28 de noviembre de 2021 | Actualizado 8:31

El puerto de Valencia trabaja para ser resistente a los impactos del cambio climático en 2025

Los impactos más importantes en los recintos de la Autoridad Portuaria de Valencia se darán a nivel de operativa más que de infraestructura
Ponentes de la jornada junto a directivos de la Autoridad Portuaria de Valencia y de la Fundación Valenciaport | J.C.P.

La Autoridad Portuaria de Valencia se ha fijado el objetivo de ser totalmente resistente a los impactos del cambio climático en el año 2025. Para ello, está trabajando en una estrategia de adaptación en la que, junto a la comunidad portuaria, está analizando las vulnerabilidades de los tres recintos que gestiona (Valencia, Sagunto y Gandía), dentro del proyecto europeo Ecclipse. La coordinadora del mismo, Mercedes de Juan, ha puntualizado durante la jornada ‘El gran reto para la adaptación del cambio climático en puertos’, organizada por la Fundación Valenciaport, que esta adaptación “tendrá que hacerse más a nivel de las operativas que de las infraestructuras, porque en la actualidad no vemos medidas que necesiten inversiones en infraestructura”.

La estrategia será personalizada para cada uno de los puertos de la Autoridad Portuaria de Valencia

De Juan ha señalado que, en la actualidad, los muelles del puerto valenciano “están sobredimensionados y esto evita muchos problemas”. Sin embargo, ha manifestado que en el plano de las operaciones hay que trabajar en asuntos como “los consumos energéticos” y ha apuntado que habrá “que replantear las operativas para adaptarlas a los posibles impactos del cambio climático”. La coordinadora del proyecto Ecclipse ha destacado que se deben crear “modelos personalizados, ya que las previsiones para Valencia y Sagunto no valen para Gandía, que tiene unas condiciones distintas”.

La estrategia que se está elaborando cuenta con dos fases. En la primera, se han identificado las infraestructuras y las operaciones interdependientes y la susceptibilidad del riesgo para determinar diferentes variables. Entre ellas, Mercedes de Juan ha destacado la duración en tiempo de la afección de la actividad portuaria o de navegación o la continuidad de la actividad como consecuencia de un evento climático externo. Además, ha apuntado las consecuencias para la salud y la seguridad, las estratégicas por interrupciones de la cadena de suministro, el funcionamiento de los servicios de emergencia o las consecuencias sociales, socioeconómicas o medioambientales derivadas de la interrupción portuaria.

Dentro de esta primera fase, se están analizando los datos y modelos climáticos en grupos de trabajo entre la Autoridad Portuaria de Valencia y los terminalistas y usuarios del puerto. Posteriormente, se realizará el mismo proceso en el aspecto de la interacción puerto-ciudad. La recopilación de datos servirá para identificar los eventos climáticos extremos, las variables que los han causado y hacer proyecciones de las mismas cubriendo periodos a medio plazo (2040-2060) y a largo plazo (2080-2100), modelos que se irán actualizando periódicamente para conservar su validez. En la segunda fase, se entrará más al detalle de cómo afectan a los elementos como maquinaria portuaria o muelles y las medidas que se deben tomar y su temporalización.

UNA METODOLOGÍA PARA EXPORTAR AL SISTEMA PORTUARIO ESTATAL
El jefe del Área de Medio Físico de Puertos del Estado, Enrique Álvarez, ha señalado durante la jornada que el proyecto Ecclipse “es pionero en España y servirá para definir una metodología que será exportable a todo el sistema portuario de titularidad estatal”. Según Enrique Álvarez, el siguiente paso es un trabajo conjunto entre Cedex, Puertos del Estado y la Autoridad Portuaria de Valencia para “confeccionar un documento maestro de estudio de vulnerabilidades, tanto en operaciones como en infraestructuras, la determinación de puertos piloto y visitas a los enclaves”. Con ello se conseguirá, según el responsable de Medio Físico de Puertos del Estado, “definir los requerimientos para un observatorio de impactos que permita que dentro de 30 años se cuente con una base de datos de evolución, fundamental para la toma de decisiones y para justificar las inversiones económicas en este campo”.