9 de diciembre de 2021 | Actualizado 12:59
Fotogramas de 'El diablo sobre ruedas', 'Imparable', 'Capitán Phillips' y 'El salario del miedo' | IMDb / Columbia Pictures / Film Affinity

Una retrospectiva del transporte y la logística en el cine

La actividad logística y sus vehículos han jugado un papel más protagonista de lo que ha apreciado el espectador en la gran pantalla

El robo de gasolina de camiones que transitan por las carreteras se convierte en el principal entretenimiento de los pandilleros, de los que Mad Max termina formando parte, en un futuro apocalíptico marcado por la escasez de agua, energía, crisis económica y el caos social. Más cerca en tiempo y en geografía, el padre de Manolito Gafotas apenas pasa por Carabanchel Alto porque recorre las carreteras repartiendo mercancías con su camión ( al que también bautizó como Manolito). Son dos personajes antagónicos que aparecen unidos por el nexo del transporte.

“El cine y el transporte son movimiento; qué mejor forma de dar ritmo: ¡ pues corriendo!”
Joaquín Botella Director de Proyectos Ferroviarios de Sener

“Podemos considerar que el cine, en muchas de sus películas, da visibilidad a esta profesión, y además de forma noble”, explica el director de Proyectos Ferroviarios del grupo de ingeniería Sener, Joaquín Botella, respecto a la imagen que tradicionalmente se ha proyectado en la gran pantalla del oficio logístico y del transportista. Según Joaquín Botella, el cine ha dotado de características bastante realistas y ajustadas al día a día la actividad de estas profesiones. “Salvo en los casos en los que los camiones vuelan por los aires o hacen maniobras imposibles”, puntualiza. La profesión logística que pasa desapercibida para el público general y que, sin embargo, es un protagonista más, especialmente en el cine de acción y de movimiento, y en grandes superproducciones, porque, según Joaquín Botella, es un oficio que “se presta a la acción”.

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EL LADO OSCURO DEL TRANSPORTE Y LA LOGÍSTICA
En películas como ‘Capitán Phillips’ (Paul Greengrass, 2013) o ‘Aftermath’ (Elliot Lester, 2017) el drama, los disparos y la violencia están servidos. Ambos filmes, inspirados en casos reales, cuentan las desventuras de un buque carguero atacados por piratas en aguas de Somalia y el choque de dos aviones de mercancías en pleno vuelo, respectivamente. Viendo estos títulos, la sensación es que el transporte de mercancías y la logística quedan relegados a protagonizar películas de acción, ciencia-ficción o venganza.

Cartel de la película ‘Aftermath’ / IMDb

“Podemos decir que el transporte de mercancías a gran escala tiene un lado oscuro importante”, comenta el presidente del Instituto de Movilidad, Julián Sastre. “Se utiliza para el tráfico de armas, drogas… Y eso sí es interesante para el cine”, como sucede en uno de los títulos que cita, ‘El señor de la guerra’ (Andrew Niccol, 2005), donde la profesión de la logística está centrada en mantener una guerra de tráfico de armas.

Este encasillamiento en el segmento de la acción sucede porque “el cine es movimiento y el transporte es movimiento, por lo tanto, qué mejor forma de dar ritmo a una película con medios de transporte: ¡pues corriendo!”, explica Botella. Según este ingeniero, gran aficionado al cine, el medio de transporte puede ser un personaje más o incluso uno de los protagonistas, como en el caso de ‘El diablo sobre ruedas’ (Steven Spielberg, 1971), donde el villano es un camión, y no su conductor, que nunca aparece en pantalla. O de ‘Imparable’ (Tony Scott, 2010), donde se narra la historia real de un tren de mercancías sin maquinista que recorrió las vías de Ohio (Estados Unidos) fuera de control.

En otros casos, es el medio indispensable para que exista el argumento. “En el caso de ‘La Jungla 3’ (John McTiernan, 1995), los malos roban como diez camiones para cargar el oro que roban de la Reserva Federal atravesando Nueva York”, recuerda Joaquín Botella. Sin embargo, los dos expertos cinéfilos aseguran que el transporte de mercancías no siempre es el malo de la película. “También en ‘El cartero y Pablo Neruda’ (Michael Radford, 1994) se dignifica la labor del mensajero, en este caso postal”, recuerda Julián Sastre. La excepción es el cine clásico, como ‘El salario del miedo’, de 1953. “Probablemente, no se pueda calificar de acción; en el transporte de nitroglicerina no es posible la velocidad”.

Fotograma de la película ‘El cartero y Pablo Neruda’, en la que un repartidor de correo postal se hace amigo del poeta / IMDb

CINE DE ACCIÓN, ¿DOMINIO DEL CAMIÓN?
Teniendo en cuenta las pocas veces en las que el transporte aéreo es el protagonista, parece que la carretera da más juego en la gran pantalla, aunque ambos cinéfilos no creen que el séptimo arte sobre mercancías y logística sea dominio de un solo medio de transporte. “Cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes, pero no creo que de forma objetiva un cierto tipo de transporte de mercancías tenga connotaciones más positivas que otros”, asegura Joaquín Botella. “Podemos nombrar excelentes películas para cada modo de transporte”. Julián Sastre incluso hace una alusión al reparto urbano, tan de actualidad por el ecommerce y la sostenibilidad, reflejada ya en 2012 en ‘Sin Frenos’: “En Manhattan, un mensajero ciclista debe hacer una entrega urgente. Los problemas llegarán cuando un policía corrupto se interponga en su camino y lo lleve a romper los límites de velocidad”.

“Aunque importa la movilidad, las mercancías no votan; quizá por eso salen en menos películas”
Julián Sastre Presidente del Instituto de Movilidad

A juzgar por los títulos que Sastre y Botella desgranan, cualquiera podría pensar que Estados Unidos es el amo del cine que dedica parte o todo su argumento al transporte de mercancías y la logística. Nada más lejos de la realidad. “Con la industria que tienen, podemos encontrar películas de cualquier género, con los medios de transporte que nos podamos imaginar o incluso con medios inimaginables todavía”, pero “podemos encontrar películas con temática de transporte y logística en la mayoría de los países”, asegura Botella.

Es el caso de ‘El puente sobre el río Kwai’, otro clásico de 1957, que Sastre cita como ejemplo del transporte de mercancías por ferrocarril y la logística de su diseño y construcción. Una producción británica que arrasó en los premios Oscar. “En España, no nos prodigamos con el cine de acción”, reconoce Botella, aunque sí rememora los años 70, cuando una serie protagonizada por Sancho Gracia reflejó el día a día de los camioneros en una serie del mismo nombre. “También hay que decir que, aunque importa y mucho la movilidad en las ciudades, las mercancías no votan. Por eso, a lo mejor salen menos en las películas”, desliza Sastre.

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