22 de octubre de 2021 | Actualizado 17:03
BNEW

La colaboración público-privada marcará el desembarco de nueva tecnología en la red viaria

La implementación de conectividad en el transporte promete una reducción drástica de congestiones y accidentes mortales

Las carreteras españolas van a protagonizar grandes transformaciones en la próxima década gracias a la implementación del 5G, el big data, la inteligencia artificial y el internet de las cosas. Estas tecnologías permitirán flujos de información constantes y eficientes entre vehículos e infraestructuras, lo que permitirá la adopción de vehículos automatizados, aumentará la seguridad y reducirá drásticamente las congestiones. Representantes de empresas y agencias encargadas de materializar este cambio de paradigma han defendido este martes, en la primera jornada del BNEW 2021, una apuesta por la colaboración público-privada, así como entre los distintos niveles de la Administración. “Hay que superar las desconfianzas entre lo público y lo privado, hay que ver cómo podemos aportar todos juntos”, ha asegurado el director de la DGT, Pere Navarro.

El cambio de paradigma hacia las carreteras inteligentes promete una creación -o transformación- de empleo

El cambio de paradigma hacia las carreteras inteligentes promete una creación -o transformación- de empleo y está plagado de retos. La Unión Europea se ha marcado el objetivo de neutralizar las emisiones de CO2 y eliminar por completo la mortalidad en carretera para el año 2050. La automatización y electrificación de los vehículos puede ser uno de los grandes contribuyentes para lograr el objetivo. “Llevamos cincuenta años culpando a los conductores porque corren, beben o se distraen. Vamos a un escenario donde, aunque el conductor lo haga, no va a haber un accidente mortal”, sostiene Navarro.

El responsable global de Innovación de Abertis, Antonio Durán, se muestra optimista con las potenciales ventajas de la conectividad en el transporte. “Hay que imaginar las carreteras inteligentes con una inteligencia parecida a la humana”, sostiene. Las infraestructuras y los vehículos pueden “ver y sentir lo que ocurre en la carretera, y del mismo modo que tenemos un sistema nervioso, podemos transmitir esa información a un centro de control -el cerebro-, que supervisa lo que ocurre”.

Las cámaras, la información captada por el vehículo y la geolocalización del teléfono móvil son datos que pueden ser enviados a una misma base de datos. Luego, “desde el centro de control se pueden anticipar y prevenir congestiones y accidentes de tráfico”, afirma Antonio Durán. El centro puede enviar de vuelta esa información a los vehículos, para que tomen de manera automatizada las decisiones que sean necesarias en su ruta. Según explica el responsable global de Innovación de Abertis, estas transformaciones no son muy lejanas: “Las carreteras ya están hechas a nivel físico, ahora falta añadir los elementos digitales”.

El director adjunto de Estrategia Europea en I+D+I en la Fundación I2Cat, Jesús Alonso-Zárate, ha destacado que será imprescindible una legislación en términos de ciberseguridad. “Hay que asegurar que la información privada no se comparte y que la que sí, sea de fiar”, ha manifestado, “y también es fundamental hablar de la resiliencia de los sistemas digitales”. En este sentido, se ha referido a la caída simultánea de Whatsapp, Facebook e Instagram de este pasado lunes: si ocurriera algo parecido en las estructuras creadas para la movilidad, podría tener trágicas consecuencias. Por este motivo, insiste en que “es importante que los vehículos sean automatizados, pero no autónomos, que el conductor siga teniendo un control”.

Alonso-Zárate ha remarcado que la UE está realizando grandes inversiones para ponerse al día con las tecnologías 5G e incluso las 6G. La iniciativa 5G-PPP, que financió con 700 millones de euros proyectos de investigación e innovación entre 2014 y 2020, ya tiene su continuación, el SNS (Smart Networks and Services), dotado de 900 millones públicos, que servirán para implementar proyectos digitales entre 2021 y 2027.

“Es importante que los vehículos se automaticen, pero que el conductor siga con el control”
Jesús Alonso-Zárate Director adjunto de Estrategia Europea en I+D+I en la Fundación I2Cat

Estas tecnologías cuentan, además, con inversiones de iniciativa privada. Pero el director adjunto de I2Cat alerta que es importante “que no solo se despliegue donde haya interés económico, que también llegue donde haya interés social, para que Europa siga creciendo y tenga una movilidad segura, inteligente y conectada”.

Por otro lado, las urbes van a ser epicentros de estas transformaciones. “El futuro de nuestras ciudades se centra en la movilidad: las que sepan gestionarla bien van a atraer empleo y oportunidades; las que no, van a atraer congestión y contaminación”, ha destacado el director de la DGT. Pere Navarro también ha afirmado que se está produciendo un cambio en los patrones de consumo entre la juventud, que cada vez compran menos vehículos y alquilan más, sobre todo en núcleos urbanos.

“Bicicleta, patinete, moto, coche… el compartir viene ya con el ADN, antes había recelo. Los jóvenes suben con la cultura de protección del medio ambiente integrada”, explica. Según aventura el director de la DGT, en las ciudades del futuro no hay alternativa al transporte público y los desplazamientos a pie van a coger cada vez más valor. De este modo, la tendencia es que los coches sirvan para entrar y salir de la ciudad, pero no para moverse en su interior.

Navarro explica que lo que realmente protagonizará la movilidad en las ciudades es la distribución urbana de mercancías, pues cada vez hay más demanda de productos y menos stock, sobre todo a causa del boom del comercio electrónico. En este sentido, “la conectividad, la logística y las nuevas tecnologías serán clave para buscar la racionalidad”.