5 de diciembre de 2021 | Actualizado 19:42

Las roturas de la supply chain aceleran las relocalizaciones previstas por el sector textil

Turquía, Marruecos, Portugal e incluso España se imponen como centros de producción flexibles ante los problemas de suministro desde Asia
Ferag

Las disrupciones de la cadena de suministros, primero derivadas de la pandemia y después acentuadas por las circunstancias del transporte marítimo, han desencadenado un acercamiento acelerado de la producción de la industria textil. No se trata de un fenómeno nuevo, puesto que ya se valoraba la relocalización de los centros de producción del negocio de la moda antes de la llegada del Covid-19, pero sí se ha visto empujado por la coyuntura actual. La logística textil también tuvo que lidiar en su momento con el impacto del coronavirus en el continente asiático, sede central de la producción mundial actual, a lo que se suman otros problemas colaterales, como los fletes marítimos, los desequilibrios de los contenedores o el alza de precios energéticos y de materias primas.

“Con este panorama”, asegura la directora de Marketing de Logisfashion, Liliana Labarthe, “las marcas han tenido que hacer cambios en sus estrategias de producción de cara a reorganizar su cadena de aprovisionamiento”. También subraya la “mayor creatividad en la gestión empresarial del desarrollo del producto” de las empresas textiles para afrontar los cambios constantes que se extienden a todos los sectores y en base a ello, las marcas deben impulsar la diversificación en el aprovisionamiento o el origen de la producción para minimizar estas disrupciones.

Este es el caso de Mango, que según confirman desde la multinacional, continúan buscando alternativas y soluciones “para asegurar el normal funcionamiento de nuestra cadena de producción y abastecimiento desde Asia”. De hecho, constatan que “la situación actual del transporte mundial ha acelerado el proceso de reorganización de la estructura de aprovisionamiento que Mango está llevando a cabo desde hace meses”.

Aunque el sector textil todavía está adaptándose a las nuevas circunstancias, lo cierto es que el cambio de mentalidad para relocalizar la producción textil comenzó hace años, antes incluso de la pandemia. El presidente de la Asociación Nacional del Comercio Textil, Complementos y Piel (Acotex), Eduardo Zamácola, resalta que “es un proceso que ya llevamos tiempo viendo”, aunque admite que con el cuello de botella originado en algunos puertos, junto al de las materias primas, lo ha “acelerado y está siendo más agresivo”. En este sentido, “las cadenas se dieron cuenta de que la ventaja competitiva que tenía el sudeste asiático, que es el coste sobre todo, se iba aminorando y los costes iban siendo mayores”, expone el presidente de Acotex. Desde su punto de vista, el factor clave que la logística de la moda necesitó para tomar la decisión de relocalizar sus producciones ha sido “la falta de sensibilidad que tiene fabricar tan lejos y la sensibilidad que te da fabricar aquí cerca”.

“La racionalización de la oferta no implica la renuncia a la variedad de productos”
Liliana Labarthe Directora de Marketing de Logisfashion

Sea por unas razones o por otras, la relocalización dependerá de la estructura de las colecciones, y por tanto, de tres factores cruciales para el aprovisionamiento: el material o tipo de tejido, el precio y la fecha de entrega. Por esta razón, la portavoz del operador especializado en moda y lifestyle Logisfashion apunta que “la racionalización de la oferta no implica necesariamente la renuncia a la variedad de productos, sino buscar opciones alternativas de producción para mantener la variedad y calidad de la marca”. Es decir, si la empresa textil antes tenía un mayor peso de producción en Asia, ahora es posible equilibrarlo con una actividad más próxima a los centros de consumo europeos. A estas variables, se le añade la complejidad del proceso de relocalización. Eduardo Zamácola (Acotex) sostiene que se trata de un fenómeno “estructural y estratégico”, porque “no es fácil decir a toda la gente que tienes trabajando en el sudeste asiático que les van a relocalizar a España”, apunta, y añade que “es un proceso largo y son decisiones importantes y estratégicas”.

