24 de octubre de 2021 | Actualizado 8:02

La logística alimentaria prevé un aumento de peso en el transporte por la eliminación del plástico

La industria del plástico nota la escasez de materias primas y cree que un impuesto sobre su uso no reutilizable comprometería su viabilidad
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La venta de frutas y verduras en envases de plástico puede quedar prohibida en España a partir de 2023. Aunque no se recoge aún en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2021 ninguna referencia a un impuesto a los envases plásticos como se preveía, el Gobierno ultima un real decreto que pretende reducir la contaminación por estos residuos e incentivar la compra a granel y el agua no embotellada en los comercios minoristas, así como promover el uso de otros materiales reciclables para el envasado de productos. Esta medida se traducirá en un aumento de peso durante el transporte de estos productos, según han adelantado diversos expertos y actores del negocio logístico.

“Hay que ser conscientes de que se han producido y transportado envases que no eran necesarios”
May López Directora de Desarrollo de Empresas por la Movilidad Sostenible

“Que tenemos que reducir la cantidad de plásticos es una realidad, y su eliminación afectará a todos los sectores, no solo a la logística”, sostiene la directora de Desarrollo de Empresas por la Movilidad Sostenible, May López. En su opinión, la afectación que esta eliminación pueda ejercer sobre la logística “dependerá de la elección de cada cliente a la hora de seleccionar las alternativas de esos envases” y apuesta por esperar para cuantificar dicho impacto. La opción más rápida será, según ella, envases retornables que incrementen su usabilidad, el porcentaje de material reciclado o su sustitución por otras materias de menor impacto medioambiental. “En este caso, habrá que tener en cuenta el peso de la misma, que puede incrementar el peso del transporte”, advierte.

Desde la industria del plástico, se muestran a favor de fomentar la reducción y el reciclaje del material, pero consideran que el uso de otros materiales no aportarían los beneficios técnicos del plástico, según argumenta la Asociación Española de Industriales de Plásticos (Anaip). Su director general, Luis Cediel, explica que, en términos logísticos, “usar materiales más pesados para envasar productos se traducirá en la necesidad de hacer más viajes para transportar los alimentos, más consumo de combustible y más emisiones”. Además, cree que el uso de otros materiales tendrá, a la larga, mayor impacto medioambiental, porque su gestión al final de su vida util necesitará “más del doble de consumo energético y el triple de emisiones”.

El veto a los envases en el caso de la fruta y la verdura se aplicará a los lotes de menos de un kilo y medio de peso y quedarán fuera de la prohibición los alimentos con riesgo de deterioro en su venta a granel. Desde el sector recuerdan la función del envase de plástico para dar información sobre el producto y “alargar su vida”. “En lo que se refiere a la logística y transporte, la cantidad de material necesaria para envasar un producto es cuatro veces menor si el material es plástico y su ligereza permite reducir hasta el 50% la cantidad de viajes”, argumenta el director general de la Asociación Española de Industriales de Plásticos (Anaip).

“Por la información que tenemos, el granel reduce las ventas y aumenta las mermas”
Josu García Responsable de Sostenibilidad de Ulma Packaging

Actualmente ya existen soluciones sostenibles de embalaje para garantizar la protección de los alimentos frescos, recuerda May López. “Debemos ser conscientes de que se han estado produciendo y transportando envases que no eran necesarios”, refiriéndose a plásticos utilizados para envasar productos como los plátanos o los pepinos. En todo caso, desde Ulma Packaging, defienden que este uso evita mermas en el producto. “Cuando los manojos de plátanos se presentan en el lineal en libre servicio, un porcentaje significativo se deterioran y acaban siendo residuos. Un pepino envasado dura más porque el plástico reduce su deshidratación”, explica el responsable de Sostenibilidad de Ulma Handling, Josu García.

