27 de octubre de 2021 | Actualizado 19:14

La falta de semiconductores acrecienta la crisis de los transportistas de vehículos

Los portavehículos pierden flota y conductores y temen su incapacidad para responder a la futura recuperación del mercado automovilístico
E. M. / Freepik (alexanderlittlewolf)

El desabastecimiento de los microchips en la industria automovilística hace estragos no solo en las propias fábricas de vehículos, sino que se extiende hacia todos los sectores relacionados. En el caso de las empresas que se encargan del transporte de vehículos, la situación es incluso peor si se tiene en cuenta la parada de actividad de diferentes marcas, como la sucedida en tres plantas de montaje de Renault hasta fin de año, Stellantis durante cinco días o Seat en Martorell, que además pactó recientemente un ERTE hasta 2022 que afectará hasta 1.276 empleados al día. Según datos ofrecidos por la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), la producción española acumulada de automóviles en 2021 ha sufrido una reducción del 33,4% respecto a 2019 y la caída de fabricación de vehículos ocasionada por la escasez de microchips afecta a 9 de cada 20 empresas, según Sernauto.

Las repercusiones de este descenso en las empresas portavehículos son muchas “porque no hay trabajo”, explica el presidente de Transportave, José Manuel Peña. “El volumen de trabajo ha bajado muchísimo y la gente está al 50% de lo que es el trabajo habitual, a veces al 60%”. Coincide en el porcentaje el secretario general de CETM Portavehículos, Dulsé Díaz. “La situación que estamos viviendo es la más grave que alcanzamos a recordar. Las paradas intermitentes de las distintas fábricas en España y del resto del mundo nos están provocando desequilibrios importantísimos que los clientes no están dispuestos a asumir”, apunta.

Estas constantes fluctuaciones de actividad les obliga a mantener la mitad de la flota parada. Esta dinámica desencadena dos efectos principales. Por una parte, expone Dulsé Díaz, “la desaparición de mucha flota que no se está renovando o que directamente está retirándose de la actividad de portavehículos para ir a otras actividades que están demandando medios”. La segunda consecuencia directa es “la estampida de conductores que abandonan nuestra actividad para ir a otras que les proporcionen mayor estabilidad y trabajo”. De esta forma, mejora en parte la falta de conductores profesionales en otros ámbitos del sector del transporte y, por otro lado, acrecienta la crisis de los portavehículos al no poder renovar su flota.

“El volumen de trabajo ha bajado muchísimo y la gente está al 50% de lo que es el trabajo habitual”
José Manuel Peña Presidente de Transportave

Además de estos problemas, José Manuel Peña (Transportave) sostiene que “también parece una excusa de los fabricantes y de las multinacionales, donde los plazos de entrega son muy largos con demanda por parte de la gente por no haber vehículos nuevos”. “Nos está llevando a la deriva, además del gran aprovechamiento de los grandes operadores”, explica, y añade que también les lastra el precio de combustible. Ante esta situación, el conjunto de empresas portavehículos convocó un congreso para trasladar la información a los asociados y ver las posibilidades de reacción, “que son complicadas porque nuestros vehículos solo se utilizan en el transporte de vehículos y muchas empresas no podrán superarlo”.

Concluye que “está habiendo una situación de abandono”, porque no tienen acceso a ningún ayuda. Durante el 2020, hubo acceso a créditos y obtuvieron asistencia para salvar la situación, pero ahora se empiezan a devolver un año después “en el momento cumbre en el que no hay trabajo”. Por esta razón, el presidente de Transportave admite que ahora están peor que en 2020, una opinión compartida por el secretario general de CETM Portavehículos. “En 2020, todos sufrimos una situación nunca vista y asumimos que teníamos que encajar el golpe, pero en aquel momento la falta de actividad era generalizada y se activaron mecanismos de ayuda que nos han permitido aguantar hasta ahora”, asevera. Ahora su actividad se ha reducido “drásticamente” y se ven obligados a asumir los costes de parar sus flotas. Asegura que están “muy preocupados por la situación que podemos vivir de aquí en adelante” y sobre la necesidad de reflexionar acerca de ello: “En el momento en el que las producciones se regularicen, no tendremos ni medios (camiones) ni conductores suficientes para atender a nuestros clientes”. 

“Necesitamos un volumen e información de los clientes para tomar decisiones”
Dulsé Díaz Secretario general de CETM Portavehículos

Ni Transportave ni CETM Portavehículos ven una solución a corto plazo porque todo las opciones son complicadas. “Esto lo va a sufrir toda la cadena de transporte, también los concesionarios, los trabajadores de las fábricas…” afirma José Manuel Peña (Transportave). Por su parte, Dulsé Díaz (CETM Portavehículos) explica que no podrían optar por los ERTE porque acelerarían “aún más” la salida de los conductores, si continúan asumiendo las nóminas “es insoportable en términos de explotación” y sería aún peor si mantienen la flota trabajando y reparten el poco trabajo que hay entre toda la flota. “Necesitamos un mínimo de volumen y mucha información de nuestros clientes que nos permita tomar decisiones”, asegura. Si continúan así, “puede ser demasiado tarde y nuestros clientes deben entender que van a sufrir las consecuencias tanto o más que nosotros”.

Sobre los expedientes de regulación temporal de empleo, el presidente de Transportave discrepa: “Mientras que estén los ERTE, de alguna manera esto se puede ir sosteniendo”. Por su parte, cree que ahora es necesario analizar los parámetros para que no vuelva a ocurrir. “Trataremos de unirnos e intentar optar a algún tipo de ayuda y de negociar todo lo posible”, ya que “sin ayudas, la solución pasa porque esto se espabile un poco”.