TURQUÍA, MARRUECOS, PORTUGAL Y LOS PAÍSES DEL ESTE
Los lugares escogidos para este acercamiento de producción resuenan desde hace tiempo. El gigante textil Mango ha confirmado que “desde la compañía estamos apostando por incrementar nuestra producción en la cuenca del Mediterráneo, especialmente en países como Turquía, Marruecos y Portugal, entre otros”, una tendencia que también siguen otros gigantes de la moda europea. Además, desde Mango han añadido que “la previsión es que para el 2022 el número de unidades fabricadas en cercanía pueda crecer de manera considerable”. Otros países que están viviendo un auge de los procesos de producción, según sostiene Eduardo Zamácola (Acotex), son los países del Este, como Bulgaria y Rumanía.

“Todo el mundo empezó a salirse de España hace 25 años y no ha quedado industria”
Eduardo Zamácola Presidente de Acotex

Cada uno de ellos cuenta con distintas ventajas: “La industria portuguesa del textil y la confección ha sido un aliado para el desarrollo de las marcas españolas de moda, y en la actualidad es el socio productivo para grandes grupos europeos y estadounidenses”, explica Liliana Labarthe (Logisfashion). En relación a Rumanía, afirma que “ha sacado ventaja en los últimos años de sus bajos costes laborales para ganar protagonismo en el mapa mundial del aprovisionamiento de la moda” y Turquía, “pese a mantener una tensa situación política con la Unión Europea, continúa siendo uno de los principales proveedores en cercanía para la distribución de moda en el continente europeo”. El presidente de Acotex discrepa sobre este asunto y considera que no depende de las virtudes que tengan los países, sino que se trata de una cuestión de capacidad. “Hace 25 años, todo el mundo empezó a salirse de España y no ha quedado industria”, manifiesta. Por tanto, “a medida que vaya aumentando la demanda entiendo que la oferta también irá aumentando”. Turquía o Marruecos ya llevan muchos años con procesos productivos y por esta razón son “proveedores de fácil acceso”, destaca.

Hasta ahora, países como China, Indonesia, Malasia, Vietnam o Taiwan contaban como principal ventaja su coste, tanto en la mano de obra, que era más barata, como en los costes de producción, principalmente para prendas low cost. El acercamiento de producción también incluye un aumento de costes de fabricación. Sin embargo, Eduardo Zamácola subraya que “es más rentable poder reaccionar ante un producto que no se venda”, porque el sector textil debe “mirar por el margen, no por el coste”, en especial con previsiones de demanda de un año de antelación que puede dar lugar a errores. “Como hayas tenido un error de previsión, tienes que rebajar el producto y rebajar el producto es lo más caro que hay”, afirma. Coincide Liliana Labarthe (Logisfashion) sobre la mayor flexibilidad que aporta esta relocalización, porque “contar con fábricas más próximas permite a las empresas tener más control sobre su producción y pedidos, tiempos de entrega y costes derivados”, aunque todo depende del tamaño de la marca, de su posicionamiento y finalmente, de su estrategia de supply chain.

¿VUELTA A ESPAÑA?
España es otro destino de la lista que se baraja cuando se piensa en aproximar la producción. Eduardo Zamácola (Acotex) explica que se está relocalizando poco a poco y “es una cuestión de cómo vaya cambiando la demanda”. “Ahora mismo, es verdad que está creciendo, pero no te puedo decir cuándo será una realidad que España sea un país potente”. Liliana Labarthe (Logisfashion) destaca que España mantiene aún sus núcleos productivos tradicionales, “que han sabido defender sus respectivas cadenas de valor”: “Catalunya es textil, Galicia es confección, la provincia de Alicante es calzado y la localidad gaditana de Ubrique, marroquinería”.

Una de las piezas esenciales para que funcione la vuelta del sector textil a España es el relevo generacional. “Si tú le preguntas a los jóvenes de hoy en día qué quieren ser de mayores, no hay nadie que te diga ‘yo quiero estar en una cadena de producción de textil’, y si preguntabas hace 30 años cuánta gente estudiaba corte y confección salían bastantes”, manifiesta el presidente de Acotex. Hoy en día, las cifras “seguramente se hayan reducido a una décima parte”. Y a nivel supranacional, igual que otros sectores están recibiendo incentivos para volver a la Unión Europea, el sector textil espera el mismo trato. “Esperemos que se incentive y se apoye a la industria española del textil y de la moda a nivel europeo”, expresan desde Logisfashion.

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