUCCIÓN DE SEMICONDUCTORES LLEVA SU TIEMPO
A corto plazo no existe ninguna solución viable, puesto que todas las propuestas necesitan tiempo. Para acortar el tiempo de espera, multinacionales como Apple anunciaron la producción de sus propios semiconductores y otras, como Intel, han comunicado la próxima apertura de una fábrica en Irlanda. De hecho, esta es una de las propuestas que realiza Ramón García: relocalizar. “A largo plazo, por una cuestión de resiliencia, se van a relocalizar muchas fabricaciones para acercarlas al punto de consumo”, expone.

“Se aplican medidas paliativas como recolocar microchips obsoletos o de menores prestaciones”
Andreu Camps Business Developer en Bytemaster

Cristian Castillo (Universitat Oberta de Catalunya) coincide en la necesidad de equilibrar la fabricación de semiconductores para reducir la tensión logística: “Hay que tener en cuenta que Europa durante años ha ido perdiendo esta industria hasta dejarla prácticamente deslocalizada en el mercado asiático y ahora se trata de recuperar esa posición”. Asimismo, admite que “no hay ninguna solución inmediata, todo pasa por seguir buscando a aquellos distribuidores que sean capaces de asegurar un suministro de semiconductores y evitar dejarse llevar por el nerviosismo que pueda provocar el aumento de los pedidos, algo que puede provocar una bola de nieve que sature aún más la cadena logística”.

Otras medidas que se están aplicando, según Andreu Camps (Bytemaster), es la “recolocación del stock de microchips obsoletos o de menores prestaciones sobre dispositivos cotidianos que no necesitan tanta potencia”. Desde el punto de vista del sector recomienda acelerar la digitalización: “Renovar sus plataformas tecnológicas lo más rápido que puedan, los pondrá al límite, pero a la larga ganarán en productividad, volumen y mercado”.