Sobre los efectos que la eliminación del plástico pueda tener sobre la distribución de frutas y verduras, García no lo tiene tan claro porque duda del impacto de la venta a granel sobre el tiempo de compra. “En la información de que disponemos de la gran superficie, el granel reduce las ventas y aumenta las mermas”, afirma sin concretar más detalles.

Acordió

BASES DEL REAL DECRETO CONTRA EL USO DEL PLÁSTICO

El decreto que prepara el Gobierno contempla la obligación para las administraciones de promover la instalación de fuentes de agua potable en espacios públicos, así como el deber de implantar alternativas a la venta de bebidas envasadas y a la distribución de vasos de un único uso en eventos públicos a partir de 2023.

Para los comercios minoristas, el plan contempla una promoción de la venta a granel de productos frescos sin envase. Estos establecimientos deberán permitir a los clientes llevar sus propios recipientes reutilizables para ser rellenados, aunque falta establecer una serie de condiciones de limpieza e higiene que, por el momento, no se han establecido. El sector teme que la responsabilidad de fijarlas recaiga en los propios comercios.

Entre los objetivos del real decreto, se establece como meta lograr una reducción del 50% de la venta de botellas de plástico para bebidas en 2030, según la información de la que disponen los actores del sector. Para antes del fin de la década se espera haber logrado que el 100% de envases sean reciclables.

El Gobierno pretende poner en marcha un sistema de depósito, devolución y retorno de envases, como ya existe en otros países de la Unión Europea, consistente en que el consumidor deje unos céntimos de depósito por cada envase, que le son devueltos cuando retorna la botella. Según el calendario que maneja el real decreto, en 2023, al menos el 70% de los envases deberá haberse recogido para su reciclado. En 2027 tendrá que haberse llegado al 85%. Este sistema sólo se implantará si estos objetivos no se cumplen.

Fuente: Ministerio para la Transición Ecológica

LA INDUSTRIA PLÁSTICA TEME CONVERTIRSE EN INVIABLE
La escasez de materias primas y su aumento de precio se ha convertido en un factor más que afecta a la industria. Según datos de la industria española del plástico, el sector de envases y embalajes representa el 36% del total, algo que le convierte en uno de los más afectados por la crisis. “Si a eso le sumamos la implantación del impuesto a los envases de plástico no reutilizables, de 0,45 euros el kilo, se estará comprometiendo la viabilidad del sector”, denuncia Luis Cediel (Aniep), que aboga por que las empresas puedan cargar el impuesto en sus clientes para evitar pérdidas. La asociación cifra este impuesto anunciado por el Ejecutivo, aunque no contemplado aún en los presupuestos previstos para 2021, en más del 20% de la cifra de negocio de las empresas y la compra de materias primas, en más del 65%.

El sector reconoce que los compostados, papel y cartón podrían sustituir al plástico en algunos productos

Sin embargo, desde Desarrollo de Empresas por la Movilidad Sostenible, May López defiende esta medida como “una oportunidad para la logística de empezar a consumir de forma coherente los recursos del planeta para evitar el impacto del residuo y la sobreexplotación de recursos naturales”, recordando que hasta ahora “se han consumido 1,7 planetas al año” con el modelo actual. A pesar de eso, Josu García reconoce que el sector hortofrutícola está “muy preocupado” y asegura que gran parte del problema de gestión de residuos depende de la “educación y concienciación de la ciudadanía, y se está atajando el problema culpabilizando al envasador”.

Por el momento, Josu García (Ulma Handling) asegura que el sector ya trabaja en el reciclado de los envases plásticos a través de procesos como el reciclado químico, que devuelve los materiales a su origen para que puedan generarse nuevos plásticos. Por otro lado, reconoce que las soluciones de papel o cartón pueden sustituir las de plástico en casos de algunas frutas y verduras. “En Ulma, llevamos un tiempo desarrollando un proyecto que trata de utilizar materiales alternativos a los plásticos, de forma que los residuos puedan ser reciclados o compostados”, afirma.